Alfa desatado (Manada salvaje nº 1) Epílogo
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Epílogo

Resultó que ser Alfa solo implicaba hacer lo mismo de antes, pero con sus amigos añadiendo un burlón «Sí, Alfa» cada vez que Rok pedía algo.

Los habría reprendido por ello, de no ser porque podía oír la alegría en sus voces cada vez que lo decían.

Los preparativos de la boda estaban en marcha, prevista para dentro de un mes, cuando el otoño tiñera las hojas. Meadow pasó mucho tiempo al teléfono esa primera semana con sus padres y su mejor amiga, que no estaba muy contenta con la repentina decisión de Meadow de casarse.

—Val es muy protectora conmigo —confió Meadow mientras se acurrucaban en la cama.

—No tanto como yo —gruñó él.

—Oh, Rocky.

—¿Qué te dije sobre llamarme así?

—Ups —se rio. Feliz todo el tiempo, como debía ser una compañera. Lo sería. Ahora y siempre. O que Dios le ayudara, porque le partiría la cara a alguien.

Al día siguiente…

Unos golpes fuertes sonaron en la puerta, y Asher, que en ese momento se estaba sirviendo uno de los épicos cupcakes de Poppy, dudó si abrir. La última vez que un desconocido llamó a la puerta, su nuevo Alfa acabó emparejado.

¿Y si abrir la puerta era el equivalente a atrapar el ramo?

—¿Vas a abrir? —gruñó Lochlan desde su sitio en la mesa.

—¿Por qué no lo haces tú?

—Porque no me gusta la gente.

Asher frunció el ceño. —A mí sí, normalmente, pero eso suena a alguien muy cabreado.

—Ajá.

Asher se dirigió al pasillo y se quedó mirando la sólida puerta de madera, nervioso, lo cual no era propio de él.

—¡Abre esta puerta antes de que llame a la policía! —gritó una mujer—. ¡Meadow! ¿Estás ahí? He venido a rescatarte.

Asher arqueó las cejas mientras se dirigía a la puerta y la abrió de golpe para encontrarse con una morena alta de ojos centelleantes y furiosos.

—¿Dónde está Meadow? —espetó la desconocida.

—Por aquí, en algún sitio.

—¿Eres Amarok?

—¿Quién lo pregunta?

—Su mejor amiga, Val, imbécil. ¿Qué has hecho con ella?

Asher examinó a Val de arriba abajo. Su pecho agitado. Sus mejillas sonrojadas. El puño tembloroso.

Mía, oh, mía.