Yo esa noche 13 DE NOVIEMBRE
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13 DE NOVIEMBRE

Intercambio de mensajes con Eugenia Blanco

NC: —Buenos días, Euge, ¿cómo estás?

EB: —Buen día, Nico. Por acá, bien. Recién dejé a Viole en el cole, y ahora encaro hacia la oficina.

¿Vos?

NC: —Bien, gracias. Supuse que arrancabas el día temprano, por eso, me animé a escribirte a esta hora.

Quería consultarte si pudiste hablar con tu marido.

EB: —¿Sobre la entrevista?

NC: —Sí.

EB: —Se lo deslicé un par de veces. En la primera, me contestó que no y, en la segunda, directamente me ignoró. Sigue como siempre, no le entusiasma la idea de hablar con periodistas.

Disculpá que no te escribí para avisarte.

NC: —Tu silencio me dio a entender cuál era su respuesta.

De todas formas, estuve pensando… Puede que sobre otro tema sí le interese conversar.

EB: —¿Cómo cuál?

NC: —Uno vinculado con la ciencia, para un artículo en desarrollo.

Necesitaría el apoyo de un físico que maneje estadística y modelos de predicción. Rafael es ideal y la verdad es el único que conozco.

EB: —Se lo comento. Lo veo difícil.

NC: —Enfatizá que es puramente científico y que no es imprescindible que cite a la fuente. Puede asesorarme en off .

EB: —Ok.

NC: —Es referido a los Sistemas Complejos, Teoría del Caos, esas cuestiones que, de seguro, lo apasionan.

EB: —Le pregunto. Si bien él ama lo que hace, no significa que ame hablar de eso con extraños.

NC: —Confiemos en que se ablande. De verdad, sería de gran ayuda.

EB: —Te escribo si hay luz verde. ¿Quedamos así?

NC: —De acuerdo. Gracias, Euge.

Intercambio de mensajes con Rosana Bastía

NC: —Hola, Rosana.

RB: —¡Mirá quién apareció! ¿Hay buenas noticias?

NC: —Sí. Conseguirás tu heladera.

RB: —Genial. Mi testimonio lo vale. Es más, les estoy cobrando barato.

NC: —Te pido, por favor, que respetemos lo pactado. Bastante tiempo y dolores de cabeza me trajo tu pedido.

RB: —Tranquilo, tranquilo. Era un decir.

Igual, cuando charlemos, me darás la razón.

NC: —¿Mañana podés? Estoy libre a la tarde.

RB: —Estos días, imposible. El departamento que alquilo es un caos, se rompió un caño de agua en la cocina, y está todo patas para arriba.

De hecho, se me oxidó la base de la heladera porque no pude moverla como el resto de mis cosas.

Entre eso y que el motor fallaba seguido, irá directo a la basura.

Qué puntería para escribirme. Sos un regalo del cielo.

Bah, en realidad, nos beneficiamos los dos.

NC: —Siempre y cuando la información valga la pena.

RB: —Dalo por hecho.

Te aviso cuando terminen de trabajar el plomero y el albañil que mandó la dueña. Como buenos empleados de la construcción, dicen un plazo que hay que multiplicar por dos.

NC: —Ok. Escribime y nos juntamos.

RB: —Sí, señor. Hasta prontito.