CAPÍTULO 35
Una semana antes
L os entrenamientos se habían vuelto mucho más duros, por eso la semana se les pasó rápido. Entrenaban desde el mediodía, cuando terminaban las clases, hasta bien entrada la noche.
Como en todos los aspectos relacionados con el dominio de la energía, Rian sobrepasaba con creces a Aiden. Era más rápido, más fuerte, más seguro. A pesar de eso, los escudos se habían vuelto el punto fuerte de ambos. Eran capaces de bloquear prácticamente cualquier ataque que les lanzara Loan.
Además, para prepararse para los duelos, Loan había organizado una pequeña competición entre todos los miembros del Kettou, simulando la competición que tendría lugar la semana siguiente.
A pesar de que todos eran buenos magos y sobresalían en algún punto, el dúo que formaba con Rian estaba a otro nivel.
No parecía que se hubieran conocido hacía tres meses y se entendiesen desde hace poco. Era como si llevasen haciendo aquello toda la vida.
—Espero que consigáis ganar —les animó Stella aquel día al terminar la práctica.
—Si no se pelean entre ellos, igual hasta tienen una oportunidad —añadió Thiago, secándose el sudor de la frente.
Yuki se rio por el comentario y les dio un toque en la espalda. Todos estaban ansiosos por ver los resultados.
◆◆◆
El viernes, el día del sorteo del estadio, amaneció con fuertes lluvias. En aquella estación del año no era infrecuente que los días comenzasen pasados por agua, pero el temporal que había aquella mañana tenía a Aiden intranquilo.
—¿Crees que será una señal de mala suerte? —preguntó a su compañero de duelo con gesto preocupado mientras miraba por la ventana.
—No puedo creer que pienses esas tonterías —se quejó Rian mientras se secaba el sudor con la palma de la mano.
Aunque el entrenamiento de esa semana fue intenso y duro, todavía no habían logrado compenetrarse de verdad. Del ataque combinado era mejor no hablar. Lo habían intentado realizar en un par de ocasiones y habían terminado por descartarlo. No lo dominaban lo suficiente como para poder utilizarlo.
—Siempre dices que pienso tonterías y al final acabo teniendo razón en todo —protestó de nuevo—. ¿Crees que nos tocará competir en Ogon? Odio los desiertos y el calor…
—¿Te sentirías más feliz en Kholod? ¿Con el frío y la nieve? —Loan se acercó a ellos, intrigado por la respuesta.
—Pues la verdad es que no… Creo que Kholod es el peor escenario posible —contestó Aiden encogiéndose de hombros.
—Me alegra que pienses eso, porque ya han salido los resultados —dijo Loan reprimiendo una sonrisa—. Tengo una buena noticia y una mala. ¿Cuál queréis primero?
Aiden y Rian se miraron. Aquel era un día decisivo para ellos. Los resultados del sorteo les darían cierta ventaja o desventaja con respecto al resto de participantes.
—La buena primero —gritó Aiden emocionado.
—¡No seas imbécil! —contestó Rian contrariado—. Las noticias buenas nunca se dicen primero.
—Me da igual —replicó el joven.
—La buena noticia es que la primera parte de las eliminatorias se realizará con equipos de simulación. Con vuestra técnica, partís con ventaja respecto a vuestros contrincantes. Vais a tener que hacerlo muy mal para no pasar a la segunda fase.
—¿Y la mala? —preguntó Rian serio.
—La mala es que ya han salido los estadios y os toca competir en Ogon.
Sé que no es la mejor opción, pero al menos tendréis que enfrentaros al calor en vez del frío.
No os voy a mentir, no tenéis muchas posibilidades de ganar.
A pesar de que habéis entrenado duro esta semana, no es tiempo suficiente.
Quiero que os planteéis esta competición con filosofía.
Aprended las normas, acostumbraros a la magia que rodea las pruebas, utilizarlo como si fuera una práctica…
y, si entrenáis duro a partir de la semana que viene, seréis los ganadores en el próximo torneo. No tengo dudas.
Aiden y Rian volvieron a cruzar la mirada. Ambos tenían todas sus expectativas puestas en aquella competición. No era fácil que aceptaran dar un paso atrás. Iban a darlo todo.
—Lo haremos lo mejor que podamos —confirmó Rian y Aiden sonrió.
Parecía que le había leído la mente y, en parte, así era. Desde que habían vuelto a entrenar juntos, el vínculo se había reforzado. Aiden podía sentir a su compañero a la perfección.
—No tengo la menor duda de ello —contestó Loan sonriendo—. Mañana es sábado, creo que es mejor que quedemos a primera hora para entrenar e intentemos dejar libre la tarde para que repongáis fuerzas. He pensado en pedirle a Eire y a Yuki que os echen una mano como el otro día…
Aiden levantó la mano, esperando que terminara de hablar para poder intervenir. Loan, al verlo, levantó las cejas a modo interrogativo.
—Rian y yo hemos estado hablando… y nos gustaría descansar mañana. Hemos estado entrenando a diario y exigiéndonos mucho. Creemos que lo mejor es aprovechar el día de mañana para recuperar fuerzas —explicó Aiden.
Loan levantó las cejas sorprendido.
—¿De verdad? Me parece buena idea si os lo tomáis en serio. Si vais a entrenar por vuestra cuenta prefiero estar presente y vigilar que no hagáis alguna estupidez, como siempre —repuso el entrenador.
—De verdad —afirmó Rian y Loan no pudo ocultar su cara de incredulidad.
—En ese caso, estupendo. Nos vemos aquí pasado mañana a las ocho de la mañana. El coche que nos llevará a la ciudad deportiva ya está reservado. No lleguéis tarde. Disfrutad de vuestro descanso e intentad relajaros. Lo habéis hecho bien.
Se despidió de los chicos y éstos abandonaron la sala de entrenamiento poco tiempo después.
—¿Te apetece dar un paseo? —preguntó Aiden
—Vamos —asintió Rian.
Cuando salieron, el clima frío y húmedo de la noche les golpeó con fuerza. Las estrellas brillaban en el cielo con intensidad y, si no fuera por toda la iluminación que rodeaba el edificio, Aiden estaba seguro de que se podrían ver muchas más.
—Te iba a decir que subiéramos corriendo hasta la colina, como hacíamos siempre, pero creo que no es buena idea —comentó Aiden.
Aquella semana, al terminar de entrenar, fueron todos los días a correr hasta el pie de la colina.
Se lo habían tomado como una pequeña competición e intentaban por todos los medios ser el vencedor.
También aprovechaban ese momento para hablar de cosas sin importancia o intentar conocerse un poco más.
Rian se estaba tomando al pie de la letra el convertirse en un buen compañero.
—¿Temes que te gane otra vez? —A Rian se le escapó una pequeña sonrisa.
—Al contrario. Me preocupa que igualemos nuestras victorias y te des cuenta de que hasta ahora has tenido pura suerte.
Aquella semana, de cinco días que habían ido a correr, Aiden había ganado dos.
—Vas a morder el polvo —sentenció Rian, tirando su mochila a un lado y dando saltitos de calentamiento, preparándose para la carrera.
—Luego no digas que no te avisé —respondió Aiden con confianza—. Salimos a la de tres. Una, dos… —antes de que dijera tres, ya había echado a correr.
—¡Eh! ¡Pero serás tramposo! —gritó Rian un segundo después, saliendo tras él.
Aiden intentó contestar, pero no podía parar de reír. Aquella broma se la había hecho varias veces a Rian y siempre reaccionaba igual. Le parecía demasiado divertido meterse con él de aquella manera.
Poco tiempo después Rian lo alcanzó. Lo agarró por la camiseta y ambos acabaron en el suelo. Aquella vez, no les había pillado de imprevisto y amortiguaron el golpe sin problema. Aiden todavía estaba intentando parar de reír, pero cada vez que miraba a Rian, volvía a hacerlo.
—¿No vas a parar de reírte? ¿Qué es tan gracioso? —se quejó Rian.
—No lo sé. Tú, supongo —contestó encogiéndose de hombros.
—Idiota.
—¿Mañana qué deberíamos hacer? Sé que le dijimos a Loan que no íbamos a entrenar, pero quizás podíamos ir a meditar o algo —sugirió Aiden poco seguro.
—¿Meditar? ¿Has perdido la cabeza? Nunca lo hemos hecho… ni siquiera sabemos cómo se hace.
—Entonces podemos ir hasta el lago, ese que está un poco más lejos de la colina donde vamos siempre. Un día de relax, bañarnos en el río, practicar un poco, correr… ¿Qué te parece? —propuso Aiden incorporándose del suelo y tendiéndole la mano a Rian.
Este se la cogió para que lo ayudara a incorporarse.
—Me parece buena idea.
—Podemos coger algo de comer de la cafetería y comer en el lago.
—Además, en vez de correr podemos coger unas bicis. Son bastantes kilómetros para ir y volver en el mismo día y mantenernos frescos para el día siguiente —propuso Rian.
—Suena bien. ¿Tenemos plan para mañana?
—Claro.