25 #2
—No retrocedemos. Rodeamos por la izquierda. Movimiento reptando. Zona expuesta… pero es la única ventana.
Mark asintió, el gunner ajustó su posición, Alex revisó el ángulo de cobertura y Emma sintió cómo el estómago se le encogía. Ethan la miró con gesto preocupado.
Jack se giró hacia ella.
—Despacio. Pegada al suelo. Copia cada movimiento —repitió.
Ella asintió.
Justo entonces, un nuevo sonido llegó desde el checkpoint , un motor acercándose.
Las luces breves atravesaron la oscuridad antes de apagarse: otra pick-up .
Se detuvo junto a las otras tres y un hombre saltó del vehículo, hablando rápido, con tono urgente.
Emma frunció el ceño, no entendía nada, pero parecía que aquel hombre hablaba con mucha urgencia.
El cambio en el ambiente era evidente.
Jack se quedó completamente inmóvil, escuchando.
“…Hasan…” —escuchó claramente.
Su mandíbula se tensó.
El hombre continuó hablando con rapidez.
“…al-sahafiya [3] …” , alcanzó a oír.
Mark giró la cabeza hacia él, al igual que Alex.
Todos habían entendido lo suficiente.
“Hasan…periodista… la frontera… Jordania… atentos…” .
Las piezas encajaron. Estaban buscando, pero no al azar. La buscaban a ella.
Emma observó sus rostros, la forma en que se miraron, de forma breve, pero cargada de significado. No necesitó palabras para entenderlo, sobre todo cuando alguno la miró de reojo.
Lo comprendió al momento. Hablaban sobre ella y un nudo se formó en su estómago.
Quiso preguntar, quiso saber… pero se obligó a quedarse quieta y en silencio.
Jack seguía escuchando, inmóvil.
El árabe continuaba fluyendo desde el checkpoint .
“…Hasan…” .
“…al-sahafiya…” .
“…la frontera… Jordania… atentos…” .
Las piezas encajaron definitivamente.
Se inclinó hacia el intercomunicador, apenas habló con un hilillo de voz.
—Ya habéis escuchado —susurró dando a entender que todos lo habían oído.
El silencio se volvió más pesado, aunque Emma no dijo nada.
Jack giró hacia ella un instante. Su mirada era firme y tranquila—.
Eso significa que no esperan que pasemos por aquí, así que vamos a hacerlo por donde menos mirarían.
—Se inclinó hacia el equipo—. Preparados para rodeo. Máximo sigilo.
El desierto parecía contener la respiración y el margen de error acababa de desaparecer.
Jack levantó dos dedos dando la orden de movimiento.
Mark avanzó primero, reptando hacia la izquierda, aprovechando una franja oscura donde el terreno descendía apenas unos centímetros. El gunner se desplazó en paralelo, cubriendo ángulo sin levantar la silueta.
Jack esperó un segundo más.
Observó el checkpoint . Uno de los hombres seguía fumando, apoyado contra la pick-up , otro revisaba algo en la parte trasera del vehículo, el tercero hablaba con el recién llegado.
Ventana abierta, breve.
—Ahora —susurró.
Comenzaron a moverse.
Jack avanzó primero y Emma lo imitó inmediatamente, pegada al suelo, sintiendo cómo la grava raspaba contra sus manos y rodillas. Él mantenía un brazo ligeramente hacia atrás, guiándola sin tocarla constantemente, pero listo para detenerla si era necesario.
El tramo era corto, pero completamente expuesto.
No había rocas grandes, no había sombras profundas, solo terreno bajo y una leve ondulación que ofrecía cobertura parcial… si se mantenían lo suficientemente agachados.
Un metro, dos, tres…
El sonido de sus propias respiraciones parecía demasiado fuerte.
Emma concentró toda su atención en copiar cada movimiento de Jack.
Arrastrar, pausa, respirar… arrastrar, pausa, respirar… Entonces ocurrió…
El miliciano que fumaba dejó caer el cigarrillo y se giró directamente hacia su dirección.
El mundo se detuvo.
Jack congeló el movimiento al instante y su mano se cerró sobre el hombro de Emma, presionándola suavemente hacia el suelo, más abajo, indicándole que no se moviese.
El hombre caminó unos pasos y la luz tenue del ocaso se reflejó en su arma.
Miraba, no directamente… pero cerca, demasiado cerca.
Emma sintió cómo el corazón golpeaba con fuerza contra el suelo.
El silencio era absoluto.
El miliciano escupió al suelo y miró hacia la oscuridad.
Un segundo, dos… Jack no respiraba y el tiempo dejó de existir. Entonces, el hombre giró la cabeza hacia sus compañeros diciendo algo en árabe que se perdió entre el viento y se alejó.
Jack exhaló en un gesto mínimo.
Siguieron avanzando, más rápido ahora, pero igual de agachados.
El tramo expuesto terminó con una roca grande que los tragó de nuevo dentro de la sombra.
Jack detuvo el movimiento un instante, mirando a Emma.
Sus ojos buscaban asegurarse.
—¿Bien?
Ella apenas asintió y continuaron. Todavía no estaban fuera de peligro.
La sombra los envolvió de nuevo. El contraste con el tramo expuesto fue inmediato, como si el desierto hubiera decidido ocultarlos otra vez entre sus pliegues.
Jack levantó la mano indicando “alto”. Todos se detuvieron, nadie habló, solo respiraron.
Emma permanecía pegada al suelo, el pecho subiendo y bajando con rapidez controlada mientras intentaba procesar lo que acababa de ocurrir.
Entonces lo entendió.
Durante todo el cruce… Jack no había avanzado primero. Había mantenido su cuerpo ligeramente retrasado, alineado con ella, protegiéndola del ángulo directo del checkpoint , interponiéndose sin hacerlo evidente.
No era casualidad.
Su mirada subió lentamente hacia él. Jack seguía observando hacia atrás, vigilando el tramo que acababan de cruzar, evaluando si alguien había notado algo.
Su respiración ya estaba estable, fría y profesional, como si aquello hubiera sido simplemente otra maniobra, pero Emma había sentido la presión constante de su presencia, la forma en que había ajustado el ritmo, cómo había detenido su movimiento exactamente cuando ella estaba a punto de levantarse demasiado.
No era solo liderazgo, era cuidado, y eso la desarmó más que el peligro.
Jack giró la cabeza un instante y sus miradas se encontraron, aunque inmediatamente volvió a centrarse en el entorno.
—Seguimos —susurró por el intercomunicador.
No hubo más palabras.
El equipo retomó el movimiento, avanzando aún agachados, bordeando la zona del checkpoint .
Emma lo siguió, pero ahora se arrastraba con una certeza nueva, no solo porque él era el capitán, sino porque había elegido, una y otra vez, ponerse entre ella y el peligro sin decirlo, sin pedir reconocimiento, simplemente haciéndolo.
Avanzaban despacio, más agazapados ahora y pegados al terreno.
El checkpoint había quedado atrás… pero no lo suficiente como para relajarse.
Jack sabía que el verdadero peligro empezaba cuando uno creía haber salido airoso.
Ordenó ponerse en pie lentamente. El terreno cambió ligeramente bajo sus manos.
Menos grava y más arena fina.
Emma intentaba copiar exactamente sus movimientos, concentrada en no levantar demasiado el cuerpo, en mantener la respiración controlada como él le había enseñado.
Entonces Mark, que iba a en primera posición, se detuvo de golpe.
La mano de Jack salió hacia atrás, golpeando suavemente el pecho de Emma para detenerla.
Alto.
Ella se congeló al instante, no sabía por qué, pero sabía que debía confiar.
Mark se giró hacia Jack y bajó la mirada.
Un hilo fino, casi invisible bajo la arena, tensado entre dos pequeñas piedras.
Aquello no era natural.
Un cable conectado probablemente a latas, campanillas o algo peor, desde arriba, con la luz justa, sería imposible verlo, pero desde su ángulo… ahí estaba, a centímetros del pie de Mark que por suerte lo había detectado.
Jack levantó lentamente dos dedos hacia el equipo. Peligro.
Mark se quedó completamente inmóvil, el gunner cambió el ángulo del arma sin mover el cuerpo y Emma sintió cómo el corazón se le subía a la garganta.
Jack se inclinó lentamente hacia ella.
—No te muevas.
Ella asintió sin respirar.
Jack dio un paso hacia delante y extendió la mano con precisión quirúrgica, apartando la arena para revelar el cable por completo.
Lo siguió con la mirada, este se perdía hacia la oscuridad, perfectamente colocado para alguien que intentara rodear el checkpoint sin emplear el paso principal. Una trampa inteligente.
Su mente calculó rápido, no podían pisarlo… solo había una opción.
Se giró hacia Emma.
—Cuando te diga… avanzas exactamente donde pongo mi mano y mi pie.
Ella asintió.
Mark pasó primero y Jack movió lentamente su propio cuerpo, deslizándose milímetro a milímetro para pasar por encima, sin tensar el cable.
El tiempo se estiró y luego extendió la mano hacia atrás.
—Ahora.
Emma avanzó lenta y con exactitud.
Su pie pasó a centímetros del hilo, pero por suerte el cable no se movió.
Jack no respiró hasta que ella estuvo al otro lado.
Uno a uno, el resto del equipo cruzó.
Cuando el último pasó, Jack volvió a cubrir el cable con arena suavemente.
Nadie sabría que habían estado allí.
Se incorporó, miró hacia atrás una última vez y entendió algo. No solo estaban buscando, estaban esperando.
Jack avanzó primero unos centímetros más, asegurándose de que el terreno seguía limpio antes de hacer un gesto leve hacia el equipo, indicando movimiento.
Habían pasado, el checkpoint quedaba atrás. No lejos del todo, pero sí lo suficiente para respirar más tranquilos.
El desierto volvía a abrirse frente a ellos, oscuro y silencioso bajo un cielo lleno de estrellas.
Emma sintió cómo el aire volvía lentamente a sus pulmones.
Tal vez… solo tal vez, lo habían conseguido.
Entonces llegó el sonido, un golpe metálico seco, lejano, desde atrás.
Su cuerpo reaccionó antes que su mente y el equipo se congeló.
Escucharon otra voz en árabe, más fuerte ahora, un tono distinto, pero no de conversación, sino de pregunta.
Jack giró la cabeza, escuchando.
Otro sonido de pasos rápidos.
Una linterna se encendió brevemente en el checkpoint , barriendo la oscuridad en un arco irregular. Alguien había notado algo, no sabían qué… pero algo.
Emma sintió cómo el miedo regresaba con fuerza.
Jack bajó la voz al mínimo.
—Nos movemos… lento.
No correr, no aún, porque correr era confirmar.
Avanzaron lentamente, un paso tras otro.
Detrás, una voz más alta, incluso un grito de enojo. La linterna comenzó a moverse de un lado a otro más rápido.
Jack sintió cómo el tiempo se comprimía, ya no era sigilo puro… era anticipación.
Un segundo después, el sonido de una puerta de vehículo cerrándose de golpe rompió el silencio.
El margen se acababa.
Jack habló por el intercomunicador, con voz apenas audible.
—Preparados para ruptura de contacto si es necesario.
Emma no entendía las palabra, pero entendía el significado.
El peligro ya no era invisible y, por vez primera desde que habían comenzado a rodear el checkpoint , alguien estaba mirando en su dirección.
El sonido del vehículo al arrancar llegó amortiguado por la distancia.
No estaban seguros aún, pero estaban más alerta.
Jack sintió cómo el ritmo del equipo cambiaba casi de forma imperceptible. No corrían… pero el cuerpo quería hacerlo.
Un grave error.
Levantó la mano con el puño cerrado indicando un “alto total”.
Se detuvieron de inmediato, aunque Emma tardó una fracción de segundo más. Su instinto gritaba moverse. Alejarse. Pero el agarre firme de Jack en su brazo la ancló al suelo antes de que pudiera avanzar un paso más.
—Quietos —susurró por el intercomunicador.
Emma tragó saliva.
No entendía. Si los habían visto… ¿por qué detenerse?
Jack bajó lentamente el cuerpo hasta quedar completamente pegado al terreno, señalándole a ella que hiciera lo mismo.
Emma obedeció mientras el corazón golpeaba fuerte contra la arena fría.
La linterna volvió a barrer la oscuridad detrás de ellos, más rápida ahora y más nerviosa.
Un miliciano gritó algo en árabe. Jack escuchó cada palabra.
“…movimiento…” .
Su mandíbula se tensó… estaban dudando, pero no confirmados. La duda… esa era su gran aliada. Si corrían ahora… se convertirían en objetivos claros, pero si desaparecían dentro del terreno… podrían volver a ser solo sombras.
El vehículo arrancó definitivamente y el sonido del motor se volvió más fuerte.
Emma sintió cómo el miedo se convertía en presión física en el pecho.
Jack inclinó la cabeza hacia ella, tan cerca que su voz fue apenas aire.
—Si corres… nos ven.
Ella cerró los ojos un segundo y asintió.
El vehículo avanzó unos metros y se detuvo. Hubo un silencio donde el desierto parecía escuchar.
Jack contó mentalmente: cinco… diez… quince.
El haz de luz pasó por encima del terreno donde habían estado segundos antes, demasiado cerca, y luego se movió hacia otro lado buscando, pero sin dirección clara.
Jack exhaló, por suerte seguían siendo una duda, nada confirmado. Y mientras fueran duda podían sobrevivir.