Capítulo 9. Lo que no se dice
Al día siguiente acordaron que el beso no había ocurrido.
Durante tres horas no consiguieron mirarse.
Después, Marcos le dejó una nota junto a la caja registradora: «No sé fingir que no pasó».
Clara escribió debajo: «Entonces no finjas».
Aquello no resolvió nada, pero cambió el aire de la librería. Sus discusiones adquirieron pausas. Sus manos se rozaban más veces de las necesarias. La alegría empezó a parecerles una forma de peligro.