EPÍLOGO EXTENDIDO
TILLY
Phoenix se sube los pantalones y me mira.
—Tengo una sorpresa para ti, cariño.
Arqueo una ceja.
—¿Qué tipo de sorpresa?
—No puedo decírtelo.
Me ofrece la mano.
—Vamos.
Tomo la mano de Phoenix mientras me guía por el carnaval, intrigada por su sorpresa. Al acercarnos al bosque, veo una manta de picnic extendida más adelante, con calabazas iluminadas esparcidas por la zona.
—¿Qué es todo esto? —pregunto con los ojos brillantes de curiosidad.
Phoenix me indica con un gesto que me siente, y me acomodo en la suave manta mientras contemplo la escena acogedora e íntima.
Phoenix se sienta a mi lado, con una sonrisa suave en los labios.
—Quería hacer algo especial para ti. Después de todo lo que hemos pasado, pensé que nos vendría bien un momento de paz y tranquilidad.
Mete la mano en la cesta y saca una botella de vino y dos copas.
Mientras sirve el vino, no puedo evitar sentirme conmovida por su consideración. El caos del carnaval se desvanece en el fondo, y somos solo nosotros dos, rodeados por el cálido resplandor de las calabazas. Acepto la copa que me ofrece y nuestros dedos se rozan suavemente.
—Phoenix, esto es precioso. Gracias.
Doy un sorbo al rico vino tinto, saboreándolo.
Se acerca más a mí y su brazo roza el mío.
—Te lo mereces. Quiero que sepas lo mucho que significas para mí.
Sus ojos azul hielo sostienen los míos, llenos de una ternura que me sorprende.
Me apoyo en él y descanso la cabeza en su hombro.
—Estoy tan agradecida de tenerte, Phoenix. A pesar del caos que provocaste, no puedo imaginarme sin ti.
Su brazo me rodea y me atrae hacia él. Nos sentamos en un silencio cómodo, observamos las calabazas que parpadean y escuchamos los sonidos amortiguados del carnaval a lo lejos. Es como si el mundo se hubiera desvanecido y solo quedáramos nosotros dos.
Phoenix se gira para mirarme, con expresión seria. Toma mis manos entre las suyas y su tacto me provoca un hormigueo en los brazos.
—Tilly, lo eres todo para mí. Este último año ha sido un torbellino, pero tú has sido mi luz en medio de todo el caos y la oscuridad.
Se me corta la respiración cuando hace una pausa, con los ojos brillándole intensamente. ¿Será esto lo que creo que es?
—Antes de conocerte, estaba consumido por la obsesión e impulsado por una necesidad de control. Pero tú me mostraste lo que significa amar de verdad a alguien.
Phoenix traga saliva con dificultad mientras se arma de valor.
—Me diste una razón para dejar atrás el pasado y abrazar un futuro por el que vale la pena luchar.
Suelta una de mis manos para meter la mano en su bolsillo y saca una pequeña caja de terciopelo. El corazón me late desbocado mientras la abre y revela un impresionante anillo de diamantes.
—Tilly Jane Lawson, ¿quieres casarte conmigo? ¿Ser mi compañera, mi amor, mi todo?
Las lágrimas se me acumulan en los ojos mientras miro fijamente el anillo reluciente; el peso de su propuesta me golpea de lleno.
Después de todo lo que he pasado —que él me acosara, me secuestrara, y luego Veronica me secuestrara también, el retorcido viaje hasta este punto— Phoenix me está ofreciendo el compromiso definitivo.
Encuentro su penetrante mirada azul y dejo que mi amor y adoración por este hombre oscuro y complicado me invadan.
—Sí —susurro, con la voz cargada de emoción—. Sí, Phoenix, ¡me casaré contigo!
Una sonrisa radiante se extiende por su rostro mientras desliza el anillo en mi dedo tembloroso. Me queda perfecto, como nosotros. Phoenix me atrae hacia un beso abrasador y enreda los dedos en mi cabello mientras nuestros labios se mueven en perfecta sincronía.
Cuando finalmente nos separamos, estoy sin aliento y radiante.
—Te amo tanto —murmuro contra sus labios—. Nada cambiará eso jamás.
Phoenix me sostiene con fuerza y entierra el rostro en el hueco de mi cuello.
—Lo eres todo para mí, Tilly. Prometo mostrarte cuánto significas para mí cada día.
Debería cuestionar la profundidad de su obsesión y los extremos a los que ha llegado para retenerme. Pero en sus brazos, todo pensamiento racional desaparece, consumido por el amor incondicional que siento por este hombre.
Sé que nuestra relación comenzó en la oscuridad y la obsesión. Me obligaron a entrar en este mundo, pero ahora, aquí con Phoenix, una oleada de emociones me invade. Miedo e incertidumbre, sí, pero también una creciente aceptación y un amor inconfundible.
—Te amo, Phoenix —susurro.
En respuesta, aprieta el abrazo y su aliento me hace cosquillas en el oído.
—Lo sé, Tilly. Y soy tuyo para siempre.
Su voz es ronca, sus palabras una promesa que resuena profundamente dentro de mí.
Entiendo que el camino que tenemos por delante no será fácil. Habrá desafíos, obstáculos y consecuencias que afrontar. Pero en este momento, aquí con Phoenix, estoy lista para enfrentarlo todo porque sé que nuestro amor, nacido de la oscuridad, tiene el poder de iluminarnos el camino.
Gracias por leer Carnival Stalker.