Alguien más 2 Lo que sabemos #3
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2 Lo que sabemos #3

Adrien Delaunay viene al mundo en 1982 en Villefranche-sur-Mer.

Su padre, François Delaunay, es un biólogo marino y apneísta francés que a comienzos de la década de 1990 posee, durante un tiempo, el récord mundial de buceo a pulmón no limit .

Adrien pasa una infancia y una adolescencia tranquilas entre Francia y Estados Unidos, donde su madre es profesora en el Berklee College de Boston.

Ella se encarga de dar a su hijo sus primeras clases de piano y descubre sus precoces dotes para la música, Adrien recibe una formación clásica antes de saltar al pop y al jazz hacia el final de su adolescencia.

En 1999 se produce el drama, Durante una pelea conyugal, François Delaunay hiere mortalmente a su mujer con un arma de fuego.

El joven Adrien, traumatizado, huye a Nueva York e inicia una época errática y de excesos que dura unos cuatro años.

El pianista se gana la vida jugando al póquer y actuando en clubes de jazz , pero su consumo de droga llega a ser incapacitante y le impide abrirse camino a pesar de su talento.

Tras una sobredosis que a punto está de llevárselo a la tumba, debe su salvación al saxofonista Cedar Foreman, quien lo descubre en el 55 Bar, un club de Christopher Street.

El veterano jazz-man le propone integrarlo en su cuarteto con la condición de que el joven prodigio se desintoxique.

Adrien se somete a una cura en Suiza y emprende una psicoterapia que le permite vencer sus demonios.

También en esta época conoce a la que será su mujer, Oriana di Pietro, hija de uno de los hombres más ricos de Italia.

Liberado de su dependencia y radiante en su relación de pareja, Delaunay puede al fin desplegar sus alas.

Su primer disco, Crown Shyness —que mezcla composiciones originales y versiones de U2, REM, Moby…

—, recibe críticas elogiosas y encuentra un público muy amplio.

Le seguirá una veintena más en solitario, en trío o en cuarteto.

Hermès y Apple utilizarán su música para exhibir sus productos y el cine le pedirá una serie de bandas sonoras —por ejemplo, la de El hombre que desaparecía (Thomas Larmore, 2016), o la de La noche y la doncella (Alan Klein, 2019)—, lo que aumenta todavía más su fama.

Con los años, la singularidad de Delaunay se consolida gracias a su dominio de la improvisación, que es lo que hoy distingue sus conciertos e Impresiona incluso a los más escépticos.

«Hay algo espiritual y sagrado en esos momentos en los que parece que la música naciera a través de mí», confiesa.

«La improvisación es un proceso muy frágil, una alquimia inexplicable que requiere una pérdida de control casi total.

En el escenario me conformo con crear las condiciones para que la música me atraviese y llegue al público.

A veces, el milagro se produce. Otras no».

Nos atrevemos a preguntarle si la música sería entonces el resultado de una Intervención divina.

Delaunay se toma su tiempo, reflexiona; pero no elude la cuestión.

Él reivindica, más bien, una «espiritualidad laica», el único antídoto contra un mundo actual que se le antoja «anémico y desencantado».

«Ya no creemos en nada, ya no tenemos interés por nada.

Nos hemos convertido en un odioso rebaño de pequeños seres narcisistas metidos en un barco que está a un tris de irse a pique.

Ni siquiera cuando falten segundos para la catástrofe se nos ocurrirá nada mejor que sacar el móvil e inmortalizar la escena con un selfi».

Si tal visión resultara profética, reconozcamos que en la orquesta de nuestro Titanic nos gustaría tener al plano a Adrien Delaunay.

Isaure Delasalle

* * *

Caso Di Pietro, un año después de la tragedia, la investigación se estanca

Nice-Matin - 30/04/2024

¿Quién mató a Oriana di Pietro?

Se acerca el primer aniversario de la desaparición de la famosa heredera y el misterio de su asesinato sigue intacto.

¿Un simple crimen abyecto? ¿Una intimidación mafiosa?

¿Una venganza personal? Los investigadores no han logrado esclarecer el móvil ni las circunstancias precisas de su muerte.

El modus operandi los desconcierta desdeel primer momento.

«Han intentado enturbiar las pistas agrediendo a la víctima con una barra de hierro, pero se trata, sin duda, de un asesinato por encargo», sostiene una fuente cercana a la investigación, que añade: «En mi opinión, alguien quería recuperar algo que había en el barco: dinero, documentos, material informático…

». Una tesis que no cabe desmentir ni confirmar.

En un caso anejo a la investigación en curso, un financiero de la familia ha sido encausado por apropiación indebida de fondos, pero ese delito no parece que guarde relación con el asesinato de la heredera.

¿Qué certezas tenemos? «El escenario más probable es que una embarcación se acercara al yate y que un hombre subiera a bordo y atacara a Oriana di Pietro con una barra de hierro», afirma un investigador. Aparte de eso, poco más.

Otros denuncian presiones en la investigación, que habría sido paralizada por los rumores y la influencia de la poderosa familia Di Pietro, «En las pesquisas no se ha descartado ninguna hipótesis», replica el fiscal superior de Niza, Philippe Lécluse, quien, sin embargo, admite que la investigación está atascada, «Aunque por el momento nos falten pruebas, terminará aflorando la verdad», asegura imperturbable.