Capítulo 47 La fuga de la Tata
La fuga de la Tata
—Nos había avisado —dijo el sacerdote, compungido.
McRae recomo la casa, fijándose en cada detalle que le pudiera indicar a dónde se había trasladado. No echó nada en falta, salvo los viejos discos de vinilo y el tocadiscos.
En el suelo de la cocina encontró una etiqueta. McRae la recogió: «Western Union Coumenn. Destino mercancía: Hotel Freedom. Calle Rafael Alberti. Vallekas…».
—Padre, creo que no debemos preocuparnos más por ella…