Ángel roto CAPÍTULO VEINTICUATRO - NO ES ALGO MALO #2
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CAPÍTULO VEINTICUATRO - NO ES ALGO MALO #2

Si cualquier otra persona se hubiera atrevido a publicar algo en su cuenta sin su permiso, el cantante se habría enfadado muchísimo, pero el acto impulsivo de Melissa solo lo había llenado de orgullo y admiración.

Era su manera de intentar superar lo que significaba el día de su cumpleaños, y que lo hubiera compartido con él y, de alguna manera, revelado al mundo era increíble, impactante y conmovedor.

Sabía, al mirar esa publicación, que él tenía que significar algo para ella, igual que ella significaba tanto para él. Quizás era imprudente y precipitado pensarlo, pero si no tenía ninguna duda de que estaba enamorado de ella, ahora tampoco dudaba de que ella sentía lo mismo.

Sonrió como un idiota. Ella siempre lo sorprendía.

No siempre de forma positiva, pero siempre lo sorprendía.

Nunca pensó que vería esa foto publicada y ni siquiera podía imaginar el impacto que habría causado.

El foco era el cupcake en las pequeñas manos de Mel, pero aun así se podía ver parcialmente su rostro, con rastros de lágrimas, hinchado y enrojecido, además del fondo de la habitación y un trozo de la cama donde estaban sentados cuando se hizo la foto.

Sus fans y la prensa no podían afirmar que estaban juntos en el momento de la foto, pero Arthur y Angela sabrían que sí, al igual que su madre, que lo conocía tan bien y ya sospechaba que había algo entre ellos.

Los tres debían de estar en diferentes niveles de locura, lo que explicaba los mensajes que había ignorado.

Estaba metido en un lío, pero aun así sonrió mientras leía algunos de los comentarios.

Algunos especulaban sobre qué significaba el pie de foto, otros se habían dado cuenta de que Mel había llorado antes de hacerse la foto, unos pocos le deseaban feliz cumpleaños, y la mayoría quería saber por qué había publicado en el perfil de Gabriel en lugar del suyo e insinuaban lo que eso podía significar.

Estaban, definitivamente, metidos en un lío. Más de lo que Gabriel consideraba aceptable. Se dio cuenta cuando se topó con un comentario de su hermana pequeña.

Para su consternación, el comentario de Karen era ofensivo y totalmente prescindible.

«Ya sabes lo que pasa

cuando le das demasiada confianza a quien no se la merece».

Era solo una frase, pero le había borrado la sonrisa de la cara.

Por primera vez, estaba realmente enfadado con su hermana pequeña. No tenía por qué desenterrar algo privado y doloroso y exponerlo ante todos. Y mucho menos tenía derecho a comparar lo que estaba viviendo con Melissa con lo que le había pasado en el pasado.

Sin pensarlo dos veces, le respondió.

«Lo sé, lo usan para hacer comentarios completamente inapropiados sobre su pasado,

como acabas de hacer tú, hermanita».

¡Maldita sea! Su madre lo iba a matar. Había defendido a Karen toda su vida, incluso cuando su hermana se equivocaba, pero esta vez no. No quería pelearse con su familia, pero no podía permitir que atacaran a Melissa públicamente.

Una cosa eran los comentarios disparatados de sus fans, que ahora solo irían a más.

Les estaba agradecido a todos, pero lo que creían saber no le molestaba ni dictaba su vida…

Pero que su hermana más cercana se posicionara públicamente en contra de Melissa solo añadiría leña al fuego.

Debería haber puesto límites desde Navidad y haberle dejado claro que no siempre iba a estar por encima de todos los demás.

Molesto, el cantante dejó el móvil y por fin se metió en la ducha.

Sabía que Arthur llamaría a su puerta pronto, probablemente con su madre al teléfono exigiendo que le contestara. Se relajaría y disfrutaría de lo que había compartido con Mel mientras aún tuviera tiempo.

♫

Al contrario de lo que pensaba, Arthur no se había vuelto loco cuando apareció en su habitación unas horas después.

El mánager le lanzó una mirada elocuente a su mejor amigo, pero esperó a que Melissa aprovechara su llegada para irse a su propia habitación.

Solo cuando se quedaron solos, Arthur habló.

—Así que… —se dejó caer en un sillón y observó a Gabriel, que había vuelto a meterse en su perfil para revisar los comentarios.

No había ninguna respuesta nueva de Karen, pero las insinuaciones maliciosas se habían multiplicado de forma estratosférica—.

¿Piensas ignorar a tu madre todo el día?

He perdido la cuenta de cuántas veces me ha llamado.

Gabriel suspiró, pero no respondió. Incluso estaba tentado de fingir que no había visto los mensajes de su madre hasta que se calmaran las aguas, pero sabía que ella se presentaría en el hotel si no le contestaba.

—¿O quizá debería llamar a los de marketing y pedirles un comunicado para hacer oficial lo vuestro?

—Es tentador… —Gabriel intentó bromear—. Pero Melissa me arrancaría las pelotas. Y, bueno, tampoco es que tengamos una relación que hacer oficial.

—Pues parece una relación desde que ella empezó a publicar en tu Instagram personal. ¿Y encima una foto tan personal? ¿En serio?

El cantante puso los ojos en blanco. No había nada comprometedor en la imagen. Ni siquiera salían juntos.

—No me sorprende que ella se dejara llevar por un arrebato… —continuó Arthur cuando su amigo no respondió—. Pero ¿cómo tú, que siempre has sido tan reservado, lo permites?

—Estás exagerando. De hecho, todos estáis exagerando. No hay nada del otro mundo en la imagen… —replicó el rockero—. Y no sabía que lo había publicado hasta esta mañana. —Se rio, sin querer ocultar que le había gustado la actitud de la chica—. Audaz, ¿no? La verdad, me sorprendió… Positivamente.

—Gabriel...

—¿Qué pasa, Arth? Tampoco es que haya publicado una foto de nosotros en la cama ni nada por el estilo. No hay nada que indique que yo estuviera con ella cuando se tomó la foto.

—Salvo el pie de foto...

—El pie de foto... Mi parte favorita. Pero dudo que sepas lo que significa, ni que nadie lo sepa.

—No necesito saber el significado exacto para entender la intimidad que sugiere... Igual que tus fans o la prensa. Puede parecer emocionante al principio, pero no te gustarán las consecuencias de esta exposición, ni a ella tampoco.

—Me importa un bledo lo que estén pensando... Y es tu trabajo encargarte de que esta exposición no nos perjudique demasiado... Sobre todo a Mel.

—¿No te importa un bledo? ¿Ni lo que piense tu familia? ¿Y a qué vino esa respuesta a Karen? Tú no eres así, Gabriel. A menos, claro, que lo haya escrito Melissa. Eso sí que sería típico de ella...

—¿Por qué todo tiene que ser culpa de ella?

—interrumpió Gabriel al mánager, dejando el móvil a un lado—.

Melissa ni siquiera sabe la repercusión que ha tenido la foto que publicó, y pienso mantenerla al margen por ahora.

Y en cuanto a Karen... Le di la respuesta que merecía por su comportamiento infantil.

—Es tu hermana, Gabriel. Tu hermanita favorita, ¿recuerdas? Y Melissa no es más que una fan que te ha gustado... Esto va a acabar mal. En algún momento te cansarás de hacer de novio famoso y...

—Esto no es ningún juego, Arthur —el cantante se levantó irritado—. Melissa no es «solo una fan». Y Karen no es mejor que nadie por ser mi hermana. Si eso era todo lo que querías decir... Mejor disfruta de tu día libre y déjame en paz.

Arthur suspiró, pero se levantó. Ya lo sospechaba, y Gabriel acababa de confirmárselo: estaba demasiado cegado por la pasión para verlo con claridad.

—Es un problema, Gabe —dijo antes de salir de la habitación—. Te hará daño. Y lo peor: tú acabarás haciéndoselo a ella también.

—Soy lo bastante mayor para soportar un corazón roto si hace falta.

—¿Tú? Probablemente... De Melissa no estoy tan seguro.

Voss quiso replicar, pero el teléfono sonó: era su madre. La excusa perfecta para que Arthur lo dejara solo.

Con un suspiro de cansancio, el rockero se dejó caer en la cama. Era un hombre adulto, ¿por qué tenía que preocuparse de que su madre intentara controlar su vida?

—Gabriel —la respuesta a su pregunta llegó en el tono de la matriarca. Podía tener cincuenta años y seguir temiendo las reprimendas de las que ella era capaz. Además, la respetaba demasiado como para ignorar su opinión—. Ya puedes empezar a explicarte.

Se lo explicó todo. Empezó contándole que Mel no era realmente una fan y por qué eso lo había aliviado; al fin y al cabo, lo único que importaba era la conexión que sentía con ella.

Le explicó cómo se había mantenido a su lado, el efecto que sus besos tenían en él y cómo se quedaba destrozado cuando ella lo rechazaba.

Se lo contó todo, salvo lo que Melissa le había revelado la noche anterior: eso era demasiado íntimo y no tenía derecho a compartirlo.

—Estoy enamorado, mamá —concluyó—. Y puede que ella también.

—Has dicho «puede que», hijo mío —la voz enfadada se había vuelto tierna—. ¿No es razón suficiente para andarte con más cuidado? ¿Por qué exponerte así?

—Ella no pretendía exponernos... —intentó explicar—. Seguramente lo hizo por impulso. Pero tiene un gran significado para los dos. Si yo no fuera famoso, nadie le habría prestado la menor atención a esta foto y...

—No puedes ni debes cambiar quién eres, Gabriel. Y lo mismo va por ella. Si vais a seguir adelante con esa «cosa», como la llamaste, ella tiene que aceptar quién eres y entender las consecuencias de estar a tu lado.

—Supongo que yo también tendré que hacerlo... —susurró.

—Por supuesto. Una relación...

—Eso es lo que estoy haciendo —respondió, aunque sabía que su matriarca odiaba que la interrumpieran y lo consideraba una falta de respeto—.

Aceptar quién es Mel y entender las consecuencias de estar a su lado.

No es solo una foto tonta en internet, es un paso adelante...

Ella lo necesitaba y estoy orgulloso de que lo haya conseguido.

Ninguna exposición, por grande que sea, cambiará eso.

—¿Qué me estás ocultando? —preguntó la matriarca, intrigada y preocupada—. ¿Tiene algo que ver con que estuviera llorando en la foto? Gabriel, ¿qué está pasando?