XXV
Arcanista Plein
E stoy de pie frente a la multitud, con la voz amplificada y mi reflejo proyectado sobre las torres y los muros, sobre cada casa del continente. Nadie puede fingir no verme.
—Pueblo de Aethrya —digo—. Comparezco hoy con una noticia que jamás pensé pronunciar en un momento tan especial para nuestro continente como es el Mes Dorado.
Miles de rostros me miran desde abajo, expectantes. Respiro despacio intentando ignorar las bocanadas de maná del ambiente y el éxtasis que me hacen sentir. He ensayado esta frase tantas veces que ya no siento las palabras.
—Dionna de Caelis, Heroína de la Tríada, ha muerto.
Tras una semana desaparecida, una investigación exhaustiva por parte de nuestros guardias ha dado lugar al descubrimiento del terrible desenlace.
—Hago una pausa, el silencio es inmediato: se apaga la música, el murmullo y hasta el viento.
Todo parece congelarse—. Durante el Mes Dorado, alguien atentó contra su vida.
Hoy puedo afirmar que el responsable ya ha sido hallado. Pagará con su vida y con su nombre.
No doy más detalles, porque no los necesitan.
Solo necesitan una dirección hacia donde apuntar su rabia y ellos harán el trabajo por nosotros.
Sin hacer preguntas. Pienso en lo que queda de verdad en todo esto y en los ojos de esa chica cuando la vi por última vez, la forma en que temblaba, pero no se rendía: «todo por el equilibrio de Aethrya».
—Que su alma sea honrada —digo y miro al cielo para mostrar el respeto que todo caído se merece— y su memoria eterna.