ENTREVISTA 34 #2
Un día en su oficina de la calle de Alumnos, en la San Miguel Chapultepec, estuvimos en la habitación de Regina meditando, entonces ahí hubo una conexión más bonita con don Antonio, eso lo digo hoy, porque es el día de la Mujer, y fue una conexión de mi parte femenina muy bonita que Don Antonio sabiamente supo que esa conexión era conmigo.
Tenemos tantas bellas anécdotas. Cuando mi mamá estaba en la cárcel me decía Don Antonio, y esa frase para mí fue como mi aliciente.
• A un amigo que le pasó lo mismo, lo encarcelaron injustamente, pero cuando salió me dijo que esa fue la mejor experiencia de su vida.
Y yo le decía:
• No me digas eso, ¿Cómo puede ser posible?
Dijo:
• ¡Te vas a acordar!
Años después siempre me decía:
• ¡Qué te dije!
Le dije:
• Claro, eso fue un parteaguas de nuestra vida, porque lo que nos hizo fue generar conciencia, meternos más hacia adentro, hacernos más introspectivos, más amorosos, más conscientes, más congruentes.
Y esa ha sido una de las experiencias más maravillosas de nuestra vida. Sabiamente, sus palabras siempre nos guiaron durante este camino.
Santiago: Hace unos años, presentamos en el Museo de Antropología nuestra película, que se llama “Escapando” y entre las personas que aparecen en la película, además de estar presente en la proyección era Don Antonio Velasco Piña, por estos actos maravillosos de sincronía días antes yo creo que 2 o 3 días antes, acababan de apresar a la persona que había provocado todo la persecución y el encarcelamiento de la mamá de mi esposa.
El auditorio del Museo de Antropología estaba lleno, Don Antonio habla del tema y dice cómo funcionan las cosas sobre la injusticia y esto para nosotros fue como un gran cierre de algo, que él ya nos había dicho que iba a convertirse en la mejor experiencia y sin duda fue la experiencia que más nos marcó y nos transformó desde el dolor, pero que hoy nos hacen las personas que somos.
¿Cómo definiría a Don Antonio Velasco Piña?
es una punta de lanza y ser punta de lanza no es fácil.
Tú vas para allá mientras todo mundo va para acá y tú vas en ese pasito que tenía, decía que era medio marcial y de repente empezó a haber más personas que iban también hacia allá, más y más personas, y resultó que ese loquito, esa punta de lanza, con el tiempo demostró que sí era cierto, que estaba realizándose un cambio de polaridad en las conciencias, porque lo que estamos viviendo justo ahorita es el cambio de polaridad.
Es el cambio de era, pero también de polaridad.
Es por eso que retomo algo que un joven en Amatlán una vez nos dijo, y que fue el principio de lo que después fue el inicio de la película, que se va a llamar “Anáhuac”, en la cual participa Ana Luisa, que también esperamos que este pronto y la podamos compartir, porque este es el año para esa película, y ese joven es uno de los guardianes de Amatlán de Quetzalcóatl, recuerdo que traía una playera que decía “Quetzalcóatl” y yo le pregunto sobre el retorno de Quetzalcóatl y él hace una risa, un tanto como de ¡Pobre inocente! me dice:
• Mira, en realidad Quetzalcóatl nunca se fue, simplemente dejamos de verlo.
Y mucho tiempo después me doy cuenta que, Don Antonio, esa punta de lanza, es lo más cercano que yo he conocido a, ese símbolo de Venus anunciando el amanecer de Quetzalcóatl, es don Antonio encarnado, porque eso creo que representó, él, en la vida de miles y miles de personas.
Anunciando este despertar, que ahora ya lo estamos viendo, ya no es una utopía, ni un idealismo.
Y ese Venus Quetzalcóatl, para mí eso representa Don Antonio.
Tisa: Don Antonio es la persona más congruente que hemos conocido, porque tal cual era su vida, tal cual era su palabra, tal cual eran sus acciones, impecables. Era lo más parecido a un Quetzalcóatl.
Santiago: Era la representación del tolteca, de la toltequidad llevada a nuestros tiempos, porque eso lo más importante, es ser tolteca en medio de la Ciudad de México, es mucho más complicado que irte a una cueva.
En los tiempos que estamos viviendo, ser tolteca, ser íntegro, no reaccionar, mantener siempre la ecuanimidad pase lo que pase, es una labor titánica, de un trabajo interno y una disciplina brutal, que evidentemente el era un ejemplo, sin jamás decirlo.
Como buen tolteca don Antonio tampoco juzgaba.