A través de la tormenta 27 #2
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27 #2

—Porque el agua es peso y distancia —respondió—. Bebemos lo necesario para mantenernos funcionales, no cómodos.

Ella obedeció, luego observó cómo Mark se quitaba las botas parcialmente para revisar los pies. Ethan hacía lo mismo. Alex limpiaba su arma en silencio con movimientos mecánicos. Todo parecía… normal, pero cargado de tensión invisible.

Jack volvió a hablar.

—Radios en volumen mínimo. Nada de movimientos innecesarios. Si alguien escucha algo raro… despierta al equipo.

Emma se recostó lentamente contra el muro y el cansancio llegó de golpe. Sus ojos comenzaron a cerrarse antes de que pudiera evitarlo. Miró a Jack que se mantenía frente a ella, vigilándola, aunque fuese de reojo. Su mirada decía algo más. Emma lo detectó justo antes de quedarse dormida.

Jack permaneció allí unos segundos más, observando cómo su respiración se hacía más lenta.

Se levantó y volvió a su posición de capitán otra vez.

Emma despertó lentamente, no fue un sobresalto, fue la sensación de algo cálido tocando su hombro.

Abrió los ojos y Jack estaba arrodillado frente a ella, muy cerca y totalmente inmóvil.

Sus ojos brillaban.

La luz había cambiado, el interior de las ruinas ya no estaba dorado, las sombras eran más largas, más densas. Ya oscurecía, así que había debido de dormir muchas horas.

Jack llevó un dedo a sus labios para que guardase silencio, luego señaló el suelo indicándole que no se moviese.

Emma asintió con el corazón acelerándosele, sin entender todavía por qué.

Entonces lo oyó. Voces en la lejanía que hablaban en árabe.

El sonido llegaba amortiguado por las paredes del wadi mezclado con el roce de botas sobre piedra.

Su estómago se contrajo.

Jack ya no la miraba, observaba hacia la entrada, completamente inmóvil.

Mark apareció apenas visible entre las sombras, pegado al muro exterior. El gunner estaba tendido detrás de una roca caída y Alex cerraba la radio con cuidado extremo para evitar cualquier ruido. Ethan permanecía a un lado, atento.

El equipo entero había cambiado a modo combate.

Jack se inclinó hacia el intercomunicador.

—Movimiento confirmado. Patrulla pequeña.

Emma tragó saliva.

Los habían encontrado o estaban a punto de hacerlo.

Jack levantó la mano y señaló hacia el exterior con dos dedos indicando un vigía adelantado.

Mark asintió.

El sonido de pasos se hizo más claro y una sombra cruzó brevemente la entrada del wadi .

Se trataba de un hombre solo, explorando, mirando el terreno… el vigía.

Emma contuvo la respiración y Jack levantó el puño en señal de esperar.

El miliciano avanzó unos pasos más, cada vez más cerca, y su silueta apareció entre dos rocas mirando hacia las ruinas.

Jack movió dos dedos, una señal corta de coordinación silenciosa.

Emma vio cómo el equipo se tensaba al mismo tiempo, como si compartieran una sola mente.

El disparo no sonó como esperaba, fue un golpe seco y ahogado.

El vigía cayó hacia delante sin emitir un solo sonido, sujeto por uno de los soldados para evitar ruido.

Emma sintió que el aire desaparecía y tuvo que taparse la boca con sus dos manos y cerrar los ojos con fuerza.

Jack ya estaba señalando otra dirección, hacia el resto de la patrulla.

Las voces eran cada vez más cercanas, sin ser conscientes de que ya estaban muertos.

Jack inclinó la cabeza y sus ojos se endurecieron.

—Preparaos —susurró.

La trampa acababa de empezar.

Las voces de los otros milicianos continuaban acercándose, ignorantes de que su explorador ya no estaba.

Emma sintió cómo su corazón golpeaba contra el pecho con tanta fuerza que temió que pudieran oírlo.

Jack levantó la mano lentamente. Tres dedos, tres objetivos.

Su mirada se movió entre sus hombres con un gesto mínimo, creando una coreografía invisible.

Mark tomó el flanco izquierdo, el gunner cubrió el acceso principal, Alex cambió ligeramente de posición, alineando el arma con una grieta del muro y Jack se desplazó apenas hacia delante.

El sonido de pasos se hizo más claro. Una sombra apareció primero y luego otra con un tercer hombre detrás.

Avanzaban relajados, conversando y sin sospechar, aunque con la clara intención de descubrirlos, pues iban fuertemente armados.

Esos hombres no eran pastores, eran seguramente de la milicia de Hasan.

Emma no escuchó nada y abrió los ojos levemente, comprobando que Jack se encontraba unos pasos por delante de ella, esperando.

Se quedó observando totalmente petrificada cómo aquellos tres hombres se dirigían junto a las ruinas donde ellos se encontraban, hasta que los tres entraron en el ángulo perfecto.

Su mano bajó hasta el intercomunicador.

—Ahora.

Los disparos fueron susurros. Golpes secos, amortiguados por los supresores.

Uno, dos y tres.

Los cuerpos reaccionaron casi al mismo tiempo.

Uno cayó hacia atrás, otro se dobló sin comprender, el tercero intentó girarse, pero un segundo disparo de Mark lo detuvo antes de que pudiera abrir la boca.

Luego el silencio más absoluto.

Emma parpadeó, incapaz de procesar lo rápido que había ocurrido todo.

No había gritos, no había caos… solo precisión quirúrgica.

Jack ya estaba moviéndose, acercándose al último hombre caído para confirmar con un gesto rápido y seguro.

Luego levantó la mirada hacia el equipo.

—Limpio.

El gunner revisó el exterior.

—Sin más contactos.

Ethan permanecía alerta, escaneando los alrededores.

Emma observaba a Jack. Había visto su rostro antes, protector y cercano, pero ahora… era distinto, frío, concentrado, letal.

Jack se giró hacia ella y por un segundo sus ojos volvieron a suavizarse, solo un instante.

—Movemos cuerpos —ordenó en voz baja.

El equipo actuó inmediatamente.

Arrastraron los cadáveres fuera de la línea visual, detrás de rocas y desniveles naturales, cubriéndolos parcialmente con arena y restos del terreno.

Nada improvisado, nada dejado al azar.

Emma sintió un escalofrío porque comprendió algo: no era la primera vez que hacían algo así.

Cuando terminaron, Jack regresó junto a ella.

Sus manos estaban firmes y su respiración controlada, pero había algo más profundo en sus ojos, algo que no decía en voz alta. Sabía que ella lo había visto y que ahora ya no podía ocultar esa parte de sí mismo.

—Tenemos que movernos antes del anochecer —murmuró finalmente.

Todos sabían lo que significaba aquello... Una patrulla desaparecida nunca pasaba desapercibida.

El silencio después del combate era distinto, no era el silencio tranquilo de antes. Era más pesado, más denso, como si el aire mismo supiera que algo había cambiado.

Emma permanecía sentada donde Jack le había indicado, las manos apoyadas sobre las rodillas, intentando controlar la respiración.

Sus oídos aún zumbaban, no por el ruido, sino por la ausencia de él.

Todo había terminado demasiado rápido, demasiado… limpio.

Levantó la mirada.

Jack estaba unos metros más allá, revisando el arma con movimientos precisos y automáticos.

No había temblor, no había duda… solo eficiencia.

Y eso fue lo que más la golpeó. Porque aquel hombre no era exactamente el mismo que la había sostenido cuando no podía caminar o cuando no podía respirar en la base, no era el mismo que la había besado ni el que le hablaba en voz baja para tranquilizarla, era otra versión más fría, más peligrosa y más real.

Sintió un nudo en el pecho.

Recordó el helicóptero, el impacto, a Tom, los disparos, la muerte y ahora acababa de ver a Jack matar sin vacilar, sin armar ruido.

Jack levantó la mirada como si hubiera sentido sus pensamientos. Sus ojos se encontraron unos segundos. Emma no apartó la vista. Había miedo, sí, pero también algo más difícil de nombrar, comprensión.

Jack dio un paso hacia ella y se detuvo enfrente.

—¿Estás bien?

La pregunta fue simple, pero su voz era distinta, más suave, como si quisiera asegurarse de que seguía viendo al mismo hombre.

Emma tardó en responder.

—Nunca había… —se detuvo—. Nunca había visto algo así.

Jack asintió lentamente. No intentó justificarlo ni suavizarlo, solo aceptó la verdad.

—Lo sé.

El silencio volvió a caer entre ellos.

Ethan observaba desde un lado, fingiendo revisar su mochila mientras les daba espacio.

Emma tragó saliva.

—Fue… rápido.

—Tenía que serlo —respondió Jack—. Cuanto menos tiempo… menos riesgo.

Ella asintió, intentando entenderlo desde su mundo, intentando reconciliarlo con el suyo.

—Parecía que sabías exactamente lo que estabas haciendo.

La frase lo sorprendió más de lo que dejó entrever y sus ojos se suavizaron un instante.

—Es mi trabajo —le recordó—. Protegerte.

Ella asintió y finalmente lo miró con una especie de ternura.

—Lo sé —respondió ella.

Luego volvió a mirar hacia el exterior del wadi . La realidad seguía allí, esperando.

Pero cuando volvió a mirarla… algo había cambiado entre ellos, porque ahora Emma había visto todo y, aun así, seguía allí.

Jack suspiró mientras miraba de nuevo hacia fuera, al wadi , en la dirección por donde había llegado la patrulla.

Su mente trabajaba rápido, demasiado rápido.

Patrulla pequeña, tres hombres y un vigía adelantado, no habían informado… eso significaba una cosa: tiempo limitado.

Se giró de golpe.

—Recogemos —dijo en voz baja pero firme.

El equipo reaccionó sin preguntas.

Ethan cerró la mochila médica, Alex guardó la radio y Mark se incorporó desde la entrada.

Emma lo miró, sorprendida.

—¿Ya?

Jack asintió.

—Una patrulla que desaparece genera preguntas —explicó mientras revisaba el cargador—. Las preguntas traen más hombres.

Mark añadió desde el exterior:

—Si tenían comunicación periódica, alguien notará el silencio en menos de una hora.

Jack miró el cielo, el sol descendía lentamente y las sombras comenzaban a alargarse.

—Nos hemos quedado demasiado tiempo.

Emma sintió cómo el peso de sus palabras se instalaba en el aire.

—Pero aquí estamos escondidos —susurró ella.

Jack negó suavemente.

—Ahora ya no. —Se inclinó ligeramente hacia ella—. Hasan no manda hombres a pasear. Si no regresan… enviará a otros, más y mejor preparados.

Alex asintió.