Capítulo 49 Llamada inesperada
El sol comenzaba a ocultarse lentamente detrás de las siluetas de las montañas. El lago parecía un inmenso espejo de oro líquido que reflejaba los últimos destellos dorados de la tarde.
Ray y Sara permanecían sentados sobre la manta de cuadros, sin hablar. No hacía falta decir nada. La tranquilidad absoluta del lugar decía mucho más que cualquier conversación apresurada.
De pronto, el teléfono de Ray comenzó a sonar en el bolsillo de su pantalón. Sonó una vez……Dos veces…Tres veces.
Eso logro que Ray frunciera el ceño, extrañado por la insistencia a esa hora mientras dijo: —Qué raro... es mi padre. Después de sacar el celular del bolsillo y ver el nombre grabado en la pantalla, su expresión relajada cambió de inmediato.
—Perdóname un momento, Sara, es mi padre debo contestar…
Sara le sonrió con comprensión. —Claro, adelante contesta. Ray se levantó y se alejó unos pasos sobre la hierba antes de presionar el botón de contestar.
—¿Bueno? ¿Sí, papá? ¿Qué pasó? Preguntó mientras al otro lado de la línea se escuchaba la voz de Frank Petersen, mucho más seria y grave de lo habitual.
—Ray. ¿Dónde estás?
—En el lago.
Hubo un breve silencio en la línea que a Ray se le hizo eterno.
—Hijo...tu tío Tim tuvo un accidente.
Ray sintió que el estómago se le encogía en un nudo helado. —¿Qué pasó, papá? ¿Cómo que un accidente?
—Estaba trabajando en el corral con uno de los caballos jóvenes. Se espantó de la nada... lo tiró y se le fue encima. —Frank suspiró pesadamente—. La ambulancia del pueblo ya lo lleva de urgencia a la clínica de Christian.
Ray se pasó una mano temblorosa por el rostro. —¿Está muy mal?
—No lo sabemos todavía con certeza. —Su padre hizo una breve pausa—. No quería interrumpir tu... cita... —La última palabra la dijo con cierta incomodidad e inclinación de respeto por el momento—. Pero pensé que debías saberlo de inmediato.
Giró la cabeza y miró hacia la colina, donde Sara seguía esperándolo tranquilamente junto a la manta. —Si, gracias, ya voy para allá de inmediato.
—Con cuidado en el camino, después de todo tu tío ya está siendo atendido.
La llamada terminó, Él permaneció inmóvil unos segundos, digiriendo la noticia. Después caminó rápidamente hacia donde estaba Sara. Ella se levantó de la manta apenas lo vio acercarse con el rostro desencajado.
—¿Qué pasó? ¿Sucedió algo malo?
Ray respiró profundamente, —Es que mi tío Tim tuvo un accidente grave con un caballo en el rancho.
Todavía no saben si es grave. ¿Se lo llevaron a la clínica de Christian, lo siento Sara …
podemos dejar la cita para otro día? —Él comenzó a guardar apresuradamente la manta, el termo y la canasta de comida.
La sonrisa desapareció por completo del rostro de Sara. —Entiendo sin problema tenemos que regresar ahora mismo, voy contigo. él levantó la vista, mirándola a los ojos.
—No tienes que hacerlo, Sara. Es una situación difícil, y no sé cuánto tiempo nos tardemos ahí en lo que le hacen las pruebas…
Ella respondió con firmeza y sin pensarlo un segundo: —Sí quiero ir voy contigo.
Él le dedicó una pequeña y profunda sonrisa agradecida. —Gracias.