1. Señora Bennet
Decidieron hablar nuevamente con la señora Bennet, quien podría proporcionarles información crucial sobre la noche en que Emily desapareció. Isabella, Mark y Turner se dirigieron a la casa de la señora Bennet y la encontraron en su porche, cuidando su jardín.
—Buenos días, señora Bennet. ¿Podemos hacerle algunas preguntas? —dijo Turner amablemente. La señora Bennet asintió, un poco sorprendida de ver nuevamente a los inspectores.
—Claro, adelante. ¿Sobre qué se trata esta vez? —preguntó la anciana con curiosidad mientras dejaba las tijeras de podar sobre el cubo lleno de tallos de rosas.
—El otro día nos comentó que vio a su vecino discutiendo con una joven; efectivamente, hemos podido comprobar que se trataba de Emily Adams. —Esta vez quien comandó la conversación fue Isabella.
—¡Dios mío! —exclamó la señora Bennet llevándose las manos a la boca—. No estaba segura de si podía ser ella.
—Hemos conseguido hablar con Lucas, su vecino. Nos asegura que después volvió andando y solo a casa.
—Sí, lo vi regresar al cabo de aproximadamente diez minutos. No lo comenté antes porque no estaba segura de que se tratase de esa joven —dijo la señora Bennet pensativa tapándose la boca con una de las manos.
Turner, Mark e Isabella intercambiaron miradas preocupadas: si Lucas había dicho la verdad y había vuelto solo a casa, eso significaba que no fue él.
—¿Está segura de que volvió solo?
—Sí —contestó con seguridad—. Pero luego algo llamó mi atención —continuó contando la señora Bennet—.
Unos diez minutos después, vi a un coche detenerse en la entrada de su casa y cómo un hombre se dirigía hacia la puerta y entraba.
Permaneció allí durante unos diez minutos, luego salió corriendo a toda velocidad.
Lo sé porque acababa de entrar con el perro a casa cuando se detuvo ese coche allí.
No le di mayor importancia y entré a mi casa, cuando al poco tiempo escuché varios gritos en la acera de enfrente y me asomé a la ventana para saber qué estaba pasando.
—¿Puede describir al hombre que visitó a Lucas? —preguntó Mark con interés.
—Era difícil verlo claramente en la oscuridad, pero parecía un hombre joven, de estatura promedio. No sé más detalles —dijo la señora Bennet apenada.
—¿Puede describirnos el coche? ¿El color o el modelo?
—Lo lamento. No me fijé en ello.
—Y después, ¿qué pasó? —insistió Isabella.
—Lucas salió en su coche poco después de que el hombre se fuera. Estuvo fuera durante unos quince minutos y luego regresó
—recordó la anciana.
—Gracias, señora Bennet. Su testimonio es valioso. Si recuerda algo más, no dude en decírnoslo —dijo Turner agradecido.
Después de hablar con la señora Bennet, los inspectores tenían una nueva pista que seguía apuntando a Lucas Anderson.
La misteriosa visita de un hombre en la noche del veinte de noviembre arrojaba más dudas sobre la versión de Lucas de aquel fatídico día.
Con esta información en mente, se dirigieron a la siguiente parte de la investigación para descubrir quién era el hombre que visitó a Lucas y qué ocurrió durante esos quince minutos cruciales.
Después de la conversación con la señora Bennet y regresar al coche, Turner expresó su opinión:
—Isabella, tu teoría sobre Lucas no se sostiene. La señora Bennet claramente vio a Lucas volver solo esa noche, lo que indica que no pudo haberle hecho nada a Emily en menos de diez minutos. Isabella, sin embargo, no estaba dispuesta a darse por vencida y argumentó apasionadamente.
—Quizás cuando ese hombre llegó después de que la señora Bennet viera a Lucas volver.
Podría ser el novio de Lucas. Tal vez Lucas le contó lo que sucedió con Emily, y el novio salió en su búsqueda preocupado.
En ese caso, Lucas podría haber vuelto a salir para enfrentar la situación —argumentó Isabella apasionadamente.
Mark intervino en la discusión con calma.
—Estás asumiendo muchas cosas, Isabella. No tenemos evidencia sólida que respalde esta teoría. Lo que necesitamos es hablar nuevamente con Lucas Anderson. Solo él puede proporcionarnos información precisa sobre lo que ocurrió esa noche —dijo Mark reflexivo.
La conversación dejó un punto de incertidumbre en el aire.
Aunque Isabella tenía su teoría, la falta de evidencia concreta hacía que la situación fuera ambigua.
Los inspectores concluyeron que la mejor manera de avanzar era programar una nueva entrevista con Lucas Anderson para aclarar estas cuestiones pendientes.
Una vez en el despacho de Turner, intentaron contactar con Lucas para esclarecer algunos puntos de la historia, pero no tuvieron éxito. El teléfono sonaba sin respuesta.
Turner, decidido a obtener más información y aclarar los hechos, se ofreció animado para viajar hasta Bennington y hablar con Lucas en persona. Sin embargo, en ese momento, Mark intervino pacientemente.
—Turner, no te preocupes por eso. Yo me ocuparé de ir a Bennington. Además, aprovecharé el viaje para visitar a mis hijos. Willowbrook queda a camino de Bennington —explicó Mark.
Turner asintió, agradecido por la consideración de su com-pañero. Así que organizaron la jornada del día siguiente: Mark iría a Bennington, mientras que Isabella y Turner se quedarían en Lakeview para continuar entrevistando a amigos y conocidos de Emily.