Un acuerdo con el diablo Capítulo 12
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Capítulo 12

Un sueño

Volamos a Las Vegas mientras no me creo que me vaya a casar. Le he dicho a Logan que cuando lleguemos me iré de tiendas sola porque pienso comprarme un bonito vestido para mi boda que él no puede ver.

Pasamos casi todo el vuelo ambos dormidos, apenas hemos pegado ojo en toda la noche. Mi futuro marido me ha tenido muy entretenida en la cama celebrando por todo lo alto mi mayoría de edad. Ha sido una noche increíble.

Logan me sorprende cuando llegamos a un lujoso hotel y descubro nuestra gran habitación.

—No necesito tanto, solo a ti —susurro sobre sus labios antes de besarlo.

Todo esto que estoy viviendo es un completo sueño del que no quiero despertar.

Soy muy feliz pese a la negativa de mi padre, pero eso lo solucionaré más adelante porque no pienso comunicarme con él hasta que regresemos como marido y mujer y le demos la noticia.

—Quería que lo celebrásemos de una forma especial.

—Tres días, tú y yo solos aquí en Las Vegas. Gracias por el increíble regalo. Y con nuestra boda incluida —carcajeo—. Un sueño.

—¿Estás segura de llevarla a cabo en secreto? Maggie, siempre puedes cambiar de opinión. Te aseguró que lo entendería —me indica de forma paciente.

—Muy segura, mi amor. Y, ahora, me voy a buscar mi vestido de novia. Tú encárgate del resto de la boda —le ordeno, sonriente y feliz.

—Lo organizaré todo para mañana. Esta noche nos iremos de despedida de solteros juntos y disfrutaremos en el casino apostando.

—Me encanta el plan. —Le doy un beso, me despido y me marcho feliz y entusiasmada. Solo siento un poco de remordimientos por mis amigas y mi abuela, pero sé que entenderán esta precipitada boda en Las Vegas. Le enseñaré fotos y le contaré todo con lujo de detalles.

Entro en varias tiendas hasta que un vestido expuesto en un escaparate llama mi atención.

Es blanco, sencillo e increíble. Me lo pruebo, me queda como un guante y sonrío frente al espejo imaginando la cara de Logan cuando me vea con él.

Me compro unos bonitos zapatos de tacón a juego y encargo un ramo de flores ya que es algo que no puede faltar en el día de mi boda.

Cuando regreso a la habitación han pasado más de tres horas, no solo he comprado mi vestido de novia, también maquillaje, perfume y algunos conjuntos con los que impresionar a mi marido la noche de bodas.

Encuentro a Logan paseándose por la habitación, nervioso, con su teléfono en la mano.

—Maggie, me tenías preocupado —susurra acercándose y abrazándome. Puedo sentir su angustia.

—Tranquilo, estaba comprando todo lo que voy a necesitar para mi boda y cuando sea tu mujer.

—Suelto todas las bolsas que traigo en la mano.

El vestido y los zapatos me los harán llegar planchado y en perfecto estado mañana por la mañana a esta habitación.

Entrelazo las manos detrás del cuello de Logan y lo admiro con una gran sonrisa—.

Te amo, creo que nunca dejará de darme un vuelco el corazón cada vez que me miras y siento que me quieres.

—Eres el amor de mi vida, Maggie. La única persona a la que he querido y me ha querido.

Me besa, me arrastra hasta la cama, pero antes de comenzar a desnudarnos le pregunto:

—¿Has concertado todo para mañana?

—Sí. Nos casamos a las doce. Luego he reservado en un sitio estupendo que me han recomendado para comer y el postre nos lo comeremos en esta habitación —revela con una sonrisa que me hace sentir un fuerte tirón en el vientre.

—Deberíamos cambiarnos para comenzar nuestra despedida de solteros, tengo hambre.

—Bien, terminemos esto en la ducha y luego te llevo a comer algo y nos vamos al casino.

—Me encanta el plan.

Tener nuestra propia despedida de solteros juntos apostando a la ruleta, a las cartas y las máquinas es de lo más divertido, pero, sobre todo, me resulta increíble porque puedo mostrarme con Logan en público siendo una pareja normal.

Llevo meses deseando esto, cogerlo de la mano, besarlo y abrazarlo sin estar pendientes de que alguien nos pueda ver.

Cenamos en un restaurante con unas vistas increíbles y cuando llega el postre Logan me entrega una pulsera de plata preciosa.

—Valoré comprarte un anillo de compromiso, pero creí que esta opción era mejor ya que mañana llevarás el anillo de casada.

—Es preciosa, Logan —susurro, emocionada, admirando la sencilla pulsera con la inscripción de la fecha de mi dieciocho cumpleaños en un corazón—. Todo esto es un completo sueño. Te amo. No puedes ser más perfecto.

Terminamos la noche haciendo el amor y por la mañana Logan me despierta entre besos, susurra:

—Se dice que la tradición es que el novio y la novia no pasen juntos la noche antes de la boda.

—Creo que hemos roto todas las tradiciones con respecto a las bodas.

Ambos estallamos en carcajadas, desayunamos juntos en la habitación y luego tocan a la puerta con mi vestido. La persona que lo entrega se sorprende cuando le abre Logan.

Le pido que se vista primero y me deje sola en la habitación una hora. La necesito para arreglarme e impresionar a mi futuro marido.

Me plancho mi larga melena oscura con ondas, esmerándome en ellas, me maquillo y finalmente me coloco el vestido blanco de seda, palabra de honor y corte recto.

Tiene cristales en la parte del pecho, algo que ilumina mucho más mi mirada radiante.

Hoy mis ojos están más verdes que nunca.

Jamás me he sentido tan feliz. Me admiro en el espejo con el ramo de flores en mis manos y me emociono, pienso en mi madre y en lo diferente que imaginé que sería mi boda algún día, pero estoy muy contenta. No cambiaría nada en estos momentos.

Bajo a la recepción del hotel y busco a Logan con la mirada. De inmediato observo a un hombre que se dirige a mí con un traje de chaqueta oscuro que le queda como un guante y me sonríe de esa forma en la que solo él consigue que mi corazón se paralice por completo.

—Eres la novia más guapa que he visto en mi vida —susurra con la voz ronca, admirándome, emocionado.

Me abrazo a él y le indico:

—Vamos, ya quiero ser tu mujer.

Consulta su reloj, me toma de la mano y nos encaminamos hacia la capilla donde nos casaremos.

Tenemos dos bodas delante, esperamos un poco, son breves, nos divertimos al ver que la gente se casa disfrazada, y cuando nos toca a nosotros entramos cogidos de la mano con fuerza y paso firme. Nunca he estado tan segura de algo en mi vida.

Pronunciar “ sí, quiero” mirando a Logan a los ojos me hace llorar de felicidad. Nos besamos y, cuando él saca un maravilloso anillo, lo miro con los ojos muy abiertos. Debe de haberse gastado todos sus ahorros y siento una gran pena.

—Te amo. Esto es para siempre, Maggie —susurra sobre mis labios.

—No pienso conformarme con menos. Para siempre, Logan.

No me puedo creer que ya seamos marido y mujer.

Almorzamos en un lugar increíble y cuando regresamos a la habitación está toda llena de pétalos de flores y globos.

Me llevo las manos a la boca y lo miro asombrada. No esperaba nada de esto.

—Bienvenida a su noche de bodas, señora Kessler.

—Gracias por ser tan increíble, por esforzarte en cada detalle y hacer de nuestra boda algo tan único y especial.

—Daría mi vida por ti, Maggie. No hay nada en este mundo que no hiciese por la mujer que amo. No lo olvides nunca.

Me besa y me pierdo en sus labios, en su sabor y en la magia que nos envuelve en estos instantes. No quiero despertar de este increíble sueño.