A un giro del caos Prólogo – Madeleine
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A un giro del caos

A un giro del caos

Por Paula Hernandez

© inepub.com

Prólogo – Madeleine

Todo estaba en llamas.

La alarma de incendios nos había despertado a todos. Cada uno en nuestra habitación escuchábamos el estridente sonido y hacíamos lo posible por salir.

La mía estaba al final del pasillo así que tenía más trozo que recorrer. Iba deprisa siguiendo a todos los que caminaban delante hasta que vi a alguien caer al suelo.

—¡Adrien! —grité fuerte con los pulmones llenos de humo.

Mi instinto de supervivencia quería que huyera. No quedaba nadie por salir de aquí.

Éramos los últimos y sabía que, si no le ayudaba, se quedaría donde estaba.

Volví agachada y pegada a la pared intentando recordar todas las pautas que nos daban cada año en una charla por si hubiera un incendio. Parecía que nunca iba a suceder y que los simulacros se quedarían en eso.

Cada vez todo estaba más y más repleto de humo. No se veía nada. Fui gateando mientras gritaba su nombre esperando que respondiera. Escuché las sibilancias de su respiración y fue entonces cuando di con él.

Unimos nuestras manos e hicimos lo posible por salir. Avanzamos por todo el pasillo hasta llegar a las escaleras, pero una explosión me cegó.

Lo siguiente que recuerdo es despertarme en el hospital conectada a muchas máquinas. Aquellos pitidos me recordaban a la alarma de incendios. En ese momento, era lo único que quedaba en mi memoria.

Al abrir los ojos y mirar a mi alrededor vi a mis padres, quienes habían venido desde el sur de Francia hasta París, donde me mudé para estudiar en el internado de la Escuela de Danza de la Ópera Nacional.

Cuando se dieron cuenta de que me había despertado corrieron hacia mí para darme un abrazo. Sonreí porque estaban a mi lado, pero necesitaba averiguar dónde estaba Adrien. Pregunté a mis padres, a las enfermeras, a las auxiliares, a todo el mundo que pasaba por allí.

Nadie quería decirme nada.