A las Dos de la Mañana Capítulo 47 — La ruta comprobada
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Capítulo 47 — La ruta comprobada

Ese era el mapa que podía apoyarse sobre nombres, matrícula, comprador, contrato y actuaciones.

No explicaba cada llamado recibido aquella mañana ni todas las rutas que la Policía tuvo que comprobar.

Una búsqueda trabaja antes de conocer el desenlace; se mueve con datos que pueden ser ciertos, incompletos o deliberadamente falsos.

Los avisos hacia Rivera empujaron a Ferraro y a otros hombres al norte.

Aquello formó parte de la operación vivida, pero no autorizaba a trasladar hasta allí el incendio del Fiat.

La memoria conservaba la ruta recorrida; el documento fijaba el destino probado del vehículo solo hasta donde alcanzaba la evidencia publicada.

Pepe agregó los rumores de avistamientos: un hombre parecido a Alazari hacia el Chuy, otro en Paysandú, dos llamadas que lo ubicaban en Argentina. Si dibujaban todos, el mapa dejaría de representar una fuga y mostraría únicamente el miedo nacional a haberlos perdido.

El Mosquito ordenó trabajar por necesidades. Los fugitivos requerían documentos, combustible, teléfonos y un refugio conectado con Brasil. Cada necesidad producía personas y movimientos que podían verificarse.

El mapa oficial no era una película de la fuga. Era una estructura de hechos. Entre un punto y otro quedaban decisiones que solo conocían quienes viajaron en los automóviles.

Ferraro dejó el lápiz sobre la Ruta 1. La investigación real no concede al policía la comodidad del narrador. Primero obliga a seguir todas las líneas; solo después permite borrar las que no resistieron.