2. Desaparecido
La sala de reuniones de la comisaría de Lakeview estaba sumida en un silencio tenso.
Los inspectores Mark Jenkins, Robert Turner e Isabella Martins habían estado reuniendo datos durante todo el día, tratando de localizar a Lucas Anderson.
Mark se pasó una mano por el rostro, sintiendo el peso de la responsabilidad sobre sus hombros.
Isabella, con su expresión seria, tomó la palabra.
—Eso es un comienzo. Vamos a verificar todas las grabaciones de cámaras de seguridad de la zona, especialmente de las autopistas y estacionamientos. Necesitamos descubrir si salió con el coche —dijo Mark decididamente.
Hannah Turner, que acababa de empezar su pasantía ese mismo día, se dirigió a su padre nerviosamente:
—¿Puedo ayudaros? Puedo analizar las grabaciones de las cámaras de seguridad —ofreció con entusiasmo.
Turner estuvo de acuerdo, cuanto antes descubriesen el paradero de Lucas, más cerca estarían de descubrir la verdad.
Pasaron horas revisando los metrajes, esperando encontrar una pista del coche de Lucas. Finalmente, Hannah encontró una imagen borrosa del vehículo saliendo de un supermercado el día de su desaparición.
—¡Aquí está! —exclamó emocionada—. Salió de este supermercado la mañana que desapareció. Turner se apresuró a pedir un seguimiento del teléfono móvil de Lucas, pero la noticia no fue alentadora.
—Su teléfono ha estado apagado desde el día que desapareció. Sin embargo, podemos intentar rastrear su última ubicación conocida antes de que se apagara —informó a sus compañeros mientras tecleaba rápidamente en su ordenador.
Mientras el equipo seguía buscando, Mark suspiró con preocupación y se frotó la sien.
—Nuestro tiempo es limitado. No sabemos en qué situación está Lucas, y no podemos permitirnos perder tiempo. Debemos encontrarlo lo antes posible —instó con gravedad.
Las grabaciones de cámaras no mostraron más movimiento del coche de Lucas, y la última ubicación conocida fue su apartamento.
El equipo no se detuvo. Compartieron la descripción de Lucas, la matrícula del coche y la urgencia del caso con las comisarías en todo el estado de Vermont y en estados vecinos.
Pero Lucas seguía siendo esquivo. Cada llamada no contestada, cada puerta que se abría y no revelaba a Lucas aumentaba la inquietud de los investigadores.
En una nueva reunión, Isabella mencionó con el ceño fruncido:
—En este punto, tenemos que considerar la posibilidad de que Lucas haya huido. ¿Podría haber sentido que su secreto estaba a punto de descubrirse y optado por desaparecer?
—No podemos arriesgarnos. Tal vez le ha ocurrido algo — dijo Turner sacudiendo la cabeza.
Mark asintió con tristeza y los hombros caídos.
—No quiero creerlo, pero parece que está siguiendo el mismo patrón de Emily, una desaparición sin rastro. No podemos permitir que esto se convierta en otro caso sin resolver .
La urgencia y la presión aumentaban en la sala de reuniones.
Lucas Anderson estaba en algún lugar, y los investigadores no podían permitirse el lujo de fallar en encontrarlo.
Cada minuto que pasaba acercaba a Mark, Turner e Isabella al corazón de un misterio cada vez más oscuro.
Intercambiaron miradas sombrías, sintiendo el peso de la situación.