Capítulo 23
El viaje de vuelta a Lusaka fue horrible. No por el tráfico.
No por el tiempo.
No por las largas horas en la carretera.
Sino porque Tumelo no podía dejar de pensar. En el primer beso.
En el segundo beso. En Mubita.
En Kalima.
En todas las formas en que su vida se había complicado en menos de cuarenta y ocho horas.
En un momento dado, se planteó seriamente conducir directamente hasta Namibia y empezar una nueva vida.