A tu lado en la oscuridad (Bilogía Oscuridad 2)
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Prólogo
Sarah
La oscuridad se sentía pesada, como un manto que me envolvía y me oprimía el pecho impidiéndome respirar.
Mis ojos encontraban formas, patrones, caras en la negrura.
El frío de la habitación se colaba a través de cada poro de mi cuerpo.
Manos.
Pies.
Todo aquel trozo de mí que estuviera en contacto con el suelo solo sentía frío.
Los temblores de mis extremidades me movían a un nivel en el que mi cuerpo parecía danzar.
La camisa rasgada y sucia que llevaba no hacía nada por mitigar el frío.
Ni por cubrirme.
El olor que emitía mi cuerpo llegaba a resultar vomitivo. Una mezcla entre sudor, semen, orina y lágrimas estaba siempre presente.
Y mis oídos, cansados de escuchar un silencio tal, comenzaban a emitir pitidos.
Porque aquí no había nada que ver.
No había nada que tocar.
No había nada que oler.
No había nada que oír.
Solo estaba yo, conmigo misma y mi negrura.
Hasta que él decidiera que había llegado el momento en que se volviera a abrir esa puerta, que era tanto salvación como penitencia.