Capítulo 351 - Una belleza bajo la luna
—¡A HHHHHHH!
Ambos hombres gritaron al unísono. Mo Zhiyuan estaba convencido de que caería al vacío, pero Shen Ruizhe lo atrapó en plena caída y lo estabilizó de un tirón. Sin perder un instante, el maestro de pico pasó junto a él y se lanzó al agua helada.
—¡SHEN RUIZHE!
Mo Zhiyuan se sumergió tras Shen Ruizhe sin dudarlo.
Los colmillos gélidos del agua le desgarraron la ropa al instante.
El frío líquido se le clavó en la piel como mil agujas, calándole hasta los huesos.
Tenía la mandíbula apretada y los dientes le empezaron a castañetear de forma incontrolable, con un repiqueteo rítmico que le resonaba en el cráneo.
Sin su cultivo, probablemente habría muerto de frío.
Pero conforme el cálido poder dorado de Yinglong se iba filtrando en su propio poder espiritual metálico, una brillante esfera protectora se formó a su alrededor y lo protegió del frío letal.
En cuanto sus extremidades entumecidas recuperaron la fuerza, Mo Zhiyuan se impulsó hacia Shen Ruizhe, cortando el agua como una cuchilla.
El corazón le latía con fuerza contra las costillas al ver a Shen Ruizhe, cuyo cuerpo inmóvil flotaba como un fantasma en las turbias profundidades. Extendió ambos brazos, lo rodeó con fuerza y tiró de él hacia la superficie.
Cuando Mo Zhiyuan salió a la superficie, su primera bocanada desesperada fue como si la chispa de la vida volviera a su cuerpo. Sacudió con desesperación el cuerpo inerte de Shen Ruizhe entre sus brazos mientras luchaba por mantenerse a flote.
—¡Shen Ruizhe! ¡Eh, Shen Ruizhe!
El maestro de pico tenía los ojos cerrados con fuerza y la cabeza le oscilaba sin fuerzas con cada sacudida. Permaneció en silencio e inmóvil mientras Mo Zhiyuan lo arrastraba hasta la orilla.
—¡Shen Ruizhe!
Mo Zhiyuan siguió llamando a Shen Ruizhe mientras se colocaba a horcajadas sobre el maestro de pico y le daba palmaditas suaves en ambas mejillas para despertarlo. Por desgracia, sus esfuerzos resultaron inútiles. Mo Zhiyuan maldijo entre dientes.
En la oscuridad, el joven no podía ver en absoluto el rostro de Shen Ruizhe. Impulsado por el miedo agonizante de perder al maestro de pico, Mo Zhiyuan juntó sus labios con los de él sin pensarlo y le insufló aire en la boca.
En ese preciso instante, Shen Ruizhe abrió los ojos de golpe.
Antes de que Mo Zhiyuan pudiera reaccionar, un puño contundente le impactó en la mandíbula y lo hizo tambalearse hacia atrás.
El golpe lo pilló completamente desprevenido y lo derribó de espaldas.
Cuando dejó de darle vueltas la cabeza, se llevó una mano a la mandíbula dolorida y miró a Shen Ruizhe atónito.
—¡Me has pegado! —exclamó indignado.
Shen Ruizhe se incorporó y lo fulminó con la mirada.
—Sé nadar, imbécil.
—........................................
El maestro de pico se alejó con la Brújula Buscadora del Mal bien sujeta en la mano.
Mo Zhiyuan no daba crédito.
Había temido por la vida de Shen Ruizhe, pero este maestro de pico era un auténtico incordio. No solo no estaba agradecido, ¡sino que encima había aprovechado para pegarle!
Nunca volvería a ayudar a Shen Ruizhe. Nunca. ¡Se había acabado!
—Ah... ah... ¡ACHÍS!
Shen Ruizhe se dio la vuelta y clavó sus ojos fríos en Mo Zhiyuan, que se frotaba la nariz enrojecida.
—¿Cuánto tiempo piensas quedarte ahí sentado? Te recuerdo que, como ya has dejado la secta, no tengo ninguna obligación de ocuparme de tu cadáver.
—....................................
Deprimido, Mo Zhiyuan salió del agua arrastrándose. El maestro de pico era despiadado. ¡Demasiado despiadado!
Lo más trágico era que Mo Zhiyuan conocía este lado de Shen Ruizhe desde hacía mucho, pero aun así se decepcionaba como un tonto cuando se comportaba de esa manera. ¡De verdad que no tenía sentido ser amable con un desagradecido!
Mientras Mo Zhiyuan refunfuñaba para sus adentros, Shen Ruizhe arrancó varias ramas de los árboles cercanos.
Las amontónó sobre la nieve blanca y convocó una bola de fuego que prendió la pila con un chasquido seco.
Pronto, un fuego crepitante cobró vida, creando un refugio de calor en medio del frío cortante.
Cuando Shen Ruizhe terminó, entornó los ojos hacia la única otra persona presente, que estaba enfurruñada a cierta distancia.
—¿Qué haces ahí? Ven aquí.
Mo Zhiyuan estornudó por segunda vez, pero le enseñó los dientes a Shen Ruizhe como una bestia salvaje.
—¡Ocúpate de tus asuntos! —gritó enfadado. Una punzada de arrepentimiento aguijoneó la conciencia de Shen Ruizhe al mirar a Mo Zhiyuan. Pasara lo que pasara, él era el mayor y Mo Zhiyuan el discípulo. Tenía que ceder un poco.
El maestro de pico exhaló un suspiro y dijo con suavidad:
—Ven aquí a calentarte. Después, haz lo que quieras.
Mo Zhiyuan, el joven terco, estornudó tres veces más antes de acercarse a regañadientes. Aun así, no dejó de fruncir el ceño ni de fulminar a Shen Ruizhe con la mirada.
—¿Dónde están los otros dos? —preguntó Shen Ruizhe al cabo de un rato.
—Están bien y les va de maravilla sin ti —gruñó Mo Zhiyuan.
Una sonrisa irónica asomó a los labios de Shen Ruizhe, y no dijo nada más. El silencio era tan sofocante que Mo Zhiyuan se sintió obligado a decir algo.
—Shixiong Zhou dijo que reuniste a los otros maestros de pico para castigar a Shixiong Wu. Gracias a ti, Yiran y Shidi Fan pudieron seguir en el Pico Wuchang.
Shen Ruizhe arqueó las cejas sorprendido mirando a Mo Zhiyuan.
—... ¿Habéis vuelto todos a la Montaña Tianhe?
Mo Zhiyuan bufó.
—¿Qué si no? ¿Acaso Shixiong Zhou bajó de la montaña a buscarnos para desearnos lo mejor?
—......
La réplica mordaz de Mo Zhiyuan habría hecho montar en cólera a cualquier otro anciano; sin embargo, para Shen Ruizhe, el alivio de saber que los discípulos habían elegido regresar a la Montaña Tianhe lo superaba todo.
Una sonrisa rara y tierna afloró en los labios del maestro de pico, disipando la severidad habitual de su expresión y bañando su rostro en una luz inusualmente cálida.
La imagen era tan sobrecogedoramente bella que Mo Zhiyuan sintió un aleteo traidor en el pecho; el pulso se le aceleró a su pesar mientras lo contemplaba.