Yo esa noche 29 DE MARZO
1%
Yo esa noche

Yo esa noche

Por Franco Fernando Alberti

© inepub.com

29 DE MARZO

Mensaje de audio para Gustavo Báez. Transcripción

Gustavo, soy yo, Nicolás Cattaneo. Atendeme, por favor.

Sé que es tarde, pero no te llamo por la investigación de Goroitía.

O sea… sí, vine a Flores a entrevistar a la enfermera, aunque ella no estaba, y me encontré con una noticia tremenda.

Se trata de la nena secuestrada… ¡Violeta Hernández Blanco!

Acaba de aparecer y te puedo dar la primicia.

¡La tengo enfrente! Por favor, contactame con urgencia.

Nota de voz. Transcripción

El asfalto está bañado en sangre. El hombre se encuentra boca abajo a varios metros del colectivo, con fracturas múltiples.

La cabeza perdió su forma natural. Sin dudas, está muerto.

Veo unas piedritas blancas debajo del mentón —imagino son dientes— y un mejunje gris cerca de la frente.

¿Será masa encefálica?, desde la vereda se me complica asegurarlo.

Hay un bolso grande de viajero junto al cuerpo.

No me pude acercar a revisar el contenido.

¿Justo hoy la policía decidió apurarse? Desconozco si buscaron el DNI o cualquier otra identificación en el cadáver.

Están esperando al comisario, a los forenses y estimo que también al fiscal del caso.

A lo lejos, escucho a la ambulancia del SAME.

Testimonio de Violeta Hernández Blanco (VH)

Transcripción de video

Nicolás Cattaneo (NC): —Nena… Hola… ¿Cómo estás? ¿Cómo te sentís?

VH: —Quiero… Llamen… Mis papás… ¡Por favor!

NC: —Seguro les avisaron, deben estar en camino. ¡Ey! ¡No llores! En un ratito, van a estar con vos.

VH: —Tengo… tengo miedo.

NC: —Tranquila, estás segura. Los policías te cuidan.

VH: —Me siento mal… Por favor, llamen a mis papás.

NC: —¿Sabés el número de teléfono de memoria? ¿Querés que te preste el celu para que charles con ellos?

Oficial de policía (OP): —Señor, aléjese de la menor, por favor.

NC: —Quiero ayudarla, la dejaron acá sola.

OP: —En el patrullero está a salvo y pronto será atendida por personal del SAME. Por favor, retírese de la zona acordonada.

NC: —Fui testigo del accidente. Creo que deberían tomarme declaración en lugar de echarme. ¿No le parece?

OP: —¿Anotaron sus datos? ¡Cabo Monteagudo! ¡¿Le tomó los datos a este testigo?! Ah… Bueno, cuando termine con ella, venga para acá…

Aguarde, caballero, lejos de la niña.

NC: —Ya vienen tus papás, Violeta. Todo estará bien.

OP: —¿Está grabando señor? No puede hacerse con imágenes de una menor sin el consentimiento parental.

NC: —¿Eh? No, no… Se me debe haber desbloqueado la cámara.

Nota de voz adicional

A Violeta se la ve asustada, pálida y delgada; posiblemente, por las semanas que estuvo en cautiverio, por la angustia y por una pésima o nula alimentación.

Le cuesta mantener los ojos abiertos y se comunica a través de balbuceos.

Estimo que fue drogada. Sus pantalones deportivos se ven mojados y huelen a orina.

De entre el cabello enmarañado, se alcanzan a ver ciertas zonas blancas de la cabeza.

¿El secuestrador le cortó el pelo? ¿Se lo arrancó ella? ¿Se le habrá caído por estrés?

Testimonios del colectivero y los pasajeros

Transcripción de video

Nicolás Cattaneo (NC): —Hola, buenas noches. ¿Usted es el chofer del colectivo?

Chofer (CH): —Sí. Así es… Ramiro. ¿Usted es?

NC: —Mi nombre es Nicolás Cattaneo, también fui testigo del hecho.

CH: —Ah…

NC: —¿Y ustedes? ¿Eran pasajeros?

Pasajero 1 (P1): —Sí. Soy Josmar, un gusto.

NC: —¿Sos repartidor, Josmar? Pregunto, por la mochila naranja. ¿Habías terminado de trabajar?

P1: —Eh… Sí, pues, acababa de tomar el colectivo en la parada anterior y…

Pasajero 2 (P2): —¡Flaco! ¡¿Qué hacés?! ¿Nos estás filmando?

NC: —Estoy documentando el…

P2: —¿Quién te dio permiso? ¡Apagalo!

NC: —Soy periodista. Y me lo permite la Constitución.

P2: —¡Yo no apruebo que me publiques! ¿Escuchaste?

NC: —¿Al menos, podrías decirme cómo fue el accidente?

P2: —¡No pienso contestarte!

CH: —Él estaba sentado en uno de los asientos del fondo.

P1: —Yo viajaba adelante. El hombre bajó de la acera sin previo aviso.

NC: —¿Pasó así?

CH: —Eh… Yo frené cuando lo vi… Sucedió en un segundo.

NC: —¿Llevaba solo dos pasajeros?

CH: —Sí…

P1: —¿Escuchó el chisme acerca de la pequeña?

NC: —Así es. Por eso, la cobertura periodística.

P1: —Es decir… el caballero que yace en el asfalto…

NC: —Se presume que era el secuestrador.

P1: —Mire, llegaron otros policías.

Nota de voz adicional

Según lo averiguado, el chofer se llama Ramiro Valerda. Aparenta unos cincuenta años, de cabello canoso y barba candado. Tiene la piel pálida, debe estar en shock por lo sucedido. Poco comunicativo. Evita el contacto visual. Viste como cualquier colectivero: camisa celeste y jeans .

El pasajero 1 (P1), con acento venezolano, tez trigueña y cabeza rapada, es Josmar Zapata.

Lleva ropa deportiva y carga una mochila cuadrada de delivery .

Sus profundas expresiones faciales son propias de una persona que superó los sesenta años.

Los ojos transmiten cansancio, incluso, culpa.

Me queda pendiente saber si volvía de trabajar o si entregaba un pedido en colectivo.

En cualquiera de los casos, ¿qué pasó con la moto o la bici que usaba para laburar?

El pasajero hostil (P2) es Alexis Simunovic. Ronda los treinta. De cabello colorado, con el rostro lleno de pecas, viste saco y corbata, y la camisa está fuera del pantalón. Su mirada me confunde, entre cansada y furiosa. Tiene los ojos enrojecidos.

Intercambio de mensajes con Gustavo Báez (GB)

Transcripción de audio y texto en orden cronológico

GB: —Hola, Nico… Disculpá que recién ahora te conteste, no tenía el celu a mano.

Según lo que entiendo de tu audio, apareció Violeta Hernández en Flores, y vos justo estás en el lugar de los hechos, frente a ella…

Te pido, por favor, me confirmes que es así y que no es una de tus corazonadas.

De eso, ya tuvimos suficiente, sabés que estás en la cuerda floja.

Si venís con otra noticia falsa, será imposible retenerte en el medio.

Sé sincero conmigo. Podés decirme que lo de Goroitía no tenía sustento, y estamos bien.

No es necesario que inventes una excusa grandilocuente.

GB (texto): —¿Estás ahí? Contestame que es cerca de la una de la mañana. Me quiero ir a dormir.

NC (texto): —Dame unos minutos, y te escucho. Estoy juntando testimonios. ¿Avisaste que hay que acomodar la portada?

GB (texto): —¡Primero, escuchame! Aguardo en línea.

NC: —Ahí lo escuché. No hay tiempo para convencerte, Gustavo.

Que consideres que inventé una cuestión así me da por las pelotas, pero lo importante es movernos rápido para sacar la primicia antes de que se enteren los demás.

Puedo confirmarte que es Violeta, intercambié unas cuantas palabras con ella.

Y su captor está muerto. Tengo fotos y videos. Esto es serio.

GB: —Mandame el contenido multimedia; y con eso, pongo a laburar a Pinasco. Le digo que te contacte; así, mientras vos juntás la info, él va redactando. Tenemos que correr. La tirada se empieza a imprimir en minutos.

NC (texto): —¿Pinasco? Nada de Pinasco. Quien está acá soy yo. La nota sale con mi firma.

GB: —Nicolás, él está laburando en el caso desde el inicio.

Es lo que corresponde. Vos pondrías el grito en el cielo si otro colega se entrometiera con una investigación tuya.

Podemos hacer una mención especial dentro del artículo para destacar tu trabajo de campo. Sabés que funciona así. Sé buen colega.

NC: —¿Eh? ¿En serio me hablás de compañerismo?

Si sacar ventaja es la regla en el diario.

Desde que tengo memoria, el único que me dio una mano —y hasta ahí nomás— fuiste vos.

El resto ama pisar cabezas para ascender, es un deporte.

Las lealtades se fingen por conveniencia, y los favores se acompañan con una factura.

¿Te pensás que Pinasco es la excepción? Ese te deja en Pampa y la vía ante el primer llamado de Clarín o La Nación .

Y el ejemplo que me das no sirve porque nadie se metería con mis investigaciones.

Las que me asignan son una bosta, y las que yo propongo las boicotean enseguida.

¿Cuánto tuve que insistir para que le den bola al caso Goroitía?

No, Gustavo. Disculpá que sea directo: si querés esta primicia, va con mi firma, bajo mis condiciones: tapa del diario impreso y también del digital, al menos, medio día. Si no, avisame; y ya me pongo en contacto con otros editores.

NC (texto): —Acá te paso una foto del cuerpo, por si todavía no me creés.

GB: —Eh… Nicolás… ¡Qué mala memoria! Sos el primer responsable del deterioro de tu carrera y seguís sin hacerte cargo.

¡Encima, me extorsionás! Luego, lo charlaremos en persona; estas actitudes no pueden continuar…

Mejor ponete a laburar. Tenés media hora, cuarenta minutos a lo sumo, para presentarme una nota decente.

Yo me comunico de inmediato con el departamento de impresión para que frenen la tirada.

Putearán en arameo y, seguro, despierten al Directorio para avisarles.

Si esto sale mal, nadie volverá a contratarte como periodista, te lo aseguro.

NC: —Despreocupate. Mañana el país entero conocerá mi apellido. No más notas al club de jubiladas ni investigaciones sobre podas ilegales. ¡Mañana es mi día!

GB (texto): —Dejate de fantasías y ponete a escribir que, si no, me van a dar una patada en el ojete; y tengo dos pibes que alimentar.

NC (texto): —En cuarenta y cinco minutos, tenés la bomba del lunes.

Mensajes enviados a la familia Hernández Blanco

Al celular difundido para brindar información