Lio
¿Qué tan cara podría salir una gallina? Me pregunté; no podía creer que parecía algo extraño y ocurrente, al mismo tiempo.
En serio ¿Y la conservaría cómo una mascota?
Estuve a punto de soltar una carcajada, hasta que me fijé en su sonrisa.
Me quedé helado. Fue ver, en mi mente, dos imágenes interponerse una sobre la otra, de forma atemporal.
Una sonrisa suave, espontánea, brillante y cálida.
Demasiado cálida. Mi corazón latió rápidamente y por un momento, mi rostro ardió ¿Por qué sonreía así?
¿Por qué se parecía tanto a la sonrisa de mi sueño?
Dios, era casi la misma. Agradecí tener la mascarilla puesta.
Brais continuó hablando y acusándome, incluso, de malas intenciones en su contra ¿Era en serio? La verdad no tenía forma de explicar todo esto. No tenía manera de darle sentido al porque sentía un cosquilleo en mi cuerpo solo con verlo sonreír. Tampoco deseaba justificarme.
Iba a responderle, pero él de repente preguntó sobre una pareja.
¿De qué estaba hablando?
Arqueé una ceja, un poco confundido.
—¿Pareja? Pero yo no tengo pareja —reí un poco, negando con la cabeza—.
Aunque mi manager definitivamente no está feliz con los rumores, pero no es la primera vez.
—Me encogí de hombros, mientras mordía mi labio—.
Ahora ¿Qué tipo de malas intenciones puedo tener contigo?
Parece que ni siquiera me puedo defender ¿Cómo iba a saber que vendrías aquí?
Aunque ahora que lo pienso, si te han estado siguiendo, parece fácil encontrarte. Pero esto fue un accidente, lo juro.
Antes de que pudiera seguir hablando, mi teléfono comenzó a sonar. Lo saqué rápidamente. El nombre de Li Wei Fa apareció en la pantalla, por lo que volví a bloquear el aparato y lo guardé en mi bolsillo.
Ni que estuviera demente le iba a contestar. No ahora.
Volví a mirar al pelinegro.
—¿Y qué hay de ti? Además de que no entiendo que tan cara te puede salir una gallina ¿Hay alguien en tu vida al que no le guste la idea de los rumores que hay sobre nosotros? —Solté curioso, como si no hubiera pasado nada.