Amigas, bilogía completa Capítulo 32
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Capítulo 32

AbrIL

M i madre vivía a las afueras de Bergen.

Tenía una casita situada en Briggen, un barrio histórico en el muelle, a la orilla oriental del fiordo donde se asentaba la ciudad.

Me parecía un sitio precioso para vivir, con sus casas de colores y su historia.

Nunca había llegado hasta ahí, las pocas veces que había venido a verla nos habíamos quedado en un pequeño hotel en Oslo.

Ahí me encontraba desde entonces. Viviendo en un país al que no había pensado volver jamás y conociendo realmente a mi madre por primera vez.

Cuando me di cuenta, los días se habían convertido en semanas, y estas, en meses. La vida ahí había resultado ser todo un descubrimiento y, sin darme cuenta, habían pasado cuatro meses y todavía no me sentía preparada para volver.

Las primeras semanas me las había pasado llorando, echaba de menos a mi padre y mi vida en Mallorca, pero, sobre todo, rememoraba cada momento compartido con Tomás, una y otra vez, como si se tratase del trailer de una película.

Hablaba a menudo con Natalia; después de una primera llamada incómoda, las cosas estaban bien con ella.

Al final se mudaría con Cámeron el próximo enero.

Un día, mientras ayudaba a mamá en el restaurante, me recomendó una escapada al fiordo de Hardanger, me comentó que una vez estuvo en una situación parecida a la mía (supongo que allí tomó la decisión de abandonarnos) y esos días la habían ayudado a ver con perspectiva qué estaba buscando en la vida.

Tomé sus palabras y me fui sin mirar atrás.

Allí hice senderismo, hasta conseguí alcanzar la roca de Trolltunga, donde pasé la noche en una tienda de campaña con el techo de cristal.

El amanecer fue increíble, nunca había visto nada más hermoso.

Fueron unos días increíbles en los que conseguí dejar a Tomás a un lado y empaparme de la belleza del paisaje y vivir la experiencia sola.

Volví a casa siendo una nueva Abril, me sentía más ligera y positiva, y la vida, por fin, comenzaba a rodar de nuevo. No lo necesitaba para ser feliz. No necesitaba a nadie para ser feliz.