45. Nikolai #2
Kai, mi hijo, es el reflejo de mí mismo, con pelo negro, ojos negros y piel pálida que parece casi translúcida.
Y luego está Killian.
Es algo completamente distinto. Ya está más cubierto de tinta que yo, un tapiz de arte violento trepándole por el pecho y los brazos. Los ojos son de un azul sorprendente y letal, en fuerte contraste con la piel tonificada y el pelo negro.
No se parece en nada a su padre, Franco, ni a su hermano. Es todo Isabella Fierro, su madre, una mujer fantasma cuyo fuego ahora arde en su hijo.
No se dice, pero la jerarquía entre los tres adolescentes es tan clara como el cristal, forjada en sangre y secretos que solo puedo adivinar.
Killian está en la cima. Es su temperamento, la violencia cruda e indomada simmeriándo justo bajo la piel, y el simple y aterrador hecho de que es hijo de Franco.
Sé que usa los tatuajes para ocultar las cicatrices, los cortes, las brutales lecciones de la “educación” de su padre.
Pero alianza o no, no puedo interferir en cómo otro hombre cría a sus hijos.
En el centro de su oscura trinidad está mi hijo silencioso, la callada fuerza gravitacional que mantiene juntos a estos dos elementos en guerra, el psicópata encantador y el brutal ejecutor.
“Killer, tu novia es una cabrona.”
Raven, la prima de Killian, se desliza hacia él, una Valkiria rubia en un mundo de hombres morenos.
Es la única parte de su humanidad que deja ver al mundo, la única persona que puede hablarle así y vivir.
Ignora deliberadamente a Liam, el chico con quien está a punto de prometerse oficialmente. Estaba destinada a mi sobrino Alec, pero dado que él ya no está con nosotros, Franco, su tío, se la dió a Liam de todos los hombres posibles.
La animosidad entre esos dos es algo vivo en la sala, un odio tan profundo que casi parece mitológico.
No importa cuántas veces William le haya preguntado a su hijo si está seguro de querer casarse con la chica del nombre oscuro, la respuesta de Liam es siempre la misma: un despreocupado encogimiento de hombros y una sonrisa perezosa.
“Al menos la vida no será aburrida.”
“Hablaré con ella luego, Rav.”
La voz de Killian se suaviza casi imperceptiblemente mientras ella le besa la mejilla.
Se parecen mucho, y tienen la misma edad.
Todos ellos la tienen, excepto mi Kai, que tiene un año más que los demás aquí.
Liam, sin embargo, no puede resistirse.
“Sí, Pájaro Feo, tendrás que encontrar la manera de comunicarte con tu nueva hermana. Se llama familia.”
La cabeza de Raven se dispara hacia él, los ojos estrechándosele en hendiduras de hielo.
“¿Te he hablado yo a ti?”
“No tienes por qué hacerlo”, responde Liam, la sonrisa ensanchandosele. “Voy a ser tu marido. Por eso estamos todos reunidos aquí, ¿verdad? Para celebrar nuestro amor eterno.”
“Y yo te dije…” La voz de Killian se baja, la mano cerrándosele en un puño a su lado.
“Sí, sí.”
Liam agita una mano desdeñosa, completamente im pasible ante la amenaza de muerte en los ojos de Killian.
“Me destri parás si la toco antes de que sea mi mujer a los veinticinco. Conozco las reglas.”
Antes de que Killian pueda moverse, una mano aterriza en su hombro. Kai. Mi silencioso hijo, el improbable pacificador. No dice una palabra, pero la presión de la mano es suficiente. La mandíbula de Killian permanece apretada, pero no se lanza.
“Vamos. Los hombres están esperando”, llama William, agarrando a su hijo por el brazo.
No servirá de nada. No con Liam. Los observo marcharse, los tres chicos y la chica que es a la vez el premio y la mecha.
“Vamos. Es hora de anunciar el futuro.” La voz de Aliya es tranquila.
“¿Qué vamos a hacer con Kai? ¿Cómo puede ser un buen marido para la hija de Bagdan?” pregunto mientras todos salen.
“Tenemos tiempo para averiguar qué nos está ocultando.”
Tengo mis sospechas, y si tengo razón, lo que hice para intentar ayudarle hace dos años solo consiguió que se cerrara más.
“No es culpa tuya.”
Porque lo sabe. Fue una de las malditas pruebas, y yo hice lo mismo cuando tenía la edad de Kai.
“Creo que lo fue.”
“Tenía catorce años.”
“Y si es por eso, le ayudaremos.”
Aliya es la única mujer que se sienta a la mesa durante estas reuniones, la única cuya voz se escucha en la planificación de nuestro mundo.
Franco lo desprecia.
Ve a las mujeres como incubadoras, decorativas y desechables.
“Temo que fue demasiado para él.”
“Descubrir emos sus secretos, lyubimyy. Encontraremos la manera de sacarle del silencio. Estará bien.” Se pone de puntillas y me besa con suavidad.
Kyzyl grita. “No los besos tiernos.”
Pongo los ojos en blanco mientras su marido se lo lleva masculiando: “Nikolai le hace el amor con flores a su alrededor.”
“¿Quieres flores en el culo, cariño?” bromea Sergei, su marido.
“Ni se te ocurra.”
“¿El tapón de monstruo, entonces?”
Aliya se ríe entre dientes, y en ese momento, sé que puedo enfrentarme a lo que venga.
Puedo mandar a mi silencioso hijo a un matrimonio para el que puede no estar listo, puedo hacer frente a las maquinaciones de hombres como Franco, puedo navegar las trai cioneras aguas de esta vida, siempre que Aliya Karalova esté a mi lado.
Porque yo todavía le pertenezco a ella. Y siempre lo haré.
En mi vida, nunca imaginé que asumiría el papel de mi hermano, que le perdería en su camino a Rusia con su hijo y su esposa embarazada.
Y nunca se me pasó por la cabeza convertirme en el pakhan.
Ahora, al acercarme al micrófono, el murmullo de la multitud se desvanece en un silencio tenso. Cientos de rostros me miran, soldados, capitanes, aliados.
Todo el inframundo criminal de la Costa Este está aquí esta noche. Tomo aliento, sintiendo el peso de mis palabras antes de soltarlas a la noche.
“Hace once años, nuestro mundo cambió. Perdimos a nuestro líder, y vosotros me aceptasteis como uno de vuestros líderes junto a William y Franco. Creamos la alianza más fuerte aquí en EE.UU., y tenemos la alianza más grande en Rusia y Ucrania, con Bagdan y su gente. Como llama la tradición, estamos aquí para anunciar a nuestros hijos como la próxima generación.”
Franco, William y Bagdan avanzan para ponerse a mi lado.
“Chicos. Habéis llegado a la edad de la mafia. Habéis pasado vuestras primeras pruebas. Por eso, subiréis al escenario y nombraréis a vuestras futuras esposas. Prometeréis cuidarlas, ser buenos maridos para ellas, y traerles la próxima generación.”
“Killian”, llama Franco primero, y sé que su prometida está aquí mirándole, igual que Raven está aquí.
Debería estar enfadado de que Bagdan no trajera a Arina, pero quizás es lo mejor. No conozco a mi hijo tan bien como antes, y no sé de lo que es capaz.
“Lila, la hija de la familia Knight, será mi esposa y la madre de mis hijos a la edad de veinticinco años para la fortaleza de la Alianza Desviada.”
La multitud vitorea, gritando sus nombres.
“Kai”, llamo a mi hijo al pódium, dándole el nombre que conoce, igual que todos ellos.
Habla, hijo, habla.
“Arina, la hija de Bagdan, nuestro principal aliado en Rusia, será mi esposa y la madre de mis hijos a la edad de veinticinco años para la fortaleza de la Alianza Desviada.”
Gracias a Dios.
Asiento a mi hijo, aunque todo lo que quiero es abrazarle y exigirle la verdad. La multitud grita y se dirige a Bagdan y a mí.
“William Junior”, llama William, y puedo ver la rabia que Liam le tiene a su padre. Aunque pueda entenderla, desearía que Liam viera el lado de William en esta jodida historia.
“Raven Fierro, la sobrina de Franco Fierro, será mi esposa y la madre de mis hijos a la edad de veinticinco años para la fortaleza de la Alianza Desviada.”
Y todo lo que puedo desear es estar allí cuando estos chicos me necesiten.
Fin
Para el próximo libro Promesa de Ruina búscalo aquí.