Acid (Los Cazadores MC nº 2) 21 #2
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Le mete un gancho de derecha en la cara a Aiden, luego agarra su cuchillo y le corta el meñique.

Aiden grita cuando el cuchillo le perfora la polla, justo cuando apartan a Canine.

Aiden jadea intentando respirar mientras tiene los ojos clavados en el cuchillo entre sus piernas.

Miro a mi presidente, que intenta parecer estoico, pero los ojos llorosos que me devuelve lo delatan.

—Dos meses, ¿eh? —dice con voz ronca, y todos vuelven a mirarme, entendiendo por fin lo que quise decir en la reunión, mientras los hermanos que no son oficiales parecen confundidos.

—¿Qué quiere decir con dos meses, Ollie? —exige Canine, jadeando.

—Hay un centro en México que ayuda a gente como yo a superar el trauma.

Me apunté la semana pasada, y yo, joder, tengo que irme mañana a primera hora —admito, y Piston ruge antes de lanzarse contra nuestro padre.

Nadie lo detiene, igual que nadie detuvo a Canine hasta que pensaron que iba a matarlo.

Solo que a Piston no hay quien lo aparte.

Se oye un chasquido y Aiden grita horrorizado, con la mano en un ángulo antinatural, antes de que Piston le clave el cuchillo de Canine en el ojo derecho, lo retuerza y haga que la sangre salga a chorros.

—Le hiciste daño a mi hermano, ¿eh? —gruñe mientras saca el cuchillo, y Aiden suplica: —Mátame, por favor, solo mátame —pero Piston no escucha.

Pasamos los siguientes diez minutos viendo cómo destroza el cuerpo de Aiden.

Incluso después de que exhala su último aliento, Piston continúa, y nadie lo detiene; esperamos a que termine.

Por fin suelta el cuchillo.

—Todo este tiempo te guardé rencor —dice con voz ronca, y me estremezco—, nunca te tocó menos que a mí, sufriste para que yo no tuviera que hacerlo... ¿Cuántos, Ollie?

Trago saliva y miro a Steal, que aprieta los puños, mientras susurro: —Cincuenta y cuatro.

Piston se gira hacia mí, conmocionado. —Recuerdo a cada uno de ellos, porque los maté. Uno por uno, a lo largo de los años, los maté a todos... excepto a ese hijo de puta.

Señalo a un Aiden desmembrado. —Y a Pamela.

Se le ensanchan las fosas nasales. —¡Deberías habérmelo dicho, haberle dicho al club!

Suspiro y pregunto: —¿Para qué? ¿Para que te sintieras culpable, para que todos me miraran con puta lástima?

—¡No! —grita—. ¡Para que te apoyaras en nosotros, joder, en tu familia!

Respira con dificultad antes de fruncir el ceño, y algo encaja. Su mirada vuelve a clavarse en mí.

—¿Es por esto que no has hecho tuya a Perrie?

Me estremezco, odiando que la mencione cuando estoy intentando encontrar la manera de hacerla mía sin que mi porquería la toque. Susurro: —No, Eli...

Anchor me interrumpe y exige, como si no hubiera un cuerpo desmembrado justo ahí: —¡Responde a la puta pregunta, Ollie!

Los hermanos me miran fijamente, esperando una respuesta y, de repente, siento que las paredes se me vienen encima. Se me acelera la respiración y grito: —¡Estoy manchado!

Los hermanos se estremecen. Sacudo la cabeza y me paso una mano por el pelo antes de decir con voz quebrada: —Cuando me acosté con ella, fue como volver a casa, como estar completo por fin... hasta que me golpearon los recuerdos, y me golpearon con fuerza, igual que cuando duermo.

—Te entró el pánico —susurra Pitbull.

Lo corrijo: —La manché con mi porquería.

—No estás manchado, Ollie —susurra Steal.

Suelto una risa amarga y replico: —¿Ah, no?

Le vuelvo a mostrar la espalda.

—Esto dice lo contrario. Ella se merece muchísimo más que a mí.

—Pero la quieres —confirma Canine.

Lo miro y admito: —La quiero, por eso me voy una temporada. Quiero ver si puedo con todo esto, ver si puedo estar con ella sin que el pasado me haga creer que la estoy manchando, y si puedo, la haré mía.

—¿Y si no puedes? —pregunta Anchor con frialdad, y lo miro.

—Entonces no volveré a Nueva York, al club —admito a regañadientes, y veo cómo aprieta la mandíbula.

Miro a Piston, que sacude la cabeza y espeta: —No te vas a ir ni de coña, Ol. Aurora sigue desaparecida y Nat va a tener un bebé. ¡Necesito a mi hermano mayor!

Me estremezco antes de coger mi camiseta, ponérmela, luego el chaleco, y vuelvo a mirar a mi hermano pequeño. —Y yo no puedo quedarme mirando cómo la mujer que quiero se enamora de otro, Eli, porque eso es lo que pasará. Y con el pasado encima... me mataré.

Se estremece, y Steal da un paso adelante y pregunta: —Te irás dos meses, ¿y qué pasa con Perrie? ¿Vas a cortar toda comunicación con ella?

Trago saliva antes de admitir: —Voy a escribirle para intentar explicarle lo que viví de niño, para que entienda por qué huí como lo hice, por qué nunca le dije lo que sentía después de que me besara en el funeral de John.

Tensa la mandíbula antes de asentir y acepta: —De acuerdo, dos meses. Yo cuidaré de Pez, y tú volverás. ¿Me oyes? No vamos a permitir que entregues el parche, y Perrie tampoco, porque esa chica te quiere.

Me escuecen los ojos, pero ignoro la sensación y miro a Aiden, con un ojo de menos y el otro abierto y sin vida, y murmuro: —Eso solo si no le doy asco.

Me doy la vuelta y salgo del cobertizo sin decir nada más, hacia mi moto.

—¡Ol! —grita Piston mientras me subo a la moto, y suspiro, mirándolo. Las lágrimas le corren por el rostro salpicado de sangre mientras dice con voz ronca—: No le darás asco; si acaso, deseará haberlo matado ella misma. No la subestimes.

Asiento antes de arrancar la moto.

—Eh, ¿Ol?

Vuelvo a mirarlo.

—Gracias por cubrirme siempre las espaldas, hermano mayor, por no dejar que me hiciera lo que te hizo a ti, por ser mi puto protector.

Se me llenan los ojos de lágrimas y asiento, ahogando un: —Siempre —antes de alejarme del cobertizo por el tercer camino de tierra hacia las propiedades construidas en terreno del club, hacia mi Tinker.

Eli no tiene que agradecerme nada; es mi sangre, mi hermano pequeño. Lo protegería con mi vida, igual que a mi Tinker.

Solo espero que no me odie cuando le confiese mis pecados.