Feliz cumpleaños, mi amor #2
—Eres lo peor que he conocido, Maggie Wexler.
¿Qué pretendes robar de mi ático? ¿Pensabas acostarte antes conmigo para conseguirlo?
¿Por eso el numerito de llevar el anillo con el que nos casamos hoy?
Me das asco, quédate con él —me espeta con rabia—.
Igual lo que te mereces es que te maten.
No debí dar la cara por ti. Mañana mismo presentaré la demanda de divorcio.
Y sea lo que sea que quieres de mi casa, olvídalo.
Tienes la entrada prohibida a todas mis propiedades desde este momento.
—Malcolm, no puedo permitir esto —susurro en modo de ruego—. Tiene que saber la verdad —le suplico con una mirada para que me dé su aprobación.
—¡¿Qué verdad?! ¿Más mentiras? —me espeta Logan. Pasea la mirada por la amplia suite y dice—: Una vez te dije que un día te daría una noche en el mejor hotel de Nueva York. Aquí la tienes, os la regalo.
Logan comienza a darse media vuelta, miro a Malcolm y corro tras él impidiéndole que se marche, agarrándolo por los brazos, suplicándole:
—Voy a contarte la verdad. Por favor, no te vayas.
—No me interesa nada que venga de ti —susurra con desprecio, mostrándome una oscuridad peligrosa en sus ojos cuando trata de apartarme de su camino, pero no lo permito.
—Malcolm no es mi amante —alzo la voz en tono desesperado porque me crea—. Sí, he estado todos estos años con él en Qatar. Él fue quien me sacó de Oxford y me dio una identidad falsa. Nos ha protegido durante todos estos años.
—¿Y pretendes que crea que has estado dieciocho años al lado de un hombre que cuando nos casamos ni siquiera conocías y no es tu amante? —brama fuera de sí, soltándose de mi agarre y paseándose por la habitación.
—Existía una razón muy poderosa que me retenía en Qatar.
—Maggie, ¿estás segura de esto? —me advierte Malcolm desde unos pasos atrás, serio.
Yo asiento, convencida. No puedo permitir que Logan piense que me enamoré de Malcolm y tengo algo con él.
—Mi madre está viva, Logan —revelo de forma abrupta, agitada—. Malcolm me llevó con ella hace dieciocho años. Para mí fue una completa sorpresa, pero Malcolm es un exagente del FBI que sacó a mi madre del país y la libró de la cárcel como descubrimos en los documentos que encontramos de mi padre.
—¡¿Qué?! ¿Pero qué mentira es esta? —brama fuera de sí, revolviéndose el pelo, nervioso, mirándonos con desconfianza a Malcolm y a mí.
—Es la verdad. Todos estos años he estado con mi madre. Malcolm nos ha protegido. Tiene grandes amigos jeques en Qatar que frenaron las investigaciones de mi padre. Malcolm me quiere muchísimo, y yo a él, pero nuestro amor es como padre e hija. Él y mi madre se aman.
—Te juro que la cabeza me va a estallar —brama Logan mirándonos a Malcolm y a mí con desconfianza.
—Kessler, te busqué durante años para llevarte con Maggie. Ese era el plan, pero muchacho, no dimos contigo —revela Malcolm—. Cuando te encontramos en Indiana habían pasado ocho años y tenías una vida junto a otra mujer. Maggie no quiso interferir y decidió quedarse en Qatar.
Logan gira la cabeza y clava sus ojos en mí.
—Puede que yo sí firmase los documentos del divorcio, pero fue para salvar tu vida con mi padre.
Te busqué día y noche desde que desaparecí, de forma incansable durante ocho largos años.
Te amaba más que a mi vida, pero tú me olvidaste —le reprocho, dolida y con abundantes lágrimas rodando por mis mejillas—.
Y la prueba de ello es que te encontré viviendo con otra mujer —le espeto rota de dolor.
—Te busqué durante dieciocho años —grita Logan con lágrimas en los ojos y rabia en su voz—.
Me negaba a pensar que pudieses estar muerta cuando tu padre declaró tu estado tras diez años desaparecida.
Gasté millones de dólares en encontrarte, hasta que hace un par de años fue cuando me di por vencido.
¿Sabes lo que supuso para mí cuando llegó a mis oídos que estabas viva y habías regresado para ponerte al frente de Wexler?
Quería correr a abrazarte, pero me pregunté qué significaba yo para ti si estabas viva y no me habías buscado en estos años.
El sonido de una puerta al cerrarse hace que Logan y yo dejemos de mirarnos con rencor y reparemos en que Malcolm nos ha dejado solos.
—¿Cómo iba a ir a buscarte si desde hacía diez años descubrí que vivías felizmente en una bonita casa familiar con otra mujer? Asumí que me olvidaste, aprendí a vivir sin ti. Te juro que te lloré más que si hubieses muerto —le revelo con el rostro anegado de lágrimas.
—Maggie, nunca he vivido con nadie como pareja porque siempre tuve el sueño de vivir eso contigo.
Con la mujer que te refieres que te informaron era la esposa de mi socio.
Thomas murió de forma trágica y yo me fui a vivir con Sarah unos meses.
Estaba embarazada de poco tiempo cuando él falleció y no tenía a nadie.
Solo la apoyé y la ayudé. Cuando el niño nació volví a mi casa.
Habrán pasado por mi vida muchas mujeres, pero nunca he convivido con ninguna de ellas porque esa era nuestra vida, la que soñamos y planeamos —revela y yo siento que me quiero morir en estos instantes.
Me tapo la cara con ambas manos y me dejo caer en el sofá, mis piernas ya no pueden sostenerme en pie por más tiempo.
Un silencio ensordecedor se hace en la habitación. Ambos tenemos lágrimas en nuestros rostros, creo que procesamos toda la información que hemos recibido en tan poco tiempo.
—¿Qué es lo que necesitas que está en mi ático para marcharte? —pregunta con calma mirándome a los ojos, sentado en el sofá que tengo enfrente mientras se revuelve el pelo de forma desesperada.
—Malcolm se refería a las pruebas que exculpan a mi madre.
Logan, volví para recuperarlas de donde las tuviese mi padre.
Ella no podrá regresar a Nueva York ni volver a su antigua identidad si no se prueba que mi padre fue el artífice de todo lo que la podría haber llevado a la cárcel.
Era algo que le debía a mi madre, eso y arruinar el imperio de mi padre entregándole a la policía todos los nombres de las personas con las que hacía negocios ilegales.
Todo lo que encontramos en la caja fuerte de su vestidor —susurro.
—¿Y por qué no te fuiste con todo eso? —pregunta mirándome a los ojos.
—Porque no iba a dejarte con el marrón de enfrentarte tú solo a gente como Callaham.
—¿Qué te lo impidió? —indaga.
Se hace un silencio, trago con dificultad mirándolo a los ojos y le revelo con franqueza:
—La forma en la que me defendiste como tu mujer y que pese a todo lo que ha sucedido estos años y por lo que hemos pasado, yo te sigo amando, Logan.
Siempre serás el gran amor de mi vida por mucho que me obligue a olvidarte.
Entiendo que tus sentimientos ya no sean los mismos hacia mí, pero te debo ser sincera después de todo.
Observo cómo Logan me mira con los ojos muy abiertos, retorciéndose las manos, su pecho agitado y sus ojos llorosos.
Sintiendo que todo está perdido entre nosotros, suspiro y con dificultad comienzo a ponerme en pie para marcharme.
—Igual no deberías obligarte a olvidarme —susurra en tono seguro.
Lo miro sin entender bien el sentido de sus palabras—.
No he dejado de amarte ni un solo segundo en estos dieciocho años, Maggie —confiesa acercándose a mí en dos grandes zancadas, tomándome de la cintura con fuerza y apoderándose de mis labios de forma hambrienta.
Lo beso desesperadamente mientras que no dejo de llorar y gemir sobre su boca. Esto me parece un auténtico sueño.
Logan me alza en sus brazos y camina conmigo sin dejar de besarme hacia la cama. Cuando siento que me deposita en ella, nerviosa, interrumpo el beso y le confieso:
—Sé lo que está a punto de pasar entre nosotros, pero igual te decepcionaría —le revelo nerviosa y con miedo.
—¿Qué pasa, Maggie? —pregunta con el ceño fruncido, preocupado.
—Me pasé ocho años buscándote y pensando en ti.
En mi vida no tenía cabida otra cosa. Los siguientes diez años los pasé tratando de olvidarte, centrada en mi trabajo y arropada por mi familia en Qatar.
Salí con otros hombres, intenté acostarme con ellos, sobre todo después de descubrir que vivías con otra mujer y me habías olvidado, pero no pude.
Incluso acudí a especialistas para poder superarte y volver a tener una relación.
Nunca pude pasar de unos simples besos con otros hombres —confieso con vergüenza.
—¿Me estás diciendo que…? —inquiere con asombro, mientras lo observo sacudir la cabeza.
—Sí, que no he podido acostarme con nadie en todos estos años —susurro con rabia. Por su cama deben de haber pasado cientos de mujeres mientras que yo me quedé estancada en nuestra luna de miel.
De repente, me abraza y suspira con fuerza.
—Maggie, mi amor —manifiesta como si fuese una plegaria.
—Por tu cama habrán pasado cientos o miles de mujeres —comento en plan rabieta.
Logan esboza una carcajada.
—No puedo cambiarlo, pero te aseguro que en ninguna he encontrado en lo que en ti.
—¿Y si ya no soy la mujer que deseabas? ¿Y si te decepciono? Mírate, ahora estás más bueno que hace años, cuentas con más experiencia y la seguridad que tienes en ti mismo me pone muy nerviosa —confieso, alterada.
Logan vuelve a soltar otra carcajada.
—Lo mejor será que te demuestre lo equivocada que estás en todo —susurra con una sonrisa fascinante que consigue que el corazón se me acelere más si cabe.
—Por cierto, ¿cómo llegaste a esta suite ? —inquiero de golpe—. Ahí abajo es la fiesta de tu cumpleaños —suelto de golpe acordándome de todos los invitados que deben de echarlo de menos.
—¿De verdad quieres hablar de eso ahora?
—pregunta con una enorme sonrisa, acariciándome el rostro—.
Creo que tenemos que ponernos al día en otros asuntos mucho más importantes, esposa mía —susurra en mi oído en tono jocoso—.
No tienes ni idea del gran regalo de cumpleaños que me acabas de hacer —revela besándome el cuello—.
Te amo, Maggie. Y me muero por hacerte el amor, hasta me tiemblan las manos —confiesa pidiéndome permiso mientras me mira de una forma tan intensa a los ojos que me hace llorar de emoción.
—Feliz cumpleaños, mi amor —susurro sobre sus labios, apoderándome por completo de su boca mientras comenzamos a deshacernos de nuestras ropas con prisa. No puedo esperar más para que me haga suya. Siempre lo he sido y esa ha sido la verdadera razón por la que nunca pude volver a estar con nadie.