Alto voltaje (Fractured Rock Star 1) 13
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C onnor

Llevaban tres semanas de gira y, normalmente, por estas fechas, Connor empezaba a tener dificultades para sobrellevarlo todo.

En los últimos años, las giras se habían convertido en una gran nebulosa: concierto tras concierto, ciudad tras ciudad, entrevistas y actos de relaciones públicas.

Por mucho que le gustara la música, no había sido capaz de librarse de su inquietud.

La banda había alcanzado la cima del éxito, la clase de fama con la que siempre había soñado, y no conseguía entender por qué se sentía tan insatisfecho.

En lo que iba de gira, no se había sentido ni de lejos tan frustrado como en otras anteriores. Una suave risa le llamó la atención y miró hacia el otro lado del autobús, donde Lexie estaba hablando con Zac. Y ahí estaba la razón. Una fotógrafa muy atractiva y totalmente prohibida.

Su presencia lo estaba distrayendo de sus pensamientos y, a decir verdad, disfrutaba de tenerla cerca.

Era como un soplo de aire fresco y se mostraba increíblemente tolerante al tener que estar encerrada en un espacio reducido con un grupo de estrellas del rock arrogantes y, debía admitirlo, a veces infantiles.

Podía charlar durante horas con Tex sobre libros, intercambiar chistes de lo más inapropiados con Noah y sentarse en un silencio plácido junto a Zac mientras él tocaba el bajo y ella editaba fotos en su portátil.

A veces se acercaba a la parte delantera del autobús y se acurrucaba en el asiento que había junto a Maggie para hacerle compañía mientras las millas de carretera pasaban bajo las ruedas del autobús.

Por desgracia, él se sentía cada vez más fascinado por ella.

No paraba de buscar excusas para estar cerca, para hablar con ella…

y cada vez más encontraba excusas para tocarla.

En su mayoría eran roces inocentes: un brazo apoyado en el respaldo de su asiento, sus dedos demorándose en los de ella cuando le pasaba algo o sentarse más cerca de ella de lo estrictamente necesario.

Le gustaba estar a su lado. Y no se trataba solo lo sexy que era ni de que su sonrisa iluminara la sala, sino también lo inteligente, talentosa y compasiva que era.

Lexie era una de esas personas excepcionales que irradiaban calidez como la luz del sol allá por donde iba.

Pero él pensaba demasiado en ella, dedicaba demasiado tiempo a imaginar las cosas que le gustaría hacerle, cómo se sentiría al tenerla desnuda debajo de él, qué la haría gritar su nombre al llegar al clímax.

Connor se pasó una mano por el pelo y frunció el ceño mientras observaba a Lexie, que estaba junto a Zac, charlando con él mientras este afinaba su bajo.

Llevaba un coqueto vestido verde de verano que resaltaba sus largas y tonificadas piernas y se hundía en la parte superior de sus pechos turgentes.

Se rio de algo que Zac le estaba contando, levantó la cámara y le hizo una foto mientras él le sonreía perezosamente.

Irracionalmente celoso, Connor apretó los dientes cuando Zac se levantó y le dio a Lexie un abrazo.

Joder .

Esa atracción se le estaba yendo de las manos.

Necesitaba echar un polvo, y pronto. Quizá entonces iba a dejar de pensar en ella.

Hacía tiempo que no pasaba tanto tiempo sin sexo, y eso lo estaba volviendo loco.

Aunque se habían alojado en hoteles varias veces durante las últimas semanas, algo le había impedido aceptar las ofertas que había recibido de fans y groupies .

Ese algo era ese ridículo enamoramiento por Lexie, que hasta entonces había sido un enorme obstáculo mental.

No podía tenerla, pero eso no significaba que debiera pasarse el resto de la gira en celibato.

Quizá si lograba liberar algo de tensión sexual, eso podía reducir el deseo que sentía constantemente cuando ella estaba cerca.

Apartó la mirada de Lexie y Zac a la fuerza.

La noche siguiente iban a alojarse en un hotel y esa vez iba a echar un polvo.

Connor cerró el grifo, dando por terminada su ducha tras el concierto.

El murmullo de las conversaciones procedentes de la sala de al lado le indicaba que ya estaba llena de fans.

«Y también estará Lexie», le susurró su mente; sí, ella estaba ahí fuera con su cámara en la mano para distraerlo y hacerle desear lo que no podía tener.

Se envolvió una toalla alrededor de la cintura, luego limpió el vaho del espejo que había sobre el lavabo y se miró. Parecía cansado. Se sentía cansado. Y aún le quedaban dos meses de gira por delante. Bueno, hora de vestirse y buscar a alguien con quien acostarse, pensó con cinismo.

Se vistió rápidamente con unos vaqueros y una camiseta negra, salió del camerino y se dirigió a la sala.

Estaba abarrotada, como siempre, y se detuvo a coger una cerveza antes de ir junto a Tex, que estaba cerca de la mesa de la comida, con una mujer pelirroja semidesnuda colgada de su cuello.

Una oleada de emoción recorrió la sala a su paso.

Los fans que habían estado esperando para verlo se empujaban para acercarse o intentaban colocarse en su campo de visión.

—Hola, tío. —Se detuvo junto a Tex y le dio un trago a su cerveza.

—Hola, colega. Llegas con ese retraso tan a la moda. ¿Es que querías hacer una entrada triunfal?

Se encogió de hombros.

—Hay que hacer esperar a los fans.

—Hola, soy Amanda. —La pelirroja que estaba junto a Tex le tendió la mano y aleteó sus pestañas postizas. Él le estrechó la mano, pero no se presentó. Ella sabía quién era; la forma en que le retuvo la mano un poco más de lo normal lo demostraba.

Era otra de las cosas que empezaba a disgustarle de esa vida.

A la mayoría de esas mujeres no les importaba con qué miembro del grupo acabaran, siempre y cuando pudieran contarles a sus amigas que se habían acostado con alguien famoso.

Si no conseguían llevarse a la cama a alguien del grupo, pasaban al equipo técnico.

Sabía que era un hipócrita porque se aprovechaba de su disposición a dejarse utilizar, pero en realidad no había muchas alternativas, sobre todo cuando estaban de gira.

Mientras varias fans se le acercaban sigilosamente para pedirle un autógrafo, sus ojos recorrían la sala.

Intentaba deliberadamente no buscar a Lexie, algo que, por desgracia, se había convertido en una costumbre últimamente cada vez que entraba en cualquier sitio.

En ese momento solo buscaba a una mujer lo bastante atractiva como para quitársela de la cabeza.

Vio a una mujer de pelo oscuro que lo contemplaba con intensidad.

Mmm, podía valer. Al darse cuenta de su interés, ella sonrió de forma seductora, pero él apartó la vista al darse cuenta de que se parecía vagamente a Lexie.

Vale, buscaré a una mujer rubia . Alguien que no se pareciera en nada a Lexie.

Sus ojos verdes se encontraron con unos sensuales y marrones al otro extremo de la sala.

La mujer era alta y con curvas, con una larga melena rubia que le llegaba a los hombros y le enmarcaba su considerable escote.

Ella lo miró a los ojos y se pasó la lengua por los labios en una invitación descarada.

Tras despedirse de Tex y Amanda, que al parecer interpretaron su marcha como la señal para empezar a ponerse cariñosos, Connor se abrió paso con determinación por la sala hacia la rubia.

Para cuando llegó frente a ella, la mujer casi hiperventilaba de emoción, con los pechos agitándose con cada respiración. Él mantuvo la vista clavada en sus ojos marrones, intentando no fijarse en todo ese meneo que tenía lugar debajo de su cuello.

De cerca, pudo ver que era bastante guapa, aunque llevaba mucho maquillaje.

Su vestido rojo era tan ceñido que no dejaba absolutamente nada a la imaginación.

Jamás había pensado que eso pudiera suponerle un problema, pero imágenes de vestidos de verano coquetos y piernas esbeltas y tonificadas no dejaban de pasar por su mente.

—Soy Tiffany —se presentó ella con voz entrecortada, tendiéndole la mano.

Él se la estrechó.

—Hola, Tiffany, ¿qué tal? —No era precisamente la mejor frase para ligar que se le hubiera ocurrido, pero a ella no pareció importarle. Pestañeó y se humedeció los labios de nuevo antes de responder.

—Ahora mismo, genial. —Sonrió coqueta.

—¿Te ha gustado el espectáculo?

—Estuvo genial. Estabas de lo más sexy, joder; si hubiera estado más cerca del escenario, te habría tirado las bragas.

Connor apretó los dientes. Eso no estaba saliendo como esperaba.

Normalmente no le habría supuesto ningún problema esa clase de conversación insustancial, porque los dos sabían de sobra adónde iba a parar.

Pero esa noche no le estaba sirviendo para quitarse de la cabeza a cierta fotógrafa.

A quien aún no había visto entre la multitud, aunque probablemente fuera porque se estaba obligando a no buscarla.

También tenía que resolver la logística de cómo llevar a Tiffany al hotel con él.

Normalmente, los chicos regresaban juntos en limusina al hotel, junto con las chicas que llevaran consigo.

Hasta ese momento se habían contenido bastante en esta gira; solo Noah y Zac habían ido con chicas la primera vez que pasaron la noche en un hotel.

Tener a Lexie en la limusina con ellos no había sido lo mejor.

De hecho, había sido vergonzoso para todos, excepto, al parecer, para las dos chicas, que prácticamente no habían dejado de tirarse encima de Noah y Zac.

Lexie le había puesto la tapa del objetivo a la cámara y se había quedado mirando por la ventanilla durante todo el trayecto.

Lo cual había sido estupendo para Connor, porque había podido contemplar su bonito perfil; hasta que se había dado cuenta de que Tex lo miraba con las cejas arqueadas y rápidamente había apartado la vista.