Victoria colateral (Victoria 1) EPÍLOGO
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EPÍLOGO

RIAN

​​E staba sentado delante del ordenador, mirando la retransmisión del combate en directo.

Debería estar en clase, debería estar estudiando, pero no podía.

Me daba igual que mis exámenes finales fueran al día siguiente o que todavía tuviera que terminar el trabajo de la asignatura de lesiones deportivas.

No podía perderme bajo ningún concepto la final. No si él participaba.

​​Estaba sentado delante del ordenador, mirando la retransmisión del combate en directo.

Debería estar en clase, debería estar estudiando.

No podía. Me daba igual que mis exámenes finales fueran al día siguiente o que todavía tuviera que terminar el trabajo de la asignatura de lesiones deportivas.

No podía perderme bajo ningún concepto la final. No si él participaba.

En cuanto la cámara enfocó el rostro de Aiden me puse nervioso.

Lo había estado siguiendo de cerca durante aquellos dos años.

Hasta ahora, no había conseguido ninguna victoria y no podía perderme aquel enfrentamiento porque era la primera vez que tenía un compañero que estaba a su altura.

No sabía qué habría hecho para llegar a convencer a Thiago de que compitiera con él y, aún así, allí estaban.

Con el uniforme negro, listos para salir al campo y no pude evitar sonreír.

Habían crecido mucho, sobre todo Aiden. Tenía una mirada diferente, aunque se notaba que estaba nervioso.

Siempre se ponía nervioso antes de cada competición.

Parecía que eso no había cambiado para él.

El combate comenzó. El equipo contrario era bueno, aunque el Kettou era mejor.

Thiago y Aiden empezaron con la ofensiva, eran ataques ensayados, hasta yo podía ver lo duro que tenían que haber entrenado para llegar a ese nivel con tan solo un par de meses de margen.

Los minutos fueron pasando, sin demasiada novedad.

De repente, cuando habían llegado casi a la media hora del duelo, un ataque le impactó de lleno a Aiden en el pecho.

Me puse de pie de inmediato. Las cámaras cambiaron el ángulo y yo me alteré cada vez más.

¿Se habría hecho daño de verdad? ¿Podría levantarse y continuar?

Para mi alivio, así fue. Un par de segundos después, las cámaras volvían a apuntarlo directamente.

De los cuatro magos que había sobre el terreno de juego él era, sin duda, el mejor. Era muy bueno. Siempre lo había sido.

Aiden hizo un gesto con la mano hacia Thiago.

Después, ambos salieron disparados en dirección a los rivales.

La magia brotaba de sus palmas de forma torrencial y, a pesar de que intentaron bloquearlos el tiempo suficiente para trazar una estrategia, Aiden lanzó todo su poder contra ellos, en un ataque imposible de esquivar, haciendo que perdieran el duelo.

En cuanto el silbato resonó en el estadio, anunciando el final del duelo, todo el público se puso en pie, gritando de emoción.

Habían ganado. Al final, después de todo lo que había pasado, había ganado.

Todavía me estaba costando creer lo que estaba viendo, no me quería imaginar cómo lo estaban viviendo ellos del otro lado de la pantalla.

Como si Aiden me hubiera oído, levantó un puño al aire, en señal de victoria.

Tenía la cabeza gacha, seguramente para ocultar sus lágrimas y, unos segundos después, se dejó caer sobre sus rodillas y se cubrió la cara con las manos.

Siempre supe que lo lograría. Ojalá estuviera allí con él.

La televisión cambió la imagen. Pasó a repetir las mejores partes del duelo.

Yo todavía estaba de pie, con el corazón latiéndome a toda velocidad.

Estaba tan feliz por él… Pensé en apagar la tele, irme a estudiar a la biblioteca el resto de la tarde, pero no podía perderme la entrevista.

Necesitaba escuchar sus primeras palabras como ganador.

Incluso pensé en grabarlas. Era el principio de su carrera como duelista, estaba segurísimo de que iba a llegar muy lejos.

Era costumbre entrevistar al dúo ganador al final del todo, incluso vi a Loan dar unas palabras. Estaba eufórico. Tuve que esperar casi veinte minutos para verlo salir en pantalla.

Cuando la cara de Aiden apareció, me vine abajo.

Dos lágrimas descendieron por mi rostro que no me molesté en limpiarlas.

Me dejé caer sobre mis rodillas, igualando la posición que tenía él hacía un momento.

Era un cúmulo de emociones que sentía en aquel momento: orgullo, admiración, envidia, arrepentimiento…

Su cara estaba en primer plano y pude fijarme cómo había cambiado.

Sus rasgos habían dejado de ser infantiles, había crecido y estaba más fuerte. Ya no era un niño.

El locutor empezó la entrevista e hizo la típica pregunta:

—Hoy has estado brillante, Aiden. Después de los resultados de los últimos torneos, todos estábamos esperando verte ganar. ¿Cómo te sientes?

—No tengo palabras. Estoy feliz… Esto es por lo que llevo luchando los últimos tres años y al fin lo hemos conseguido —respondió emocionado—. Thiago ha sabido anticiparse a las técnicas de nuestros rivales. Los ha bloqueado por completo.

—Después de que tu compañero Rian Kane dejase la competición, te vimos bastante perdido, en cuanto a compañeros se refiere. ¿Crees que Thiago es el reemplazo definitivo?

Una sombra cubrió los ojos de Aiden durante un segundo. Desapareció tan rápido que no supe si me lo habría imaginado. No esperaba que le sacaran mi nombre. No era justo para él.

—Thiago es un compañero increíble. He tenido toda la suerte del mundo de que aceptara acompañarme hoy. Sin él, está claro que esta victoria no habría sido posible.

—Muchas gracias Aiden, te deseamos lo mejor.

Aiden sonrió agradecido antes de dejar paso a Thiago, pero yo ya no podía escuchar la tele. La apagué y me tumbé en la cama, en silencio.

Yo no estaba allí con él, pero en aquel momento, habría dado cualquier cosa para que así fuera.