Capítulo 6. Café para dos enemigos
Lucía empezó a dejarles dos cafés sobre el mostrador y a cobrar uno solo.
—No somos una pareja —protestó Clara.
—Todavía no —respondió Lucía.
Marcos se atragantó con el café. Clara quiso reírse y terminó riéndose de verdad. Él la observó como si acabara de descubrir una habitación secreta.
—Deberías hacerlo más a menudo.
—¿Qué?
—Reírte.
—Deberías decir menos cosas.
—Eso también me lo han dicho.
El silencio que siguió no fue incómodo. Fue una promesa que ninguno se atrevió a interpretar.