Antes de que hablen Lucas Anderson
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Lucas Anderson

Lucas había estado esperando impacientemente en el apartamento de Ana. El reloj parecía avanzar a un ritmo dolorosamente lento. Sus pensamientos estaban llenos de dudas y temores, y no podía evitar moverse inquieto por la sala de estar, como un animal enjaulado.

El apartamento estaba silencioso, excepto por el sonido constante del tictac del reloj en la pared. Lucas se había levantado varias veces para mirar por la ventana con impaciencia.

Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, vio un coche aparcando en la calle. Era un Mercedes-Benz clase E de color negro. A pesar de la distancia y la penumbra, reconoció el coche al instante. Era el coche del hombre con quien había hablado por teléfono.

—Por fin —susurró Lucas para sí mismo, sintiendo un alivio momentáneo. Pero ese alivio fue efímero, pronto reemplazado por una nueva ola de ansiedad. ¿Cómo reaccionaría al volver a verlo? ¿Qué le diría?

Se volvió hacia la puerta cuando escuchó un golpe suave. Su corazón latía con fuerza en su pecho mientras se acercaba para abrir la puerta con manos temblorosas.

Finalmente, la puerta se abrió y allí estaba él. Lucas se quedó inmóvil por un momento, luego una sonrisa se dibujó en su rostro y se lanzó hacia el hombre para abrazarlo.

—¡Cuánto tiempo! —exclamó Lucas, envolviéndolo en un abrazo cariñoso—. Te echaba de menos. —El hombre, sin embargo, parecía reacio al abrazo. Intentó apartar a Lucas con un gesto incómodo y una expresión severa en su rostro.

Aunque habían pasado años desde la última vez que se vieron, él seguía igual. Tan guapo como siempre y seguía manteniéndose en forma. Los únicos signos de los años que habían pasado eran unas pocas canas que asomaban brillantes en su pelo negro y despeinado.

—Te he echado de menos también, Lucas —dijo él, su voz llena de una tristeza que hizo que el corazón de Lucas se encogiera—. Pero ahora debemos hablar... Me has dicho que han ido a verte los inspectores de Lakeview, ¿qué te han preguntado?

Lucas le contó todo, desde las preguntas iniciales hasta las más recientes. Mientras hablaba, una terrible realidad comenzó a formarse en su mente.

—¿Les has hablado de nosotros?

—No.

—¿Estás seguro?

—Sí. No te mencioné. Solo saben que Emily estuvo en mi casa y que discutimos.

—¿No saben que estuve en tu casa esa noche?

—No. Pero creo que debería volver a hablar con ellos. No sé qué le pasó a Emily. Pero sé que no tenemos nada que ver .

—No puedes volver a hablar con la policía, Lucas. Si lo haces, llegarán hasta mí —dijo él, empezando a irritarse.

—Pero tú me has dicho que no la viste esa noche. No llegaste a alcanzarla.

—Pero descubrirán lo nuestro. Eso me arruinaría la vida. Entiéndelo.

Lucas se quedó en silencio, mirando al hombre con una mezcla de shock y traición. Había un nudo en su garganta y le costaba tragar. La verdad era ineludible.

—¿Tú... tú tienes algo que ver con lo que le pasó a Emily, no es así? —preguntó Lucas, su voz apenas era un susurro. La mirada del hombre le confirmó lo que ya sabía.

—¿Cómo puedes pensar eso?

—No me has contestado.

El ambiente se estaba poniendo más tenso de lo que ya estaba. Lucas se estaba dando cuenta de lo que siempre había sabido, pero que intentaba negar.

—Sí la alcanzaste esa noche, ¿verdad? La mataste para que no contara nuestro secreto —le gritó Lucas con lágrimas en los ojos.

—Yo no la maté, Lucas —gritó el hombre exaltado.

—¡Dios mío! Sí lo hiciste, por eso no volviste a mi casa esa noche.

—¡No volví porque me llamó mi mujer!

—¿Y Melissa? —dijo recordando la noche que la siguieron hasta su casa—.

Cuando entraste me pediste que me marchase, que tú te ocuparías de hablar con ella y después apareció muerta.

Fuiste tú, ¡¿verdad?! ¡Dios mío! —No podía mantenerse quieto, empezó a moverse de un lado a otro del salón con las manos en la cabeza.

Empezó a llorar desconsoladamente, no se creía ni una palabra de lo que le decía.

No podía creerse lo que había hecho ese hombre al que tanto quería. ¿Cómo pudo haber estado tan ciego?

—Escúchame, Lucas —dijo el hombre mientras avanzaba hacia Lucas para darle un abrazo.