Epílogo
«E sta noche, más que nunca, necesito que confíes en mí», me había dicho con urgencia mientras me sujetaba la mano entre las suyas.
Pero yo le había jurado que, si alguna vez me pedía algo injusto, se lo negaría.
«Y no hay nada más injusto que reclamar lealtad cuando eres incapaz de darla». Eso es lo que me digo cada vez que el recuerdo de Danayher amenaza con derrumbarme.
Desearía que el viento cortante pudiese llevarse consigo el dolor, pero este páramo helado solo alberga una indiferencia más antigua que cualquier promesa.
Durante toda mi vida, las montañas formaron parte del horizonte que podía contemplar desde las ventanas del palacio imperial. Una muralla impasible que separaba el mundo que conocía de otro que pensaba que jamás llegaría a pisar.
La había atravesado con una caja llena de horrores como única posesión y había regresado con una enseñanza: «El fuego consume. El hielo resiste».
Esa fue la frase que me repetí mientras seguía a Avarne por el sendero que ascendía entre riscos cubiertos de nieve y bosques donde el viento apenas encontraba espacio para pasar.
Durante nuestro avance, no se había detenido a comprobar si la seguía.
No lo necesitaba. Sabía que ya había cruzado un punto en el que volver habría sido otra forma de pérdida.
Tardamos en encontrar huellas: una hoguera apagada entre unas rocas, un refugio excavado en la ladera, una pequeña gruta cerrada con ramas.
Sin embargo, fueron los silbidos de Avarne los que provocaron que los Hijos del Hielo comenzaran a mostrarse con cautela.
Ninguno llevaba el porte de un ejército ni la dignidad de una corte.
Solo el cansancio de quienes habían pasado demasiados años resignados a esperar el siguiente invierno.
Cuando sus miradas azules se iluminaron al ver las heridas en mi espalda, hice una promesa. Una que sé que cumpliré porque no es para ellos; es para mí misma.
A cada lado de estas montañas se extienden dos naciones.
Una me arrancó las raíces; la otra les negó un lugar donde volver a crecer.
Si Aesnovar y Eakheral me han relegado a ser una nota al pie de su historia, me aseguraré de convertirme en un capítulo que no puedan borrar.