Trascender la semilla del mal (Trascendiendo la Semilla del Mal 4) Capítulo 242 - Mo Zhiyuan, el insensible
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Capítulo 242 - Mo Zhiyuan, el insensible

S hen Ruizhe practicaba caligrafía. El pincel de tinta en su mano se deslizaba con fluidez sobre el pergamino, y cada trazo contribuía a la obra maestra que tomaba forma lentamente sobre la superficie de un blanco inmaculado.

Por un instante, Zhou Yamen olvidó a qué había venido. Se quedó boquiabierto contemplando el carácter de «Moderación» en el pergamino y murmuró:

—Qué hermoso.

Shen Ruizhe dejó el pincel a un lado y dirigió una mirada inexpresiva a su discípulo más joven.

—Estoy agotado. Despide a las visitas —dijo.

Zhou Yamen se quedó mirando a Shen Ruizhe sin comprender.

—Pero Shizun, Mo Shidi, él...

Shen Ruizhe sacudió las mangas y enrolló el pergamino. Luego caminó hacia Zhou Yamen con pasos largos y pausados, y le puso el pergamino en las manos.

El maestro del pico dirigió al discípulo una mirada cargada de significado.

—Eso es todo. Puedes retirarte.

—...

Zhou Yamen conocía bien la complicada relación entre Shen Ruizhe y Mo Zhiyuan, pero los acontecimientos recientes deberían haberlos acercado, ¿no? ¿O acaso Mo Zhiyuan había vuelto a ofender a Shen Ruizhe?

Zhou Yamen soltó un largo suspiro y dejó caer la cabeza, exasperado.

Con el pergamino bien sujeto en la mano, salió a enfrentarse a la multitud de discípulos que esperaba fuera.

Gongyi Xiao y Chen Yuhuan seguían ocupados conteniendo a los impetuosos Zhang Xukai y Mo Zhiyuan, mientras Han Yiran intentaba calmarlos.

Shi Qingqing, por su parte, observaba desde un lado con los brazos cruzados sobre el pecho en señal de desaprobación.

Cuando vio que Zhou Yamen regresaba por fin, se puso las manos en las caderas y chasqueó la lengua con desdén.

—Por fin has vuelto. ¿Dónde está el Maestro del Pico Shen? ¿Puede hacer el favor de ocuparse de estos dos discípulos inmaduros?

Shi Qingqing le guardaba rencor en secreto a Shen Ruizhe porque este había azotado una vez a sus compañeros discípulos del Pico Huayuan por culpa de Mo Zhiyuan.

Mo Zhiyuan y Zhang Xukai dejaron de discutir de inmediato y miraron a Zhou Yamen expectantes, lo que hizo que a este le entrara un sudor frío.

—Ah, verás...

Zhou Yamen alzó el pergamino hacia Mo Zhiyuan.

—Mo Shidi, Shizun está cansado y hoy no recibirá a nadie. Esto... es para ti.

Mo Zhiyuan observó un momento el pergamino enrollado en las manos de Zhou Yamen, pero no lo cogió. Solo cuando Zhou Yamen insistió por segunda vez lo aceptó y lo desenrolló ante todos.

Dentro solo había escrita una palabra: «Moderación».

Nadie entendía de qué se trataba, pero el rostro de Mo Zhiyuan se ensombreció al instante. Arrugó el pergamino en la mano y se alejó dando fuertes pisotones.

Han Yiran salió tras él a toda prisa, llamándolo a gritos, pero Mo Zhiyuan no se dio por aludido.

Zhang Xukai irguió los hombros y entrecerró los ojos mirando la figura de Mo Zhiyuan que se alejaba, con un desagrado que no se molestó en disimular.

—En serio. ¿Quién se cree que es? Shizun es justo e imparcial.

No eligió a Mo Zhiyuan porque ese no es más que un alborotador.

En todos los años que llevo siguiendo a mi shizun, nunca se había lastimado ni una sola vez.

Y hace poco casi pierde la vida por culpa de Mo Zhiyuan. Si fuera yo, también...

La diatriba de Zhang Xukai no tenía fin.

Mientras tanto, Mo Zhiyuan, que aún sostenía el pergamino arrugado en la mano, por fin aminoró el paso al cruzar el puente que conectaba los dos picos. A su espalda, Han Yiran seguía llamándolo.

—¡Mo Shixiong! Uf, uf... por fin aflojas el paso...

Mo Zhiyuan echó la cabeza hacia atrás y respiró hondo. Luego se volvió y miró fijamente a Han Yiran.

—Yiran, la próxima misión es peligrosa. No deberías ir.

El rostro de Han Yiran se endureció al oír aquello.

—¿Pero por qué? Mo Shixiong, puedo arreglármelas perfectamente.

Mo Zhiyuan suspiró. Lo agarró por los hombros y lo sacudió con suavidad.

—¿Cómo que puedes arreglártelas? Yiran, escúchame. Los demonios te han capturado dos veces. Sabes bien lo que es eso. ¿De verdad crees que a la tercera irá la vencida?

La ira afloró en el corazón de Han Yiran. Se zafó del agarre de Mo Zhiyuan y lo fulminó con la mirada, resentido.

—Mo Shixiong, ¿tan inútil te parezco?

Mo Zhiyuan entreabrió los labios, atónito.

—No es eso lo que...

—¿Solo porque los demonios me capturaron dos veces ya das por hecho que no valgo nada?

—Yiran...

Mo Zhiyuan alargó la mano para tocarle el hombro de nuevo, pero Han Yiran se la apartó de un manotazo.

—¡Hasta el Maestro del Pico Shen aceptó darme una oportunidad! Mo Shixiong, ¡cómo puedes ser tan insensible!

Han Yiran salió corriendo hacia el dormitorio de los discípulos. Mo Zhiyuan, solo en el puente, se llevó las manos a la cabeza, exasperado.

No era que menospreciara a Han Yiran. Este tenía cualidades asombrosas que nadie más poseía. Pero ¿acaso no conocía sus propias limitaciones? Tanto en nivel de cultivo como en fuerza general, no podía compararse con los discípulos promedio de la secta. ¿Por qué insistía en jugarse la vida?

«¡Hasta el Maestro del Pico Shen aceptó darme una oportunidad! Mo Shixiong, ¡cómo puedes ser tan insensible!»

El Maestro del Pico Shen había aceptado darle una oportunidad...

Mo Zhiyuan hundió el rostro en las manos y dejó escapar un gemido de animal herido.

Al parecer, no le quedaba otra opción en este asunto.