Victoria colateral (Victoria 1) CAPÍTULO 24
40%

CAPÍTULO 24

Full Dark

L os rayos de sol, entrando a través de los huecos de la persiana, despertaron a Aiden un poco antes de las diez de la mañana.

Tan pronto abrió los ojos, cogió el móvil que descansaba en el suelo al lado de su cama y apagó el despertador antes de que sonara.

No quería molestar a Thiago en fin de semana y tener que aguantar su mal humor mientras no saliera de la habitación.

Iba a acompañar a Axel a uno de los eventos más grandes del mundo del videojuego de la zona.

Se celebraba en uno de los pabellones más espaciosos de la ciudad y en él, cientos de jugadores, tiendas, desarrolladores y artistas, aprovechaban para vender y dar a conocer las últimas novedades de esa industria, hacer competiciones o vender las ilustraciones de las escenas que veían a través de la pantalla.

Después de darse una ducha y vestirse con ropa cómoda, Aiden bajó hasta el comedor donde pidió un café.

Aquella era la primera vez que iba a asistir a un evento de ese estilo, por lo que estaba emocionado y nervioso a partes iguales.

Axel apareció poco tiempo después con el desayuno en la mano.

Había cogido un vaso de leche con cereales, el cual había llenado de tal manera que era imposible que cupiese una gota más.

Mientras desayunaban, Axel le contó que a este tipo de ferias solían ir los mejores streamers de los videojuegos de moda, por lo que tenía muchas esperanzas de poder ver una gran final en alguno de los torneos que había agendados.

Aiden escuchaba con atención. Era la primera vez que veía a su amigo tan emocionado por algo y no podía sentirse más feliz de poder compartir ese momento con él.

Tan pronto como terminaron, se fueron directos hasta la puerta de la escuela para esperar al transporte.

—¿Sueles ir mucho a este tipo de ferias? —preguntó Aiden al subir al autobús. Eligió un asiento pegado a la ventana.

Axel se sentó a su lado y se llevó un dedo a los labios pensativo antes de contestar.

—Bueno, intento ir a todos los posibles. Normalmente no soporto los sitios con mucha gente, pero digamos que esto es la única excepción que tolero.

—¿Qué es lo que más te gusta?

—Mmmm… Supongo que poder jugar en primicia a los videojuegos que van a salir en los próximos meses, asistir a la presentación de novedades y comprar algo de merchandising .

Normalmente siempre llevo a casa alguna figurita de algún videojuego que me guste, aunque esto intento que sea lo mínimo posible.

El espacio que tengo empieza a escasear.

Aiden se rio como respuesta y desvió la mirada hacia la ventana.

El trayecto en autobús se hizo mucho más corto de lo que se había imaginado. Apenas diez minutos después ya estaban en la entrada al pabellón, al que pudieron acceder después de enseñar en el control las entradas que habían comprado un par de días antes por Internet.

Nada más poner un pie dentro, Aiden se quedó impresionado por la magnitud del evento.

Una de las cosas que más le llamaron la atención era la cantidad de gente que había.

Debía haber más de quinientas personas paseando entre los cientos de puestos de la zona.

Además, la parte habilitada para los torneos no era visible desde la entrada, por lo que no se podía apreciar en su totalidad.

—¿Te parece bien si primero damos un vistazo general y luego vamos a las zonas que más nos interesen? —preguntó Axel mirando a su alrededor.

—¡Claro! Ve tú delante, yo te sigo

A pesar de la dificultad para desplazarse entre los puestos debido a la cantidad de gente que había, Aiden pudo observar con detenimiento todos los videojuegos que estaban a punto de salir ese año al mercado.

Él no se consideraba un gran fan, pero sí que le gustaba pasar tiempo con sus amigos jugando a los típicos juegos de aventuras y acción.

Otra de las cosas que más le llamaron la atención era la cantidad de artistas que exponían sus trabajos en sus mesas.

Aiden nunca tuvo talento para el arte, ni para dibujar ni pintar.

Lo único que se le daba medianamente bien era la música y, aun así, ni siquiera destacaba entre la gente que se dedicaba a ella, por muchas horas y horas de esfuerzo que invirtió en su guitarra.

Por esa razón, se sorprendió gratamente por todo el talento que había allí reunido.

Comieron entre risas, charlando sobre las mejoras del videojuego que se había comprado Axel unos minutos antes. Se trataba de la remasterización de uno de sus favoritos de cuando era niño y la contraportada prometía horas y horas de diversión con unos gráficos increíbles.

—Este es el que jugamos el otro día con Nadya, ¿verdad? —preguntó Aiden.

—No exactamente, es del estilo, pero a este seguro que también nos gana. No entiendo cómo puede ser tan buena…

—Seguro que hace trampas.

—Lo dudo, más bien le dedicará horas y horas de su vida a ser increíblemente buena.

—Bueno, sí, supongo… ¿A qué parte quieres ir ahora?

—Pues justo ahora hay un torneo de Full Dark. Podríamos ir a echar un vistazo —sugirió.

—Venga, vamos entonces —comentó Aiden poniéndose en pie.

Fueron hasta la zona habilitada para jugar, donde había incluso más gente. La sala se distribuía en cientos de pantallas, unas al lado de otras, colocadas en mesas muy largas pegadas una a continuación de la otra.

Justo cuando llegaron, estaban finalizando la primera parte de la competición al Full Dark y, de los doscientos participantes iniciales, solo cincuenta llegaron a la siguiente fase.

El organizador estaba anunciando a gritos que quienes habían pasado de ronda debían moverse a las pantallas del frente de la sala, para mantenerse lo más juntos y organizados posibles.

Aiden se giró para hablar con su compañero y se encontró a Axel observando con los ojos algo más abiertos de lo normal hacia un punto situado al fondo.

—¿Qué miras? —preguntó buscando aquello que le llamaba tanto la atención a su amigo.

Hasta que la vio. Nadya se estaba sentando en uno de los ordenadores de la primera fila, reservada para jugadores que habían pasado a la siguiente fase del torneo.

—Esa es Nadya. —Por el tono, Axel se lo estaba diciendo a sí mismo.

—Sí, sí que lo es, no me lo puedo creer —respondió Aiden sin poder despegar la mirada de ella.

Llevaban compartiendo clases y ratos libres varios meses y nunca les había dicho nada al respecto.

—Vamos a acercarnos —sugirió Axel. Empezó a esquivar gente y se abrió camino al otro lado de la sala.

—A ti no te había dicho nada de esto, ¿no? —A pesar de que estaba casi convencido de que Axel se lo hubiera comentado de haber sido así, necesitaba asegurarse.

—Qué va, ni lo mencionó.

Después de unos minutos intentando avanzar a través del gentío, se situaron al lado de la primera mesa, justo donde estaba sentada Nadya.

Estaba totalmente concentrada en adaptar el set up a su gusto, por lo que no se percató de la presencia de los dos chicos.

Como la competición todavía no había empezado, decidieron aprovechar esos minutos para acercarse a su amiga e intentar sonsacarle información.

—Nadya —llamó Aiden, levantando la palma de la mano para que supiera de donde la estaban llamando. En cuanto sus miradas se encontraron, la joven abrió los ojos, sorprendida—. ¿Qué haces aquí?

—Axel, Aiden, vaya, que sorpresa... No sabía que este era el sitio al que queríais venir hoy.

—¿Por qué no nos has dicho que ibas a venir? No sabíamos que te gustaba tanto jugar. Podríamos haber venido juntos.

—Bueno, es un pasatiempo y, en verdad, se me da bastante bien —dijo sonriendo.

—Está claro que, para pasar a la siguiente fase de esta competición, tienes que ser muy buena. ¿Llevas jugando mucho tiempo? —preguntó Axel con curiosidad.

—No os riais de mí, pero fui streamer durante unos cuántos años…

—¿Cómo? ¿Cómo? —Aiden se llevó las manos a la cabeza, demasiado sorprendido como para reaccionar de otra manera—. No me lo puedo creer…

Antes de que Nadya pudiera responderle, el organizador del evento anunció por megafonía que la siguiente parte de la competición estaba a punto de empezar. Todas las personas que no fueran a participar debían dejar la zona habilitada despejada.

—¿Os vais a quedar por aquí? Si os apetece, podemos tomar algo luego, cuando termine.

—Por supuesto —contestó Aiden sin dudar—. No me pienso marchar hasta que me expliques con todo lujo de detalles por qué fuiste streamer , cómo se te da tan bien jugar y cómo hemos llegado hasta aquí sin saber nada de esto.

Nadya soltó una breve carcajada, divertida.

—Me parece bien, no os preocupéis, os lo contaré todo. Eso sí, creo que vais a tener que esperar un rato porque pienso pasar a la siguiente ronda —aseguró.

Axel se rio con suavidad y tiró de él hacia la zona donde estaba el resto del público que veía la competición.

Aiden no le quitó ojo a su amiga durante todo el tiempo que duró la partida. Observaba cómo movía los dedos sobre el teclado, cómo deslizaba el ratón sobre la almohadilla y la cara de concentración que tenía en todo momento.

Poco más de media hora después, la segunda ronda de la competición había finalizado. De los cincuenta participantes, diez pasaron a la final y Nadya era una de ellas.

—Cuando dijo que era streamer , ¿tú te imaginabas que era tan sumamente buena? —Aiden estaba impresionado.

—A ver, ni de lejos. Que era buena sí, lo pude suponer ya que, al final, nos ganaba siempre. Yo le dedico horas y horas a jugar a los videojuegos que me gustan, pero es que a Nadya es imposible ganarle.

—Necesito buscar vídeos de ella jugando. Es decir, ¿hola? Todavía no me lo creo.

—Ni yo.

El torneo terminó veinte minutos después y Nadya se hizo con un increíble séptimo puesto.