Amárrame Hasta Matarme (Víctima del deseo 1) Capitulo 19
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Capitulo 19

Maitresse Bug se encontraba entre Gato Semental y Zemunin, que estaba mirando hacia abajo. En fondo se escuchaba “ Zara Larsson- Can’’t tame her”avisando que iba a empezar el juego. Miro al escenario del público y se encontraba muy vació.

Se notaba que no iban a ser gratis esos días. En el centro había muchas sillas formando una “U” y una que se situaba en el centro.

Aparecían otra vez Príncipe Oscuro y Dragona de Fuego. Dirigiéndose a las sillas de ellos. Esta vez se hallaba ella con dos sumisos en ropa interior como si fueran perros, a la misma vez, él sujetaba su mano en alto.

Maitresse estaba analizando en su cabeza cómo acercarse a Principe Oscuro, aunque, no estaba el día de los sucesos y tenía pruebas de por medio. Sin embargo, para ella, no era excusa. Por su cuenta, sin que supieran nada sus compañeros, quería ganar la confianza para apuntarlo en la lista.

Para no ganarse la bronca tenía que tener una excusa, tenía que ganarse la confianza del dueño y contar algo de esa noche, aunque, de todas formas iba a decirle algo esa misma noche.

No obstante, tenía el mensaje escrito de que se había dejado olvidado la cámara en el hotel, pero tenía en el coche el otro collar, prefirió no decirlo.

Antes de hacer la fila, dijo que iba al coche, que no estaba lejos de la entrada.

Quería quitarse la bronca grande y quedarse con una simple.

Amaia se tomaba muy en serio los casos, mientras que ella se lo tomaba como una historia que se resuelve todo solo.

Ninguna de las dos salió mal, en los pocos casos que habían tenido.

— ¡Hola a todos, todas y basuras! — Grito, Dragona de Fuego, después de terminar la música.

Se encontraba frente a su silla, sin soltar en ningún momento a los dos. En medio de la oscuridad no se veía bien, pero los dos hombres que hacían de perro tenían en su culo un objeto haciendo de cola.

Dragona Miró a quienes estaban sentados echando su cuerpo hacia atrás y cruzándose de brazos . Los dos estaban esperando que terminaran de gritar para continuar hablando.

Hasta que poco a poco se apagaban las voces de cada uno.

—¡Por fin se habéis metido una polla en la boca para callar !

— Mantenio la seriedad, pero no sabía si quería reírse junto con Principe Oscuro.

— Cada día me dais mas asco. —Escupió al suelo.

— Tu limpia la saliva que se me ha caído un poco en el suelo.

— Estiró el collar a uno de los perros — humanos viéndose acercarse a sus piernas para acto seguido chuparle los zapatos de tacón.

—Así tiene que ser. Un buen perro. Y sobre todos los jugadores.

Dragona de Fuego miró a su alrededor acompañada del silencio. Solo se escuchaba hablar a algunas personas. No sabía lo que estaba buscando o que podría ser.

Continuó después del silencio sentándose en su silla.

— Vamos a ver la bandeja de hoy. — Estiró el brazo, llevándose un empujón del cuello uno de los sumisos, para poder alcanzar la bandeja.

— Explico , el nivel de hoy, como sabéis la mayoría.

Uno de la pareja se pondrá en el centro, que será al azar, y después tiene que saber quien es su pareja sin tocarlo solo oliendo.

El que más tiempo tarde pierde y los tres primeros que tarden menos ganan.

También será eliminado por equivocarse. Los que tengan carta y hayan sido eliminados pasarán a los ganadores, si tiene la carta el ganador se pasa a la segunda pareja.

Así que los tres cerditos — miro a los jugadores.

— tener cuidado que hoy podría ser vuestra despedida.

Los perros son más limpios que vosotros. ¡Empieza el juego!

Una chica con la máscara se dirigió al medio de ellos, esquivando al perro-humano que se encontraba en su trayectoria.

Llevaba una caja, que en su interior seguro contenía los nombres de los jugadores.

Príncipe Oscuro metió la mano moviendo las bolas para crear más drama en el ambiente.

Maitresse Bug estaba tranquila esa noche, sabía que iba a ganar, era un nivel muy fácil y más que era él el único que llevaba látex de los jugadores.

Cuando se cansó de jugar con las bolas sacó una. Desde lejos no se podía leer. Abrió y leyó lo que había escrito.

— Empezamos fuerte el juego. Le toca a Anteros y su pareja .— Gritaba mirando a los jugadores acompañando de una sonrisa.

Maitresse Bug miró a Zemunin, viendo su sonrisa mientras se levantaba.

— Mucha suerte. — Dijo en voz baja rozando la mano de su nueva amiga.

— No le va hacer falta. — Anteros empujó por el hombro a su sumisa. — Nos están esperando.

Vio cómo pasaba por medio de la gente para bajar la escalera, dispuesto a empezar el juego. Cuando llegó abajo , un hombre que se encontraba en la entrada de la escalera, en medio de la oscuridad, Maitresse Bug no podía ver muy bien que hacía.

Pero solo pudo ver esa sombra seleccionando a uno de la pajera. Observando quien se movía al centro de la silla, es Anteros dejando a su sumisa con el extraño.

El chico joven que se besó con Maitresse Bug o se parecía se dirigía hacia el centro del escenario llevando un saco de patatas o algo parecido. Espero a lo lejos que se sentara Anteros.

Cuando lo hizo se metió en medio de sus alas y sacó un trapo para taparle los ojos después una cuerda de tela, típicas del campo de esas de esparto ,que pican cuando las llevas mucho tiempo puestas y por último le puso el saco en la cabeza.

Muchos de los trabajadores empezaron a andar por la pista sin decir nada.

Empezó a sonar una música `` Reth Lorenzo- Waman´´.

Maitresse Bug sabía que tenía el volumen alto para ocultar los pasos de los trabajadores.

Pero no sabía que estaba pasando realmente.

Todos se encontraban muy tranquilos sin moverse nada. Ella no paraba de mirar a cada uno.

Hasta que uno pasó por su camino y por detrás se encontraba otras que se pararon delante de ella, extendiendo la mano acompañando con un movimiento de cabeza.

— ¿Quieres que te acompañe?— Le dijo Gato Semental.

Así que confió en su sumiso y se levantó siguiendo el paso de la chica.

Iban muchos trabajadores detrás sin decir nada.

Algunas chicas, de las trabajadoras, estaban sentadas en unas sillas organizadas en forma “U” , como los concursantes y el público.

La mayoría eran mujeres. En una de esas sillas estaba sentada Nayara Arribas “ Zemunin “.

Por mala suerte la pusieron casi al final.

No sabia que tenia que hacer, estaba sintiéndose nerviosa en ese momento.

Parecía todo muy extraño, no esperaba que a la primera iba a tocarle a ella.

Zemunin la miro y le mando una sonrisa forzada.

¿Qué le estaba pasando esa noche? La estaba viendo con el mismo carácter de esa primera noche en la que se la cruzó.

Se estaba ganando la confianza y después de hablar en la mesa volvió a alejarse.

Tener una sonrisa forzada y alejada de todos.

Hasta se sentía distante de Gato Semental. De su sumiso.

Desde la silla estaba viendo sentarse, uno a uno, sin hacer ruido.

Cuando estaban todos sentados. El chico que se encontraba detrás de él miró a todos a su alrededor, la música no paraba de sonar se repetía una y otra vez.

Miro a los dos superiores. Hizo una señal con la cabeza.

Príncipe Oscuro levantó la mano. Se bajó el volumen de la música, cambiando a una sin letra que sonaba muy sensual.

El chico camino, para centrarse en las alas de Anteros. Todos lo miraban. Esperando el juego. Encima del escenario habían puesto un reloj digital con números grandes de color rojo. No sabía cuando lo habían puesto allí. Miro al enemigo a la cara y sospecho que el saco estaba flojo.

Sin decir nada, en medio de ese silencio, apretaron fuertemente el saco a su cuello, sin dejar que pasara aire.

En ese momento Maitresse Bug se arrepentía de no tener el collar, sería un punto de ayuda para ella.

No esperaba que todo eso pudiera ser una secta.

Ya esto no era un juego , esto era algo más.

No sabía qué pasaba, pero tenía que seguir adelante, rezando que no muriese nadie o mataran a otro.

¿Se le fue la mano a Gato Semental? Podía ser ya que lo defendía Dragona de Fuego y hoy estaba muy preocupada Zemunin.

Se sentía muy confundida con todo esto. Eso no lo contó su sumiso.

¿Tenía miedo que se fuera o dijeran a la policía?

Lo malo es que él no sabía que ella era una.

Respiró hondo viendo cómo el joven se movía a un sitio de la “U” . El tiempo iba para atrás, a la vez, que la respiración de Anteros se perdía.

Cuando se dio cuenta el joven se fue en su dirección. Por fin ella era la segunda, podía ver que hacía para copiarla y no llamar mucho la atención. La mujer que se encontraba a su lado se levantó poniéndose frente al jugador, dejando su brazo en la nariz de Anteros.

— ¡Ella no es! — Grito Anteros entendiéndose muy bien lo que decía. — Mi sumisa es muy limpia fuera de la silla.

Le señaló que se fuera, ahora le tocaba a Bug. Se forzaba a moverse por ese lugar sin nervios. Temblando sus piernas. Aguantaba el sudor. Sin teléfono móvil , sin la cámara de ella ni la de su sumiso, podía desaparecer del mapa sin dejar rastros.

Puso su brazo bajo la nariz de Anteros. Sentía un poquito como olfateaba Varias veces.

No sabía si le costaba trabajo percibir su aroma o estaba oliendo su brazo sudado. Ella sentía la palma de la mano sudada.

— ¡Es ella!

A Maitresse Bug le tembló todo su cuerpo sin esperar el grito.

— ¿Paramos el juego? — preguntó tranquilamente Príncipe Oscuro.

— ¡Si!

— ¡Parada de partida!

El tiempo paró. Y se quedó quieto esperando que el joven se dirigiera hacia él. Quito el saco y después el antifaz. Sus labios serios lo dijeron todo. No esperaba ver a Maitresse Bug. Que se equivocarse con su enemiga de juego. Y creer muy seguro que era su sumisa.

— ¡Fuera del juego! — Grito Príncipe Oscuro cuando terminó la música.

No sabia que tenia que hacer se quedó quieta, aunque escuchaba pasos a su alrededor.

Estaba viendo como el joven quitaba las cuerdas sin quitar la mirada de ella.

Sus ojos negros le apuñalaban sin palabras.

Soltando toda su rabia en ella. Le tocaron el hombro y sin verla sabía quien se encontraba detrás.

— Lo siento. — Sin desviar la mirada de su enemigo.

— No pasa nada. — se disculpó tristemente Zemunin.

— Al menos has ganado una amiga ¿No?

— La verdad es que sí.

— Espero que me veas jugar también.

Tuvo que decir eso para tenerla cerca, no le convenía que se le alejarse una sospechosa.

— ¡Si! Vamos a sentarnos. — Dijo seriamente.

Se dirigieron las chicas cada una a sus sitios, sin esperar que se levantarse su amo. Parecía que ya no mandaba él. Caminaba libremente, no obstante, sin fuerzas. ¿Tendría miedo por lo que había pasado? La tenía que tener más vigilada y estar más cerca de ella, por si surgía algo.

Subió las escaleras confusa, no sabía si perder queriendo y quedar más veces los cuatros, o continuar investigando el lugar.

Parecía que el local escondía más secretos de la cuenta y no solo era un lugar para la trata de blancas.

Tenía que decidir en ese momento. Sabiendo también que tenía un compañero de trabajo allí,Luis Maria y que no sabía nada de él.

Paso por el pasillo lleno de personas, buscando su asiento.

Se sentó y levantó la mano para tocar a la chica, pero la mano de Gato Semental le bajó su brazo. Se acercó a su oído para decirle algo.

— Lo siento ama. Pero no es el momento de decir lo siento.

Acepto con la cabeza. No entendía todavía el motivo.

Pero cuando pudiera iba a hablar con ella.

Podría aprovechar el momento de que estuviera triste para sacarle el tema.

Es más fácil tener una confianza, y sobre todo de una persona extraña.

Lo malo es que tuviera miedo o desconfiara de ella, y eso era normal.

Sobre todo una mujer sufriendo por la trata de blancas y obligada.

Además si era un sitio de intercambio de mujeres.

Cada vez ese lugar se parecía más a un intercambio y tenía que sacarlo todo a la luz. Y tendría que ser rápido.

Viendo llegar a Anteros. Sentía unos sentimientos muy confusos. Miedo, rabia, desorientación, etc. Pero tenía en la cabeza que él era la clave.

Giró la cabeza mirando a su sumiso. Sospechando, otra vez, que podía ser él que fuera el malo sin saber que supuestamente su amiga estaba en la trata de blancas.

Si fuera así. Gracias a un accidente pudo salvar a muchas mujeres que no podían salir a la luz para gritar.

Maitresse Bug miró a Principe Oscuro y después a Anteros, que pasaba delante de ella, analizando su siguiente objetivo.