ENTREVISTA 9
Un Auténtico Mexicano
Carmen Meza
Ingeniera
¿Cómo conocí a don Antonio Velasco Piña?
Me gustaría hacer una pequeña introducción antes de contestar esa pregunta, dos años antes de venir a la Ciudad de México, inicié un proceso de búsqueda personal.
La magia comenzó a surgir cuando participé en un taller con mi maestro Don Lauro de la Cruz, en esa ocasión, el coordinador del taller y un gran amigo, Ramiro Gómez Flores, me hizo una invitación a participar en una caminata en el Bosque de Chapultepec.
En dicha caminata tuve la fortuna y el honor de conocer a lo que hoy en día sigo considerando un verdadero mexicano, Don Antonio Velasco Piña, cabe mencionar que a lo que defino basándome en las enseñanzas del maestro Velasco: un verdadero mexicano, no es el que nace en México, si no es aquella persona que prevalece su espíritu sobre la materia, una persona que antepone la práctica de los más altos valores y virtudes sobre el estatus social, posición económica o aspectos materiales.
En la ceremonia del 50 aniversario del ritual del 2 de octubre de 1968, realizada en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, fue un evento muy importante y sagrado, porque marcaba el inicio de una era para México y el planeta, asistieron al llamado personas de toda la república especialmente de Sonora, de donde soy originaría, vino un contingente, donde se encontraba mi hermana.
Desde mi punto de vista, esta ceremonia era una manera de honrar a Regina y a los 400 guerreros sagrados que se ofrendaron para que las nuevas generaciones, tuviéramos mayor libertad y oportunidades.
Esta ceremonia fue liderada por Antonio y abuelos de tradición.
Un día invitamos a desayunar a don Antonio, mis amigas Chieko, Mónica y Lety, lo invitamos a su restaurante vegetariano preferido.
Durante la amena plática, Chieko le preguntó al maestro a quién le daría el bastón de Regina, Don Antonio mencionó que, pues a Alberto. De repente me hizo una pregunta:
- Oiga, usted ¿ya leyó el libro Amor en Palacio Nacional? Dije, ¿qué contesto? Porque sí, compré el libro, pero la verdad nunca lo leí.
Luego me dijo:
En ese libro yo plasmo cómo conocí a mi esposa. La verdad la importante aquí es Gaby.
Carmen: Ella sería como nosotros le decimos a una mujer en el norte, es una mujer fregona.
- Don Antonio: Estudió una carrera de hombres en ese tiempo, licenciada en Derecho, en una de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos, en Harvard. Y también Fue maestra en la Universidad Autónoma de México.
-
- Y de repente hizo una pausa don Antonio y me dijo:
- …la extraño mucho…
En ese tiempo creo que Gaby tenía como unos 6 meses de haber trascendido y sentí que él estaba abriendo su corazón conmigo. La verdad pensé:
- “usted es un afortunado de conocer y vivir el amor incondicional de una mujer y ser correspondido”
- Algunos nos vamos a ir, sin saber qué es eso, el amor incondicional entre un hombre y una mujer. De esa conversación me quedó claro que atrás, bueno, a ladito de un gran hombre siempre hay una gran mujer y en este caso para él fue Gaby.
Para mí su legado más importante fue que él nos haya compartido la existencia del espíritu de México y que lo plasmó en su libro “Regina 2 de octubre no se olvida”.
De acuerdo a las enseñanzas del maestro Antonio Velasco:
“Un verdadero mexicano, no es el que nace en México, sino es aquella
persona que prevalece su espíritu sobre la materia, una persona que antepone la práctica de los más altos valores y virtudes sobre el estatus social, posición económica o aspectos materiales.”
México mágico en el que vivimos, siempre está esperando que sus águilas levanten el vuelo, don Antonio especialmente nos mostró con su ejemplo el camino del verdadero mexicano, amar incondicionalmente a todo ser, el ser impecable, congruente con el decir y el hacer, para mí fue y será un gran mexicano.
Yo Carmen Mesa, soy una persona intentando ser un mejor ser humano, aún me falta, pero lo intento cada día.
Y esta experiencia que comparto, es con el fin de invitar a que trabajemos a ser verdaderos mexicanos y mexicanas, gracias por permitirlo.
Me gustaría compartir adicionalmente, una experiencia maravillosa que viví con el doctor Masaru Emoto, Don Lauro de la Cruz y don Antonio Velasco Piña, fue un evento organizado en el Bosque de Chapultepec.
Durante el evento el doctor Emoto hizo una bendición al agua, de ahí nos trasladamos a Iztac.
Se realizó una sesión en el domo de conferencias con los tres personajes y durante esa platica, don Antonio, mencionó la parte de hacer sagrado lo cotidiano.
Al día siguiente hubo varias ceremonias, algunas dirigidas por Alberto Ruz, por mi maestro Don Lauro, acompañado de danzas y temazcal.
Enrique, en una ocasión nos invitó a los volcanes, subimos hacia el Popocatépetl, como a la mitad, vi a la Iztaccíhuatl y vi las nubes hacia abajo.
Me dije: - “esto es el cielo, es el famoso momento cero de plenitud, felicidad, es maravilloso, ya me puedo ir de este plano, ya sé que es ser mágico y sagrado.”-
Cada momento agradezco el haber conocido a don Antonio y a los abuelos que me llevaron a descubrir que hay un mundo mágico si nos conectamos con nuestro corazón, intensamente, en coherencia. Gracias.