Amárrame Hasta Matarme (Víctima del deseo 1) Capitulo 24 #2
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Capitulo 24 #2

— No te preocupes princesa. Esta dragona a veces se pone que no se puede aguantar ni ella misma . Es normal que esté soltera. Su forma de ser no es por el BDSM, si no por su carácter. — Comentó acompañado con su sonrisa.

—¡ Y tú ! , de polla pequeña. ¿ Te traigo la pastilla para que se te levante? Abuelito . — Dragona de Fuego atacó mirando para otro lado. No quería cruzar su mirada dentro del grupo.

Maitresse Bug miró a su alrededor, para saber que estaba mirando realmente.

— No te preocupes, es temprano para que se termine la comida. — Bromeo Principe Oscuro.

— Vale . — Ella se rió cuando escuchó a su sumiso reírse debajo del látex.

— ¿Tienes hambre guapa? Si hace falta te traigo algo — Le comento Gato Semental a su ama.

— Gracias. Si, tráeme algo de comer y una bebida. Y para ti también.

— Que mimado tienes a tu sumiso. — Se encontraba esa noche muy distante, Dragona de Fuego, con sus palabras.

— ¡Pelea de amas! . ¡Qué chulo! — Principe se frotó las manos.

— Vale ama. — Gato Semental se aguantaba la risa respondiendo.

Maitresse Bug le echó una mirada seria.

— Lo siento ama, ahora vengo. — Se disculpó Gato Semental.

— ¡Afu! Se me ha puesto dura con ese cambio. ¿Seguro que eres nueva? — Pregunto Principe Oscuro

— Si.

— ¿No tienes ojos en la cara? — Dragona de Fuego miró a su amigo. Después dirigió su mirada a la otra. — Espero que no le hagas daño a él. Que me puede ayudar quien sea para enterrar tu cuerpo.

— No es mi objetivo hacerle daño. Tengo tanta confianza, que te recuerdo la información de lo que pasa.

— Chicas. Gato Semental se ha ido, no saqueis las uñas.— Río Principe

— Yo… por esta chica… Que se supone que es de confianza y del grupo. Ni dice su nombre… Por algo será.

— ¿Gato Semental te ha dicho su nombre? —preguntó amablemente Príncipe Oscuro.

Estaba apunto de mentir. Pero era mejor decir la verdad. Porque podía perder la confianza de todos si conseguía hablar del tema con su sumiso. Que cada día se sentía más ama de él.

— La verdad ¡No!— Maitresse Bug le respondió de forma contundente.

— Lo Ves Dragona. Yo me presento, ya que confió en esta dama misteriosa. Mi nombre es Leopoldo Rico. — Dijo en voz baja, para que no se enterarse nadie.

— Lo siento, yo prefiero quedarme con Maitresse Bug.

Ella ya sabía el nombre original de él , en el informe aparecía. Solo que es una persona algo sincera, sabiendo que no iba recibir nada a cambio.

— Te dije que no es muy de confianza. Mira allí viene tu mascota con cuatros bebidas y sin nada para picar. — Dragona de Fuego miró la dirección por donde venía Gato Semental.

— Vale. — Maitresse Bug quería meterse en pelea con esa mujer, pero se tenía que aguantar y ser una niña buena.

— Aquí tenéis vuestras bebidas.

— Muchas gracias. Eres un buen sumiso y estás bien enseñado. Sin decir nada hasta ha pensado en vosotros. — Maitresse Bug acarició con la mano la cara a su sumiso.

Dragona de Fuego estaba que echaba fuego por los ojos , que atravesaban las lentillas azules que llevaba Maitresse Bug.

— Lo siento me tengo que ir al baño. — Les informo Maitresse Bug.

Se quedaron hablando, cambiando de conversación. La mayoría sobre ellos, preferiría escuchar lo que decían. Solo le cortaban el paso,los jugadores quė tenían que recoger sus cartas.

Salió del grupo cruzando por medio de los jugadores. Algunos camareros se le acercaron y ella los rechazó. No podía perder el tiempo. Lo que quería realmente era investigar. Aprovechando que estaba más tranquilo el local.

Salió abriendo la cortina del juego. Se encontró a los dos vigilantes atendiendo a las personas.

— ¿A qué baño puedo ir?

— Ese. — Señaló uno de los vigilantes.

— Gracias.

Miro cómo escaparse y poder ver la parte de atrás. ¿Sería difícil? Tenía que ver cómo cruzaba ese camino. Cuando llegó más o menos donde estaba la barra de la fiesta.

— Hola Maitresse Bug. — la saludó alegremente Laia Orozco.

— Hola chicas. — Saludo Bug continuando su paso.- Lo siento tengo que ir al baño.

— Después nos vemos antes de jugar. — Informó Micaela Barranco.

— Vale. Está mi sumiso, Gato Semental, dentro.

— Gracias. — sonrió Laia

Pasó por debajo de la cuerda de pelo rojo , que se encontraba cortando el camino, ignorando a las personas. Algunos trabajadores estaban dejando cosas en medió. Las mesas y sillas se encontraban guardadas. Miro a los guardias que se encontraban hablando con la pareja de lesbianas.

Los trabajadores que estaban desmontando, estaban sin máscara. Son trabajadores de otra empresa, que no tenía nada que ver con ese mundo. La mayoría no llevaba casco. Así que se acercó al muro de la pared donde se encontraban los cascos y cogió uno, para que las cámaras no la viesen.

Continuó sus pasos pasando entres los trabajadores.

Parecía como un fantasma. Se dirigió a la entrada, donde salieron dos de la primera noche.

Del principio del juego. Se encontró la cortina negra.

Miró a su alrededor antes de meterse. Nadie estaba mirando.

Solo un trabajador. Pero no se dio cuenta de ese detalle.

Se encontró un pasillo corto donde se veían tres sillas unidas.

El pasillo era bicolor blanco arriba y la otra mitad de abajo de color gris.

Continuó su camino y giró a la derecha. Encontrándose con otro pasillo pequeño donde colgaban algunos cuadros sexuales. Doblo otra vez, encontrando otro pasillo con puertas y algunos cuadros más. Recorrió por el pasillo buscando un cartel que pusiera despacho o dirección.

Se encontró todo tipo de carteles . Esa puerta gris oscuro.

Continuó casi al final del pasillo, cruzándose con algunas sillas más y algunos pasillos que iba a otros sitios .

Vio una puerta donde se encontraba el cartel “ despacho de Principe Oscuro”.

Así que entró tranquila, ya que estaba segura de que él estaba fuera de ese lugar.

La sala se encontraba muy ordenada. Encontró un mueble lleno de archivos.

Una mesa grande se encontraba delante de ella.

Donde descansaba un ordenador de sobremesa y al lado habia una lampara estilo antiguo de color negro.

En una de las esquinas de la mesa había una montaña de carpetas.

Le llamó mucho la atención así que se fue hacia ella.

Empezó a abrir una por una mirando lentamente su interior.

Contenía algunas fotos de personas y su nombre.