Capítulo 31
—¿Necesitas ayuda?
Cam indica mi rodilla, alrededor de la que intento hacer un vendaje “apretado, pero no mucho”.
—Esto debería funcionar. Ya casi no me duele.
—¿Estás segura de que es buena idea salir a pasear? —insiste mi hermano.
—Absolutamente.
Tras las actividades de anoche, estoy en plena forma. Dormir doce horas y sexo de calidad me ha llenado de energía.
Jake se fue tras nuestros ardientes retozos, lo que fue un alivio. No me veía durmiendo con él aún, sin olvidar que no sabía a qué hora volvería Cam hoy. Lonan le ha traído cuando daban las doce, lo que me ha dado la ocasión de dormir hasta tarde; algo más que merecido.
Mi hermano me tiende mi anorak y bufanda.
—Gracias. ¿Tienes con que hacer la recolecta?
—Claro.
Coge su mochila. La tarde no es el mejor momento para recoger plantas, pero esa no es nuestra prioridad. Quiero asegurarme de que las hadas están bien tras el exceso de magia y la apertura del velo de la noche del viernes.
Salimos del jardín por la portezuela y nos adentramos en el bosque. Cam me cuenta anécdotas de su velada y de esta mañana: Winona, las gemelas y él se lo han pasado bomba. Casi me sabe mal por Lonan si ha tenido que recoger tras ellos.
«Debe de tener una mujer de la limpieza… Aunque me puedo imaginar a Nashoba como sirvienta».
Esa imagen me arranca una risa y Cam me lanza una mirada perpleja.
—Perdona. El cansancio.
—Ah… Por cierto, tenemos partido el sábado que viene. ¿Crees que podrás venir?
—Lo preguntaré a Carmen y Aldo.
—¡Súper! Creo que el entrenador me hará jugar y…
Después de unos cuantos metros, le pido que se calle para que las hadas puedan mostrarse. Cameron se calma y utiliza los ejercicios que hemos aprendido para rodearse de energías positivas y acogedoras.
Un ligero zumbido me indica que se acercan. Me paro para verlas y dar un descanso a mi rodilla.
Su luz aparece entre las ramas y las hojas, tan delicada que casi parece un sueño.
—Guardián y Guardiana de los Mundos.
Cam saca pecho orgulloso.
—Es espíritu ha sido devuelto a su Mundo. El bosque se tranquilizará. Se ha restaurado el equilibrio —les aseguro en la Lengua Antigua.
Su inmovilidad se rompe por una señal invisible que hace que se muevan en todos los sentidos. De pronto vuelan de árbol en árbol sin la menor armonía, con las alas cortando el aire con un ruido agudo.
—Guardiana…
—Bean nighe…
—Peligro…
—Originales…
Cam se acerca a mí, con los labios pálidos. Nos agachamos por temor a que nos golpeen.
—¿Qué les pasa?
—Mensajero de la muerte…
—Guardiana de los Mundos…
—Peligro…
Mi boca está tan seca que me cuesta hablar.
—Hemos devuelto el espíritu a su Mundo. Ya no hay peligro.
Su luz se vuelve violeta. Se ponen a volar en círculo sobre nosotros en un torbellino de terror.
—Peligro, peligro, peligro…
—Guardiana de los Mundos…
—¡Aileen! —grita Cam con lágrimas en los ojos.
Le empujo en dirección a la casa, sin saber de qué intento protegerle. Las hadas no hacen nunca daño…
Simplemente revelan la verdad.
—Peligro, peligro, peligro…
—Mensajero de la muerte…
—Guardiana de los Mundos…
Cameron sale corriendo y yo le sigo como puedo, con el corazón en la boca.
«¿Es posible que el espíritu haya estado aquí tiempo suficiente para crear un desequilibrio mágico? ¿Que su presencia haya atraído a otras criaturas nefastas?».
Mucho después de que la voz cristalina de las hadas haya desaparecido, su advertencia no cesa de repetirse en mi mente.
«Peligro».