Antes de que hablen La coartada
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La coartada

Los días siguientes, los inspectores Turner y Jenkins se adentraron en una búsqueda exhaustiva de información.

Hablaron con amigos íntimos de Emily, pero no obtuvieron ningún dato relevante.

Todos ofrecieron la misma versión de la joven: bondadosa, responsable y reservada.

Confirmaron la relación sentimental reciente que Emily había mantenido con David, aunque sin tener conocimiento de ningún conflicto importante entre ellos.

También acudieron a la universidad para conversar con los profesores, en particular con el profesor Harrison.

Foster recordó que Emily había tenido una tutoría con él la tarde de su desaparición, justo después de su última clase.

No obstante, incluso tras hablar con el profesor, no lograron hallar pistas esenciales sobre lo sucedido aquella noche.

—Tuvimos tutoría a las seis y media, después de su última clase.

Estuvimos repasando los últimos exámenes y comentando sus oportunidades en el mundo del periodismo.

Emily siempre ha sido la mejor de su promoción; siempre he creído que tiene una gran carrera profesional por delante.

Pero me preocupaba que en las últimas pruebas su nota había bajado; no parecía tan atenta en clase.

Siempre daba la impresión de estar absorta en sus pensamientos —nos relató el profesor Harrison mientras se acariciaba la barba, en un gesto pensativo.

Harrison era un docente joven, de cabello oscuro y desordenado, que solía llevar una barba bien cuidada. Resultaba un hombre tan atractivo como inteligente.

—¿Qué hizo usted después de la tutoría? —preguntó Mark anotando en su libreta.

—Terminé de preparar mis clases para el día siguiente y me fui a casa —respondió el profesor.

—¿A qué hora fue eso?

—No me acuerdo muy bien, pero creo que llegué a casa sobre las ocho.

Mi mujer estaba terminando de preparar la cena.

Estaba un poco enfadada porque tenía antojo de comer sandía y no teníamos.

Miré el reloj y me di cuenta de que si me daba prisa aún pillaba la tienda abierta.

Iban a ser casi las ocho. Está embarazada, así que suele tener esos antojos a menudo —aclaró Harrison mientras se rascaba la barba distraídamente.

Al salir del aula donde el profesor Foster impartía clases, y tras la conversación con él, los inspectores regresaron al departamento de policía.

Al final del día, se encontraron en un punto muerto.

Las entrevistas no habían arrojado ninguna información relevante ni sospechosa.

Parecía que estaban atrapados en un laberinto de incertidumbre, sin pistas sólidas que los condujeran hacia el paradero de Emily.

Tenían la esperanza de que el coche de Emily revelase algún indicio que les ayudase a orientar la investigación.

Pero aún no habían terminado de analizarlo a fondo.

Decidieron que al día siguiente hablarían de nuevo con David.

Esta vez, estaban preparados para mostrarle un as en la manga: una foto suya junto a Emily, al lado del Citroën C3 rojo de ella en el parking , la noche en que desapareció.

Habían obtenido esa imagen de las grabaciones de las cámaras de seguridad.

Los inspectores agradecieron su testimonio, aunque no habían obtenido ninguna pista decisiva. Al abandonar el campus, Turner comentó:

—Tenemos que hablar de nuevo con David. Sigo convencido de que nos oculta algo. Su coartada es demasiado endeble.

Jenkins asintió, de acuerdo con su compañero. Aunque no tenían pruebas concluyentes, su instinto les decía que el joven mentía.

El encuentro se llevó a cabo en la misma sala en la que habían hablado anteriormente.

Los inspectores mostraron la foto a David, quien la miró con expresión tensa y los hombros encorvados.

Turner rompió finalmente el silencio. Mientras le mostraba la hoja con la impresión de la imagen de David junto a Emily en el parking del campus, señaló la fecha y hora regtradas por la cámara:

—David, queremos hablar contigo sobre esta foto. Es de la noche en que Emily desapareció. ¿Por qué no mencionaste que la viste la primera vez que hablamos?

David mantuvo su mirada fija en la imagen antes de responder nerviosamente, retorciendo las manos.

—Tenía miedo de que pensaran que yo tenía algo que ver con su desaparición si sabían que nos vimos esa noche.

Jenkins continuó el interrogatorio, con un tono serio y pausado.

—Necesitamos saber exactamente qué pasó esa noche. ¿Por qué te encontraste con Emily ?

David suspiró profundamente y comenzó a relatar su versión de los hechos:

—Quería hablar con ella. Pensé que podríamos resolver nuestras diferencias y volver a estar juntos. Pero cuando la vi, ella se negó a escucharme. Tuvimos una breve conversación, y después se marchó. Esa fue la última vez que la vi.

—¿A dónde fue usted después de que Emily se marchara?

—Después de que Emily se fuese, regresé a mi coche y decidí tomar un trago para calmarme.

Me dirigí al Blue Haven Bar, que está a unas cuadras del campus, en la calle Crestwood.

Allí me encontré con mi hermano Daniel, y estuvimos charlando y tomando algo hasta cerca de la una de la mañana. Después de eso, ambos volvimos a casa.

—¿Su hermano podría confirmarnos estos hechos?

—Por supuesto.

—¿Volvió directo a casa o hizo alguna parada en el camino?

—Volvimos los dos juntos directos a casa. Al día siguiente nos fuimos de viaje con nuestros padres a Nueva York.

David relató todo esto mientras miraba al suelo y retorcía nerviosamente un anillo que llevaba en la mano. Los inspectores intercambiaron miradas, sopesando la credibilidad de su testimonio.

La coartada de David parecía sólida, pero los inspectores sabían que aún había muchas piezas que no encajaban en el rompecabezas de la desaparición de Emily. Continuarían su investigación yendo a hablar con su hermano Daniel, para confirmar la versión de los hechos de David.

A pesar de semanas de incansables esfuerzos por parte de los inspectores Robert Turner y Mark Jenkins, que incluyeron entrevistas exhaustivas, búsqueda de pruebas, rastreo de contactos e incluso la difusión de la foto de Emily en el periódico local, no apareció ni una sola pista que arrojara luz sobre su misteriosa desaparición.