Tan canalla como Seth 25 Seth #3
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25 Seth #3

Flynn también estaba allí, al otro lado del aparcamiento, fumando con otro tío de seguridad que debía de haber venido con Zane.

Cuando volví, café en mano, todos seguían allí.

Zane y Maggie seguían allí; estaban de pie muy cerca el uno del otro, y la cosa seguía acalorada.

Observé cómo Zane le cogía la cara con las manos, acercándose.

Estaban casi nariz con nariz. Ella le puso las manos sobre las suyas, pero no le apartó.

Siguieron hablando, con la mirada clavada el uno en el otro.

Entonces ella se zafó y se giró para meterse en su coche.

Aparté la mirada antes de que me viera observando, y fui a sentarme en el bordillo junto a la puerta del estudio. Maggie se marchó, y Zane volvió hacia el estudio.

Cuando me vio sentado ahí, se paró.

Me miró durante un largo momento mientras yo bebía mi café. Quizá preguntándose cuánto de aquella escena había presenciado.

Luego se acercó a sentarse a mi lado en el bordillo. Sacó un porro y empezó a fumar.

—Antes de que vayas pensando que soy un gilipollas por lo que acabas de ver —dijo—, me casé con ella. El año pasado, en Las Vegas. —Habría dado por hecho que me estaba vacilando, pero sus fríos ojos azules iban completamente en serio—. Eso sí, nadie lo sabe.

—¿Y eso te hace menos gilipollas? —dije.

Zane se echó a reír.

Le dio unas cuantas caladas más a su porro en silencio, luego lo tiró a la cuneta y se levantó para entrar. Me levanté con él. Me miró una vez. No dijo nada más sobre el asunto de su matrimonio, pero yo sabía por qué acababa de contarme lo que me había contado.

No me estaba haciendo esa confidencia porque confiara en mí, exactamente. Me la estaba haciendo para ponerme a prueba.

Lo cual me parecía bien.

No pensaba ir contándole esa mierda a nadie.

Seguí a Zane de vuelta al estudio. Cody aún no había vuelto, y lo que fuera que Elle y Dylan estuvieran hablando mientras estábamos fuera, se callaron cuando entramos.

Los cuatro nos miramos, y estaba bastante seguro de que todos oíamos las palabras de Maggie en la cabeza. Viendo esa cara de la-habéis-cagado-pero-bien que había puesto.

Todos sabíamos que éramos jodidamente culpables: de alguna manera, sin pretenderlo, habíamos reunido básicamente a Dirty y estábamos empezando a grabar un álbum, sin Jesse, Jessa ni Brody. A espaldas de todos ellos.

—Maggie tiene razón. —Zane fue el primero en decirlo—. Tenemos que hablar de esto con Jesse y Brody.

—Y con Jessa —dijo Elle.

—Y con Jessa —repitió Zane, mirándome directamente.

Asentí. Si ellos estaban dispuestos, yo me apuntaba.

Tener a tres miembros de Dirty en una sala conmigo, haciendo música, y sin odiarme.

Era más de lo que me había atrevido a esperar estas últimas semanas.

Si tenía alguna oportunidad de que Dirty hablara de mí en una conversación que no incluyera planear mi muerte, la cogería. Lo que saliera de ahí, lo cogería.

Aunque fuera solo una puta tregua.

—¿Cómo creéis que se lo tomarán? —preguntó Dylan.

—Y yo qué coño sé —dijo Zane—. Pero somos cuatro aquí. Jesse lo va a tener difícil para discutir eso.

—Quizá nos una —dijo Elle, pero no había mucha esperanza detrás, quizá solo un poco de sarcasmo.

—O nos destroce del todo —dijo Dylan.

En el silencio que siguió, encontré mi voz. —No tenéis que hacer esto. Podemos dejarlo aquí, ahora mismo. Elle y yo podemos seguir con lo nuestro, solos, o podemos dejarlo también. Haré lo que ella quiera.

Y con esas palabras, los dos tíos me miraron, fijamente.

Luego miraron a Elle.

Prácticamente acababa de admitir lo que sentía por ella. Estaba bastante seguro de que se les notaba en mis palabras.

Elle solo miró a Zane. —¿Quieres que Seth vuelva a la banda? —le preguntó, a bocajarro.

—Sí —dijo, devolviéndole la mirada, sin rodeos—. Si Jesse y Brody aceptan. —Luego me miró, y yo asentí. Quería darle las gracias, de verdad, pero las palabras se me quedaron atascadas en la garganta.

Elle se giró hacia Dylan. —¿Y tú?

Dylan se encogió de hombros. —Ya sabes que soy fácil de convencer.

—No —dijo Elle, negando con la cabeza—. Eso no es suficiente aquí. En esto, tienes una puta opinión, y tienes que expresarla ahora, Dylan.

Dylan suspiró para sus adentros y me miró. Me observó un momento, luego dijo: —Tocaré contigo. Si Jesse está de acuerdo… tocaré contigo cuando quieras, Seth.

Y de verdad podría haberme echado a llorar de alivio. Significaba una barbaridad oír esas palabras de boca de Dylan.

Pero Zane… Zane tenía un peso enorme, con todos —desde la banda hasta la dirección, desde los fans hasta la discográfica— y sabía que su apoyo era probablemente lo que más necesitaba.

También sabía que si se enfrentaba con Jesse y/o Brody, no iba a ser bueno. Para nadie. Solo con Jesse ya sería bastante malo, aunque Brody probablemente podría mediar. Estaba bastante seguro de que Brody normalmente no iría en contra de Zane, pero cuando se trataba de Jessa, era otra historia.

Siempre lo había sido.

—Entonces hablemos con ellos —dijo Zane, en un tono decidido—. Contémosles lo que está pasando aquí.

—Sí —dijo Elle, y me miró, con una mirada suave y orgullosa en sus ojos grises—. Hagámoslo.