Antes de que hablen Robert Turner
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Robert Turner

Turner finalmente llegó a Lakeview después de un agotador viaje de varias horas desde Bennington. Estaba exhausto, pero lo primero que hizo fue dirigirse directamente a su casa. Necesitaba urgentemente una ducha caliente y sobre todo darle un fuerte abrazo y un beso a su amada esposa Lisa.

Al entrar a la casa, se percató de que Lisa aún no había vuelto del trabajo. Miró la hora en su móvil, eran las tres de la tarde, ella llegaría en cualquier momento. Decidió aprovechar para darse una ducha rápida mientras la esperaba y así refrescarse después del largo camino.

Al salir de la ducha, escuchó la puerta abrirse. Lisa ya había llegado. Se saludaron con un largo y cariñoso beso en los labios y un apretado abrazo. Lisa notó de inmediato la preocupación y el semblante cansado en el rostro de su marido.

Se sentaron juntos en el sofá y Turner comenzó a contarle detalladamente todo lo sucedido en los últimos días. Le habló sobre el impactante descubrimiento de los correos entre Lucas y el profesor Harrison Foster.

Cuando terminó su relato, Lisa estaba en estado de absoluto shock , igual que Isabella y él mismo al leer aquellos correos. No daba crédito a lo que su marido le estaba contando.

—No puedo creerlo... Tienes que hablar de esto con Mark cuanto antes, merece saber toda la verdad —dijo Lisa consternada.

—Lo sé, cariño, pero va a ser muy difícil. Una vez que le cuente todo, no sé cómo va a reaccionar. Esto podría poner en grave riesgo toda la investigación si se descontrola —respondió Turner apesadumbrado.

—Es tu mejor amigo, Rob —le reprochó Lisa—. Esto lo va a destrozar emocionalmente y va a necesitar de todo tu apoyo y comprensión. No puedes seguir ocultándoselo .

Turner asintió lentamente. Sabía que su esposa tenía toda la razón. Pero no podía evitar sentir un enorme nudo en el estómago ante la difícil y dolorosa conversación que se venía con Mark. Debía encontrar las palabras y el momento adecuado para contárselo, pero no sería nada fácil.

Después de hablar con su esposa, Turner decidió que ya era hora de irse. Se despidió de Lisa con un beso y salió hacia su coche, estacionado en la entrada de su casa. Llegó a la comisaría poco antes de las cinco de la tarde.

Mark e Isabella lo estaban esperando en el despacho. Turner tomó asiento mientras Isabella comenzaba a hablar, pegando otra foto en el cuadro magnético donde tenían todos los detalles de la investigación.

—Después de salir de casa de Foster, decidimos hablar con sus vecinos y con el director de la universidad. Todos afirman no saber que Foster estuviese casado —explicó Isabella.

—Lo hemos buscado en la base de datos. Lo único que consta es una multa de tráfico. Aparte de eso, nada. Tampoco aparece registro alguno de que haya estado casado y mucho menos de que haya tenido un hijo —agregó Mark. Turner se quedó atónito.

¿Cómo podía ser que Foster hubiera engañado a todo el mundo durante años? ¿Cómo nadie se había dado cuenta de que nunca habían visto realmente a su supuesta esposa? Todo esto se estaba poniendo cada vez más extraño.

—No lo entiendo... ¿Cómo pudo mentirles a todos de esa manera? Algo muy raro está pasando aquí —dijo Turner pensativo. Los tres detectives se miraron desconcertados. Estaba claro que Foster les había ocultado información valiosa, pero sus motivaciones seguían siendo un misterio.

—Cuéntame otra vez qué pasó en casa de Foster —dice Turner a sus compañeros.

—Primero fingió no recordar a Lucas, hasta que le enseñamos la foto. Aseguró haber estado toda la noche en casa sol o

corrigiendo exámenes. No hay forma de comprobar esa coartada —empezó Mark.

—Nos aseguró que su mujer lo había dejado hacía unos pocos años y que desde entonces vivía solo, cuando fuimos interrumpidos por la voz de una mujer que acababa de entrar por la puerta principal —continuó Isabella.

—¿Qué os contestó cuando le preguntasteis qué hacía allí? — preguntó Turner.

—Actuó normalmente. Dijo que había coincidido con Foster hacía un par de semanas y habían empezado a conocerse —pro-siguió Isabella.

—¿La creísteis?

—Por supuesto que no. El vecino nos confirmó que lleva meses viéndola por allí —contestó Mark.

Turner asintió pensativo.

—Así que primero Foster mantenía una relación secreta con Lucas, mientras era su profesor. Eso era claramente antiético, aunque Lucas ya era mayor de edad.

—Exacto —confirmó Mark—. El problema era la posición de autoridad de Foster sobre su alumno Lucas en ese momento.

—Ahora descubrimos que Foster parece haber iniciado una relación con Olivia Smith, que también fue su alumna —agregó Isabella.

—Cierto, en el caso de Olivia no parece haber un problema legal, dado que ya no es su alumna y es mayor de edad —analizó Turner—. Pero sigue pareciendo un patrón cuestionable.

—Además, no podemos olvidar que Foster también nos mintió sobre su supuesta esposa —agregó Isabella.

—Cierto, dijo que su mujer lo había dejado hace años, pero claramente era mentira —asintió Mark.

—Me pregunto por qué motivo nos habrá mentido sobre eso

—reflexionó Turner en voz alta.

—Tal vez empezó una relación con Lucas y cuando quiso cortarla, Lucas no lo aceptó. Entonces Foster inventó tener una esposa para poner distancia —especuló Isabella.

—O quizás inventó lo de la esposa para ocultar su sexualidad

—dijo Mark.

Turner asintió.

—Son buenas teorías. Lo que está claro es que Foster ha construido una gran red de mentiras. Necesitamos desenmascararlo cuanto antes.

—Traigámoslo para interrogarlo y confrontarlo con todas las inconsistencias en su historia —dijo Isabella.

—Estoy de acuerdo. También hay que hablar con Olivia —finalizó Turner.

—Yo me encargo de ella —ofreció Isabella.

Turner asintió e Isabella salió del despacho. Ese era el momento de hablar con Mark.