Epílogo
Tras el cierre del caso, Mark volvió a su casa. Allí se encontró con Sarah, con la que tuvo una larga conversación. Le expresó que se sentía preparado para retomar su vida en Lakeview, que echaba de menos ser inspector y que este caso le había recordado por qué se había convertido en policía.
—Yo estaré siempre a tu lado para apoyarte, Mark —le dijo Sarah dándole un tierno beso—. Juntos podemos comenzar de nuevo.
Mark se sentía reconfortado al tener a Sarah con él. Sabía que no estaría solo en este nuevo comienzo. Se prometió a sí mismo que esta vez las cosas serían diferentes, que jamás volvería a interponer su trabajo a su familia.
A la mañana siguiente, Mark se dirigió con decisión a la comisaría de Lakeview. Al entrar, se encontró con Turner, quien lo recibió con una gran sonrisa.
—Mark, me alegra verte de vuelta por aquí. Este siempre será tu hogar —le dijo estrechándole la mano cálidamente.
—He decidido que quiero volver, Turner. Estoy listo para retomar mi antiguo puesto como inspector si aún lo tengo disponible —afirmó Mark.
—Por supuesto, tu lugar siempre ha estado aquí esperándote. Después de todo, para algo soy el jefe, ¿no crees? —bromeó Turner dándole una palmada en la espalda.
Mark se rio de buena gana, sintiendo que una pesada carga se levantaba de sus hombros. Volver a la normalidad era justo lo que necesitaba para sanar .
Esa noche, para celebrar el regreso de Mark, organizaron una barbacoa en casa de Lisa y Turner a la cual asistió todo el equipo de investigación.
Isabella llegó acompañada de Aiden. La noche anterior, tras cerrar el caso, ella había ido hasta la casa de Aiden en un impulso.
Añoraba los viejos tiempos en los que él la esperaba sentado en las escaleras con un botellín de cerveza.
Cuando Aiden abrió la puerta, Isabella no pudo resistirse y lo besó apasionadamente.
—Estoy lista para intentarlo, Aiden. Quiero dejar atrás los fantasmas del pasado —le dijo decidida. Él le devolvió el beso en forma de respuesta. Isabella por fin se sentía preparada para abrirle las puertas al amor.
La velada transcurrió entre risas y anécdotas compartidas. Celebraban no solo la vuelta de Mark, sino también que después de seis largos años por fin habían cerrado el misterioso caso de Emily Adams.