10
Génesis tiene la cantina escolar más utópica que he visto nunca.
Todos comen despacio y con intención; la comida es fresca y tiene más color que los mismos productos de mi casa.
Quiero decir, no te equivoques, sigue habiendo una mesa de los populares (tienes tres intentos para adivinar quién se sienta allí), pero queda compensada por el buen ambiente general de la sala, por no mencionar el improvisado cuarteto de cuerda que está tocando a Brahms.
Hypatia se nos unió a Georgie y a mí en nuestra mesa.
Parece agotada, más pálida que durante la clase de ha'i de esta mañana, y apenas prueba la comida.
Yo tampoco me encuentro bien. Apesar de mi llamada con Kor ayer, sigo con los nervios a flor de piel por el cacheo de la Guardia.
Pero no estar sola, y sin duda comer un buen almuerzo me está ayudando a remontar.
Mientras me deleito con pan de hierbas recién horneado untado con mantequilla de arce y ajo y un sabroso paté de nueces, Georgie e Hypatia coinciden en un tema que las entusiasma: las aerojustas.
Hypatia le habla a Georgie:
—Espero que no te hagas ilusiones de que los artesanos se vayan a clasificar en el torneo. El equipo de tu gremio es pésimo.
—Sí, realmente lo son —contesta Georgie con un suspiro.
A medida que avanza la conversación, deduzco que una aerojusta es exactamente lo que parece, una justa como las que se celebraban a caballo en las ferias del Renacimiento, pero montados en aerotablas.
Los jugadores se precipitan unos sobre otros con las lanzas levantadas y tratan de golpear el escudo de su oponente o, mejor aún, derribarlo de su aerotabla.
Suena impresionante: Hypatia insiste en que ella y Georgie me enseñarán a jugar hoy después de las clases.
La discusión que mantienen gira en torno a si los codificadores o los bios ganarán el primer puesto en el torneo de este año.
—El título será para los codificadores, seguro. Con Hera como capitana su equipo se ha revitalizado, además está invicta —dice Georgie entusiasmada.
—Tal vez antes que Rafe se uniera a los bios, que también está invicto, y Hera tiene la tendencia a... —dice Hypathia igual de emocionada.
—No digas nada negativo sobre Hera Earhart en mi presencia —interrumpe mientras mira con nostalgia hacia una mesa donde se sientan dos chicas negras. Supongo que una de ellas debe de ser Hera—. Posiblemente sea mi futura esposa y se comerá vivo a ese arrogante niño bonito.
—Es una descripción exacta de mi primo —dice Hypathia con una risita.
Levanto la cabeza.
—¿Es tu primo?
—Hablando del diablo... —dice Georgie.
Me giro y veo un hermoso ceño fruncido. Raphael «Rafe» Vanguard se sienta en la mesa popular y nos mira directamente.
—Hypathia, ven a sentarte aquí.
Hypatia pone los ojos en blanco y le lanza un beso, pero no se levanta. Los ojos de Rafe arden de ira, pero no contra ella, sino contra mí.
—¿Por qué son tan...? —digo con un gesto de la mano indicando el distanciamiento general de Rafe y sus amigos.
—Porque se creen mejores que nadie —dice Georgie.
A Hypatia no parece molestarle la valoración de su primo. Ella continúa:
—Un grupo de nosotros, en su mayoría sire, fuimos transferidos aquí temporalmente de la otra escuela de Hacedores, la academia Avant. Corren rumores de una brecha en la seguridad en Avant y, con todos los secuestros de sire, el Consejo pensó que estaríamos más seguros aquí.
Me pregunto si las Familias han hecho progresos en confirmar si Ozymandias Tech está detrás de estos secuestros. Necesito recordar preguntarle a Kor al respecto la próxima vez que hablemos.
—La mayoría de vosotros me caéis bien —admite Georgie—.
Pero los de la Guardia Avant dan miedo —dice, y se vuelve hacia mí para explicármelo—: hay entrenamiento militar en la Academia de Avant.
Se les reconoce porque llevan anillos de hueso —añade levantando la mano y moviendo los dedos— y porque tratan como basura al resto.
Especialmente él —dice mirando a Rafe—. Tengo un moratón en el culo del tamaño de un pomelo, porque me caí después de que él chocara contra mí el otro día.
Yni siquiera se disculpó —apunta, y se gira hacia Hypatia—.
Lo siento, entiendo que es tu primo, pero es un imbécil.
Por ejemplo, ¿por qué le importa que estés sentada con nosotras? ¿Solo porque somos reclutas?
—Puede ser muy sobreprotector conmigo —dice Hypatia, y se pasa la lengua por los dientes—. Toda mi familia lo es porque enfermo a menudo. Pero eso no quita que Rafe definitivamente sea un imbécil a ratos.
—Odio mucho tener la Guardia Avant alrededor de Arcadia —dice Georgie—. Parece que cada día hay más.
—Están muy preocupados por los secuestros y quieren seguridad extra para todos los sire.
Kor había dicho que habían elegido Génesis específicamente por su falta de militares. Oh, vaya...
—¿Qué harían si realmente encontraran un intruso? —pregunto tratando de sonar casual.
Muerdo una mora y un jugo dulce me salpica la lengua.
Yo misma coseché este lote de las moreras durante la clase de Agricultura de esta mañana.
Aprendimos todo sobre la historia de la mora de los Hacedores, una superplanta llena de nutrientes naturales que aumenta la energía.
Hypatia se lo piensa un momento antes de responder:
—Los Hacedores suelen ser pacifistas, pero no la Guardia Avant. Ellos están entrenados para proteger nuestros secretos cueste lo que cueste.
«Cueste lo que cueste». Genial. No es moco de pavo. No es como si ayer trataran de detenerme o algo así. Trato de tragar la mora ya masticada a través del doloroso nudo en mi garganta.
Hypatia se tapa la boca con la mano mientras mastica su propia mora, pero sus grandes ojos avellanados se desorbitan al mirar hacia la mesa de Rafe. Un chico enjuto con chaqueta con capucha toma asiento junto a Rafe. Lo reconozco como el chico que dormía junto a él en el vagón de tren del Atlas.
—¡Ese es Simon Sanzio! —grita Hypatia con su ceceo más pronunciado que de costumbre—. También es de Avant. ¿No te parece seductor?
No encuentro en absoluto seductor a Simon de Avant. Primero, porque que es al menos dos años más joven que yo; segundo, porque tiene una espalda muy encorvada; y tercero, porque su cara está cubierta de acné.
—Cualquiera diría que una sociedad utópica ya habría curado los granos —digo.
—¡Ada! —dice Georgie empujándome, y sé que me lo merezco.
—Los hemos curado —resopla Hypatia—, pero Simon se olvida de usar su tintura. Su mente está muy ocupada componiendo canciones.
Oh. Me pregunto si puedo conseguir esta tintura para mis brotes del síndrome premenstrual.
—Está en una banda y toca la zanfona —dice Hypatia, que está claramente pillada por este tipo. Después balbucea—: Está en el gremio de los artesanos, pero tendrá que presentarse en el Quórum para cambiar de Avant a Génesis. Tengo que averiguar cómo hacer que me invite al Carnaval.
—No puedes ir al Carnaval hasta los quince años —dice Georgie. Faltan muchos meses para el festival, pero ya he oído a muchos aprendices refunfuñar por no poder ir.
—Sí, sigo trabajando en resolver ese asunto —contesta Hypatia mientras evalúa si a Georgie y a mí nos puede utilizar en la trama que está urdiendo.
Yo tengo la intención de conservar mis manos limpias y mantenerme alejada de cualquier incumplimiento de las normas que pueda llamar la atención.
—Así que, si Simon es una transferencia, ¿significa eso que también es un sire? —pregunto.
—No —dice Hypatia—. Vino porque es una valquiria. Rafe lo eligió de Avant y él lo escoltó hasta aquí el día en que llegaste.
—¿Qué es una valquiria?
Hypatia me mira como si acabara de preguntar qué es la luna, pero antes de que pueda obtener una explicación suena una voz familiar:
—Aprendiz Castle, ¿tienes un momento?
Michael es tan alto que tengo que estirar el cuello para ver su cara de preocupación.
El pico en mi pulso podría ser por el miedo de que esté a punto de arrestarme por fisgonear en su oficina, o podría ser por la vergüenza del jugo de mora que me resbala por la barbilla. Me apresuro a coger una servilleta.
—Eh, claro. Estaba a punto de ir al laboratorio sire.
Estoy nerviosa y emocionada por ir a una clase con oficiales que son más de mi edad.
Bueno, no es una clase exactamente. Génesis más que una escuela es más bien una comunidad.
Solo los aprendices que todavía no se han unido a los gremios son considerados estudiantes.
Los miembros de los gremios tienen «laboratorios», «conservatorios» y «estudios», que son entornos de colaboración que incluyen tanto a adolescentes como a adultos.
—Puedo acompañarte —se ofrece Michael. Su sonrisa amistosa me confirma que no me espera una bronca sobre mis investigaciones en su oficina, así que me relajo.
Ysu oferta es un alivio. No sé muy bien dónde está el laboratorio de los sire y todavía no me atrevo a caminar sola por la escuela después de mi incidente. Hablando de eso...
—Me enteré de lo de ayer —dice Michael mientras andamos fuera de la cafetería—. Siento mucho cómo te trató la Guardia.
Al entrar en el Equinoccio, se me contrae el pecho al recordar lo que ocurrió en esta sala.
—No pasa nada. Los demás me han apoyado mucho.
Michael deja de caminar y me pone la mano en el hombro. No es que sea un gran gesto. Estoy tranquila, pero Michael parece realmente molesto.
—El maestro rector Bloche me ha asegurado que el capitán de la Guardia Avant ha recibido instrucciones firmes sobre lo que será tolerado mientras están desplegados en Arcadia.
—Gracias.
Sigue sujetándome el hombro. Vale, quizá no estoy tan chill al respecto.
—Lo digo en serio, Ada. Me aseguraré de que siempre estés a salvo y te traten con respeto.
Sus ojos son feroces y, por un instante, creo que podría mantenerme a salvo de cualquier cosa.
—¡Hola! —interrumpe una voz alegre.