Capítulo 2. El hombre del plano azul
Marcos extendió los planos sobre el mostrador y Clara sintió que alguien había puesto una herida abierta encima de sus libros.
—Aquí iría la recepción —dijo él—. Y aquí, una zona de trabajo abierta.
—Aquí hay una estantería.
—Una estantería vieja.
—Una estantería con más lectores que tú.
Lucía tosió para ocultar una risa. Marcos levantó la mirada.
—Mi abuelo dejó una deuda importante. La librería no da suficiente dinero para mantener el edificio.
—Entonces dame tres meses.
—¿Para qué?
—Para demostrar que puede funcionar.
Marcos miró la carta de despido que Clara había dejado sobre el mostrador. Ella no sabía si le daba vergüenza que la hubiera visto o si le molestaba que no hiciera ningún comentario.
—Tres meses —repitió él—. Si consigues que las cuentas mejoren, retrasaré la venta.
—¿Y si no?
—Firmarás conmigo la entrega del local.
Clara estrechó su mano. Sus dedos se encontraron apenas un segundo, pero bastó para que los dos apartaran la vista.