Capítulo 5. La primera tregua
El festival necesitaba autores, mesas, permisos y un milagro. Clara consiguió a los autores. Marcos consiguió el permiso del ayuntamiento. El milagro llegó en forma de una fotografía antigua que encontraron detrás de una estantería.
En ella aparecía el abuelo de Marcos, joven, junto a una mujer que Clara no conocía.
—Mi abuela —dijo él.
—Nunca la mencionas.
—Porque no me gusta hablar de cosas que no puedo recuperar.
Clara dejó la fotografía sobre la mesa.
—Entonces entiendo por qué quieres vender la librería.
Marcos la miró de una manera distinta.
—¿Y tú por qué no quieres que la venda?
—Porque algunas cosas merecen una segunda oportunidad.
Aquella noche trabajaron hasta tarde sin discutir. Fue su primera tregua.