Acuerdo con El Magnate Turco Posesivo (Multimillonarios Turcos nº 2) Prólogo
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Acuerdo con El Magnate Turco Posesivo (Multimillonarios Turcos nº 2)

Acuerdo con El Magnate Turco Posesivo (Multimillonarios Turcos nº 2)

Por D.A. Lemoyne

© inepub.com

Prólogo

Pasado

Nunca me había detenido a prestar atención al sonido de la lluvia. Hoy descubrí que, cuando cae con mucha fuerza, se parece al sonido de una fogata.

Creo que la palabra es crepitar. Sí, lo es. Mi hermano me la enseñó la semana pasada. Hayden es el niño más inteligente del mundo.

Crepitar.

¿El agua está crepitando? No estoy segura y, en realidad, no debería estar prestándole atención a eso, sino a la mujer que está acostada en la cama.

Mi madre.

Hayden (mi hermano menor) y yo fuimos enviados a la casa de nuestros tíos durante las vacaciones cuando su enfermedad empeoró, pero hoy papá nos trajo de regreso y dijo que debíamos despedirnos.

No estoy lista para despedirme de mamá. Acabo de llegar.

Mientras la escucho hablar conmigo, me quedo pensando en una forma de decirle que necesita esperar unos días más antes de hacer su viaje al cielo.

—April, prométemelo.

—¿Qué cosa?

—¿Estabas distraída?

No respondo. No soy de hablar mucho y tampoco me gusta pedir nada, incluso cuando lo que más quiero es suplicarle que no se vaya todavía.

—Te estaba diciendo que debes cuidar de tu hermano cuando yo ya no esté aquí. Algunas veces, tu padre no sabrá amarlo como él necesita, y entonces te corresponderá a ti decirle a Hayden lo especial que es.

—Tú también eres especial, mamá.

—Y tú eres mi hija amada. Pero nosotras somos fuertes, April. Todas las mujeres de nuestra familia lo son, y por eso tú serás la protectora de mi hijo menor. Cuida de él por mí. Prométemelo.

No entiendo lo que está diciendo. Soy solo una niña, ¿cómo puedo cuidar de alguien? Pero ella parece tan triste y preocupada que asiento con la cabeza, aceptando.

—Ahora puedo partir en paz.

Poco tiempo después, nuestra gobernanta entra en la habitación y me dice que baje.

Aún miro hacia atrás una última vez, porque quiero preguntarle qué pasará si no logro cumplir la promesa. Necesito saber si se pondrá triste conmigo desde el cielo, pero sus ojos ya estaban cerrados y nunca más volvieron a abrirse.