Amárrame Hasta Matarme (Víctima del deseo 1) Capitulo 25
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Capitulo 25

Maitresse Bug llevaba el sobre en sus manos. Aparecían los nombres de las parejas. Cogió los cinco sobres y tuvo que poner las pegatinas de nombres de la pareja en cada sobre.

Ya estaban en la entrada de la pista, esperando su turno, las chicas. Las dos portaban sus respectivas capas. Micaela Barranco portaba el lila oscuro y Laia Orozco llevaba el rojo tinto. Estaba sonando una música de fondo. Se miraron la una a la otra y entraron en la pista.

Laia Orozco se dirigió a la cama de plástico y se tumbó en ella. Así que su ama se dirigió hacia ella y se montó encima. Haciendo como que le iba a morder el cuello, Laia le facilitó el trabajo.

Micaela metió su mano en la entrepierna de Laia para tocarle sus partes. A Maitresse Bug le estaba gustando la escena. A la vez que se preocupaba de que no se quedaran en el juego . Miro los sobres, no sabia que hacer. Si votar o no. Tenía muy poco porcentaje para quitar puntos.

— No se que hacer. — Le informo a su sumiso.

— ¿De que ama? — Pregunto Gato Semental.

— De las votaciones.

— Yo también me preocupo de ellas.

— Es más difícil que le hagamos perder.

— ¿Vamos ama?

Se puso a mirar los sobres, con sus respectivos nombres. Levantó la cabeza un momento y vio que las dos seguían comiéndose el cuello la una a la otra, mientras su ama seguía jugando con amor con el coño de su sumisa. Se veían como disfrutaban las dos.

Así que Maitresse no lo pensó dos veces y cogió un sobre sin pensarlo. Miró a su sumiso para que le acompañara y le ayudará a bajar el escalón que tenía al lado de ella. Dejó los sobres en la silla tranquilamente, ya que no había nadie a su alrededor.

— ¡No te corras! — Le ordenaron a Laia Orozco. — Quiero saborear tu néctar antes de chuparte la sangre.

— Si ama.

Eso le llamó la atención a Maitresse Bug, que dirigió su mirada hacia ellas dos.

Viendo como Micaela bajaba dando besos por su cuerpo sin sacarle los dos dedos que tenía metidos en el interior de su sumisa.

Cuando introdujo su lengua en el interior se escuchó un largo gemido de placer Laia .

Su ama movía suavemente sus dedos, para seguir jugando con el coño de su sumisa a la vez que con su lengua excitaba el hinchado clítoris .

Dando placer a su sumisa delante de todos.

Con solo verlas disfrutar daba mucho placer, sobre todo desnudas tenían que ser unas diosas. El cabello rojo ocultaba las partes íntimas de su sumisa. Su amor.

Esa pareja estaba muy unida y era muy romántica , se veía como una pareja perfecta.

A Maitresse Bug, realmente Lara Mora, le gustaría encontrar una pareja que pudiera hacerlo todo juntos y sin tener ninguna barrera. Ese mundo le estaba cambiando mucho la manera de pensar que tenía y sobre todo la vida.

Miro a Gato Semental, que se encontraba detrás de ella y sonrió.

¿Sería su chico ideal realmente? Él no estaba en el momento ideal para tener una relación, se notaba que estaba roto por lo de su amiga.

Si le rompía de nuevo su corazón iba a conseguir muchos enemigos.

Ya tenía medio enemiga: “ Dragona de Fuego”.

Desde el primer día le estaba atacando de hacerle daño.

Llegó frente a la caja de votaciones. Se encontró una mujer, que llevaba una ropa muy sensual, que le marcaba todo su cuerpo. Miro hacia arriba viendo como bajaba los últimos escalones Gato Semental.

— ¿Eres Maitresse Bug? - Preguntó la mujer.

— Si.

— Coge rápidamente el papel que está debajo de la caja . — Hablo nerviosa.

— ¿Pasa algo mi ama?- Habló por detrás de ella su sumiso, dejando caer su brazo en el hombro de ella.

— Nada guapo. Dame un beso.

— Vale ama. — Gato Semental se dirigió la mano a la cremallera mientras el acataba la orden.

Se besaron mientras Maitresse Bug disimuladamente cogía el sobre que estaba debajo de la caja. Se sentía un poco mal, por jugar con el corazón de Gato. Pero ella sintió que la mujer no estaba cómoda con lo que estaba haciendo. Era la única solución para que nadie la viera.

Se alejó suavemente y despacio de ese beso dulce y traicionero. Con el sobre misterioso en la otra mano, para que no lo viera Gato Semental. Y hecho el voto en el interior de la caja. Tuvo suerte que fue a votar, aunque tarde o temprano tendría que haberlo hecho y cruzarse con esa mujer.

¿Pero quién era esa mujer? Y ¿para qué iba a dirigirse a ella?

— Cari. Vamos para arriba. — Maitresse Bug le puso una mano en la cara para que subiera él antes.

— Si ama.

Ella iba detrás de su sumiso, mirando el misterioso sobre. Se encontraba muy cerrado, igual que los sobres de los votos, con una sola diferencia de que la parte de adelante, no se encontraba los nombres de las parejas. Sino “ L.M “

Eso la sorprendió. Esa mujer tenía que conocerla.

Miro atrás, fijándose en la chica misteriosa, que se hallaba mirando lo que estaban haciendo delante de todos: Micaela Barranco y Laia Orozco.

“¿De que me conoce esa mujer?” Se preguntó a ella misma.

“L.M” tenía que ser Lara Mora. Era muy difícil que tuviera otro significado. Y más preguntando por ella.

No lo podía abrir así a la primera por lo que tuvo que tirar el sobre de la mujer misteriosa junto a los otros sobres que dejó en su sitio .

Para poder ocultarlo. Ya que en la oscuridad iba hacer difícil de leerlo, y sobre todo con Gato Semental a su lado.

Si era inocente no quería meterlo en medio otra vez y que lo pasara mal nuevamente.

Él la miró a ella mandandole una sonrisa y Maitresse Bug le mando otra, falsamente, ya que se encontraba preocupada.

Le tocaba a ellos. Maitresse Bug como Gato Semental no se habían preparado el plan. Así que se inventó una historia rápida. bajando la escalera. Le mandó que se dejara llevar. con la excusa de no saber que hacer tampoco ella.

Se encontraban abajo. Maitresse Bug miró hacia arriba, observando que las dos la miraban.

Laia Orozco estaba seria, mientras Micaela Barranco se encontraba sacando su mejor sonrisa, cuando se dio cuenta que las miraba.

Las dos se encontraban mal. Sabía que no estaban enfadadas con ella, ya que se lo habrían dicho, pero se sentía mal.

Se preocupaba que si salían de concurso por culpa de ella le podría hacer daño los malos.

El voto que metió era encontrá de ellas. Su voto le hizo perder la mitad de los puntos. Ya que al final dicen los votos de los jugadores diciendo de quién es el sobre. Por eso sabía que era por culpa suya . Preferiría que fueran anónimos pero así funcionaba el juego.

Esperaba que no le afectara esa culpabilidad en el juego. Ya habían preparado el centro para ellos dos. Se encontraba un palo de baile en un sitio y al otro lado unas rejas y junto a ellas una cama.

Uno de los trabajadores, le hizo la señal de que podían entrar en la pista. Maitresse Bug tenía la gorra y las esposas en la mano, en su cintura resaltando sus curvas llevaba colgando la porra.

Se pusieron en el centro. Metió un dedo en las esposas, tenía experiencia de jugar con ellas, así que empezó a darle vueltas mientras miraba a Gato con el pijama de rayas.

— Has sido un chico muy malo… … — Maitresse Bug empezó a hablarle a la vez que analizaba su alrededor. Hasta que vio a donde mandarlo . — Así que tengo que castigarte.

— Sí señora policía.

— vente para aca.

Le cogió por la camiseta que le quedaba grande, parecía como si llevara un vestido para él. Se dirigió a las falsas rejas.

— Pon la mano recta.— Le ordenó.

Sin decir nada se puso firme dejando que lo controlara su ama, con un leve movimiento Puso las esposas, después pasó por detrás de la reja para que no se pudiera mover y se las puso en la otra mano.

A la vez que hacía eso, se dio cuenta que cerca de la pista había una mesa con objetos sexuales.

No sabía si podía usarlos o no. Pero podía jugar con ellos y mucho.

Así que dejó allí a su sumiso sin saber que le tenía guardado su ama.

Maitresse se dirigió a la mesa con un suave y sensual movimiento de caderas.

Analizo todos los objetos y agarró una pala.

La probó en su mano y se sentía dura, muy divertida para jugar con ella.

Miro a los trabajadores y no le dijeron nada. Así que podía jugar con ese objeto.

Giro para dirigirse nuevamente hacia su sumiso, viendo cómo negaba con la cabeza viendo lo que iba hacer. Maitresse sacó una sonrisa malvada . Sabía que lo iban a pasar bien.

—¡Esa ropa te sobra! — Gritó mientras se dirigía despacio hacia él.

Quería que la escucharan todos. Hasta quien se encontraba fuera.

— Los hombres malos como tú no tienen derecho a tener ropa. — Continuo.

— Si ama.

— ¿Qué has dicho? — Gritó ella.

— Lo siento señora policía.

— Mucho mejor así me gusta más. Soy tu señorita policía.

Se puso la pala en la entrepierna rozando sus partes húmedas. Y sus manos se dirigieron al uniforme para levantarlo y ponérselo por su cabeza ocultando sus puntiagudas orejas de gato.

— Ahora quiero que empieces a contar desde el uno.

— Sí señora policía.

— Así me gusta que me llames.

Sin avisar le dio con la pala en el culo.

— Una señora policía.

— Así me gusta

Dio otra vez.

— Dos señora policía.

— ¿Te vas a comportar mal?

— Si. ¡tres señor! — A Gato se le escapó un leve grito de dolor, esta vez le dio más fuerte .

— ¿Qué has dicho? — Le repitió con un tono atacante.

Miró a su alrededor. Se encontraban todos mirándolos atentamente.

— Si, señora policía.

Levantó la pala y empezó a darle. Continuamente.

— cuatro señora policía, Cinco señora policía, Seis señora. Siete señora. Ocho señora. — Cada una un poco más intensa que la anterior.

Le puso la pala en el hombro y miró alrededor nuevamente.

En medio de la oscuridad en la zona de los jugadores se encontraban bajando las parejas.

No sabía que iban a votar. Todos los miraban.

Volvió su vista a los superiores. Se encontraban mirándola atentamente.

Parecía que se encontraban muy serios. Estaba pensando cómo animar más ese juego para ganar más votos que los demás.

Maitresse Bug se dirigió a la cama con su sonrisa e intentando sacar todas sus armas de mujer en cada paso.

Ella se daba cuenta que la mayoría de los ojos se fijaban hacia dónde se dirigía ella.

No iba a coger otro objeto ni a tumbarse.