30 Jodidos #2
Debería habérselo dicho a Foxx, pero si el vampiro viera la herida en su espalda, sabía que lo obligaría a marcharse. Y no podían irse ahora. El trabajo no estaba terminado. La posibilidad de encontrar a toda esa gente de nuevo… era muy remota.
Harlow hizo lo posible por mantener el ritmo de Foxx mientras subían las escaleras. Su cuerpo se esforzaba, y Foxx definitivamente notaba que tenía dificultades. El vampiro lo miraba con desconfianza.
—Hay tres humanos esperándonos unas plantas arriba —advirtió Foxx.
Sacó las dos pistolas de la funda.
—Si puedes reducirlos rápido sin matarlos, hazlo. Yo ya pasé ese punto. Si vienen hacia mí, están muertos.
—Lo que plantea la siguiente pregunta: ¿qué tan herido estás, Harlow?
—Estoy bien —gruñó él.
No estaba nada bien, estaba bastante jodido.
—Ahí vienen —siseó Foxx.
El trío irrumpió en la escalera, y sin darles tiempo para atacar, apuntó y disparó, derribando a dos en un segundo, justo cuando Foxx noqueó al tercero con un puñetazo que sonó como si hubiese roto varios huesos.
Foxx miró a los humanos muertos.
—Esto va a ser mucho papeleo.
—Sep, vamos.
Pasaron por encima de los cuerpos y siguieron subiendo.
—Estamos a mitad de camino —dijo Foxx.
—Gracias a Dios —jadeó Harlow.
Había un número odioso de escalones por cada planta. Estaba bastante seguro de que eran tres tramos por piso.
—Parece que el sonido de los disparos hizo huir a los dos grupos que esperaban arriba. Todos se dirigen a la reunión grande en la octava planta —apuntó Foxx.
Harlow gruñó.
—Bien, todos en un solo lugar. ¿Cuántos quedan?
—Aún hay setenta y cinco en pie.
Dos contra setenta y cinco, no le gustaban los números. Pero le agradaban más si planeaba matar a todos. Que era lo que pensaba hacer. Si tenían la intención de salir de aquí respirando, no había otra opción. ¿Pero podría hacerlo sin causar un puto desastre después?
—¿Cuántos cuerpos crees que hay aquí, Foxx?
—Creo que cerca de los tres dígitos que Charity temía.
Hay muchos más cuerpos que los desaparecidos reportados.
Los cuerpos drenados que encontraron creo que fueron los que no se molestaron en esconder.
Diría que han estado matando muchos meses antes de lo que asumieron.
Es posible que el grupo se volviera más audaz porque no los habían atrapado.
Bueno, eso facilitaba las cosas.
—Entonces, nueva directiva. Son demasiados para enfrentarlos a la vez.
Te autorizo a derribar a nuestros objetivos por cualquier medio necesario.
Sin piedad. La única misericordia que tendrán es la única vez que les ofrecerás la opción de rendirse.
Podemos… —tragó saliva mientras la cabeza se le movía, casi errando un escalón, pero lo disimuló lo suficiente para que Foxx no lo notara—.
Es imperativo que registremos que les dimos una oportunidad. Saca tu teléfono.
Foxx lo miró con vacilación; ambos hicieron una pausa al llegar al último rellano.
—Hazlo, Foxx.
El vampiro negó con la cabeza y sacó el teléfono del bolsillo, trasteando con él un momento.
—Listo, está grabando.
Harlow carraspeó.
—Soy Hunter Harlow Blackmore del Gremio de Cazadores de Houndside Hazard.
Mi código de identidad es 519372. Mi compañero, Foxx Honeywell, está a mi lado.
Nos hemos encontrado con una situación, posiblemente cien muertos más de lo que se suponía al iniciar nuestro caso.
Estamos en el Hotel Moresy, a punto de acercarnos a una habitación con un estimado de setenta y cinco enemigos.
Es una mezcla de humanos y vampiros. Todos y cada uno son hostiles.
Declaro ahora, sin lugar a dudas razonables, que son culpables de los crímenes cometidos aquí y en esta zona.
Mi equipo y yo ya hemos sufrido heridas.
Debido al nivel de amenaza al que nos enfrentamos, decido activar el protocolo 6137, que nos autoriza a eliminar todas las amenazas tras ofrecer una sola oportunidad de rendición.
Foxx, ¿te dieron un código de identidad para autorizaciones de protocolo?
Foxx negó con la cabeza. Harlow hizo una mueca. Supuso que, aunque estaban permitiendo que paranormales se convirtieran en cazadores… no les daban la autoridad para tomar decisiones de vida o muerte sobre los humanos que enfrentaban… lo cual era una mierda.
—Entonces supongo que eso es todo. Sigue grabando. V-vamos.
Foxx lo miró frunciendo el ceño.
—Harlow, ¿estás seguro de que estás bien?
—Estaré bien. —Tomó una respiración profunda pero muy corta, y entonces avanzó, empujando la puerta y entrando en el pasillo.
En el momento en que ambos estuvieron al otro lado, empezó a sonar una música de órgano espeluznante.
—Bueno, qué reconfortante —dijo Harlow con voz ronca.
Foxx se encogió de hombros y empezó a avanzar. Cada paso era más difícil, y temía no llegar siquiera a la habitación donde estaban todos esos imbéciles. Lo cual apestaba.
—Foxx… —jadeó Harlow y carraspeó—. Detén la grabación y envíasela a Tony ahora. Luego reinicia… por si tu teléfono se daña en el camino.
El vampiro lo miró, pero comenzó a pulsar cosas en su teléfono, así que Harlow supuso que hacía lo que le había pedido.
—Listo —dijo Foxx al guardarlo en el bolsillo delantero, que aún debería funcionar. No necesitaban ver a todos, con que se escuchara lo dicho bastaba.
Avanzaron, y cuanto más se acercaban, más alta sonaba la música. De repente una voz atronadora retumbó.
—¡Los infieles vienen! Esta será su perdición. Prepárense, mis seguidores, porque hoy reclamaremos el juicio supremo contra la verdadera inmundicia de este mundo. La verdadera pestilencia de la humanidad. ¡Vengan, infieles! Vengan a encontrar su perdición.
Foxx bufó.
—Qué dramáticos.
El sermón continuó, pero todo le sonaba a balbuceos.
—Pura mierda —desestimó Harlow.
Tan cerca… Su visión volvió a oscilar.
—Foxx… odio hacerte esto, pero… —En el siguiente paso, sus rodillas no aguantaron y el suelo vino hacia él; su visión se volvió negra antes de que siquiera aterrizara. Lo último que oyó fue a Foxx gritar su nombre.