Suyo para Ganar (Capos de la Mafia nº 3) 17. Gabriella
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17. Gabriella

GAbrIELLA

Pero, ¿estoy consiguiendo lo que quiero? ¿De verdad? No, no es así. Porque lo que realmente quiero es que Enzo Rossi me tome en sus brazos y me diga que me quiere. Quiero contarle sobre el bebé —nuestro bebé— y que me diga que está emocionado. Que quiere pasar su vida conmigo. Con nosotros.

Pero las palabras se me atrancan en la garganta como pegamento.

Todavía no estoy completamente segura de por qué Enzo se echó atrás y, desde luego, no aprecio que Doug Holloway esté desperdiciando mi valioso tiempo.

Ni que me mienta. Todavía recuerdo nuestra conversación con total claridad sobre cuánto echaba de menos a su difunta esposa a cada momento.

Lo difícil que era para él seguir adelante.

Mentiroso.

Odio la idea de ganar por descalificación. Hace que mi faceta competitiva se estremezca. Pero, en fin. Me quedaré con Holloway Corp. y la convertiré en la mejor máquina de hacer dinero que pueda. Y luego voy a cambiar el maldito nombre. Que le den a Doug Holloway.

Echando un vistazo a mi elegante reloj, me doy cuenta de que tengo que irme o llegaré tarde a mi cita con el médico.

Consiguieron hacerme un hueco tras una cancelación y lo aproveché.

Porque aunque me hice tres pruebas de embarazo como una persona totalmente neurótica y un poco loca, necesito confirmación oficial.

Además, necesito saber qué viene después.

¿Qué debería estar haciendo, comiendo, bebiendo?

¿Puedo hacer ejercicio? ¿Hay alguna actividad que debería evitar?

Definitivamente necesito vitaminas prenatales y. ..

Me encuentro con la mirada oscura de Enzo y sé que necesito contárselo, pero aún no. No hasta que esté confirmado.

—Tengo que irme —digo y cojo mi bolso.

—¿A dónde? —pregunta, frunciendo el ceño—. Se supone que debes estar descansando.

—Me siento mejor y tengo una cita. No tardaré mucho, de todos modos. Aunque no es asunto tuyo.

—Bri, de verdad deberías ir a tumbarte y...

—Enzo, por favor. Estoy bien. —El feroz ceño que se extiende por su rostro cincelado me hace sonreír. Sin poder evitarlo, extiendo la mano y acaricio su mejilla suave. Me encanta lo protector que es conmigo—. Prometo echarme una siesta tan pronto como regrese, ¿de acuerdo?

—Volveré a las 5:30 armado con sopa y galletas. Más te vale estar aquí para que pueda cuidarte hasta que te sientas agobiada.

Su boca se curva hacia arriba y paso mi pulgar por su labio inferior.

Responde al instante, sacando la lengua para lamer mi piel.

Inmediatamente me envía una descarga eléctrica por todo el cuerpo.

¿Cuándo se volvió tan dulce? Bueno, espero que después de contarle lo del bebé esta noche, no salga corriendo.

Aunque me siento bastante segura de que no lo hará.

A Enzo le gustan los buenos desafíos, averiguar cómo hacer que las cosas funcionen y tener éxito al hacerlo.

Tener un bebé conmigo sería su mayor y más definitivo reto hasta ahora.

—Tengo que irme —susurro. Asiente con la cabeza y salimos juntos.

Después de despedirnos, me dirijo directamente a la consulta del médico y mis nervios empiezan a enloquecerse.

Tener un bebé cambiará toda mi vida. ¿Estoy preparada para eso?

Aunque, ¿alguien está realmente preparado para un bebé? Probablemente no.

Menos de una hora después, salgo armada con todos los conocimientos básicos que necesito sobre estar embarazada de seis semanas y media.

No puedo creer que vaya a ser madre. Trazando la línea temporal hacia atrás, sé que concebí durante nuestra "aventura de una noche", y uso esa frase de forma imprecisa.

Usamos protección, así que estoy un poco desconcertada.

Por supuesto, siempre dicen que nada es cien por cien eficaz. Caso en cuestión, ¿no?

Una vez de vuelta en mi coche, me quedo sentada durante un largo momento, solo respirando e intentando averiguar qué voy a hacer ahora que todo está cambiando.

Primero, por supuesto, se lo diré a Enzo cuando vuelva esta noche.

No tengo ni idea de cómo va a reaccionar y, cuanto más lo pienso, más intranquila me siento.

De repente, me siento ligeramente entumecida e insegura.

¿Y si no quiere saber nada de nosotros? Porque eso es lo que somos a partir de ahora —no solo yo, nosotros.

Soy fuerte, inteligente y recursiva. Si llega el momento en que tenga que averiguar cómo ser madre soltera y compaginar un bebé con una carrera exitosa, lo haré.

Por suerte, estoy en una posición en la que puedo trabajar desde casa la mayor parte del tiempo, así que eso es una gran ventaja.

También puedo permitirme una niñera o una guardería si lo necesito.

Mi madre estará encantada de convertirse en abuela y probablemente se ofrecerá a cuidar del bebé más a menudo que no.

No estás sola, me digo a mí misma. Si Enzo dice que no está preparado y se marcha, puedes hacerlo.

Sin embargo, no puedo evitar estar nerviosa.

Aun así, esto es demasiado importante para mantenerlo en secreto o esperar para decírselo.

Justo cuando estoy entrando en el garaje, recibo un mensaje y miro hacia abajo para ver que es de Lili.

Haciendo una mueca, apago el coche y recuerdo que todavía tengo cuentas pendientes con ella.

Tuvo que ser ella quien le chivó a Romeo lo de mi rollo con Enzo.

Abro el mensaje y leo: hola, estoy en tu casa. ¿dónde estás?

De camino, respondo. Veo a Lili esperando fuera de la puerta de mi apartamento y nos abrazamos antes de que la abra. Antes de que pueda decir una palabra, ella se deshace en disculpas.

—Lo siento muchísimo, Gabs. ¡Mi bocaza! —Me pone ojos tristes y no puedo enfadarme con ella. Es culpa mía porque sé que no puede guardar un secreto, pero aun así me confié a ella.

—Vamos, pasa —la invito—. Sé que a veces no puedes controlarte.

Lili ríe nerviosa. —De verdad que no puedo. Abro la boca y las cosas simplemente salen. Es como agua saliendo de un grifo e intento cerrarla, pero...

—Sinceramente, Lili, es culpa mía. Pero es tu culpa por salir con Romeo. Es un capullo.

—Lo sé. Estoy tan enfadada con él ahora mismo por lo que hizo. Debería haber roto con él, pero luego las cosas volvieron a ir bien. Si sabes a lo que me refiero.

—Uf, por favor, para. No quiero escuchar todos los detalles escabrosos.

—Lili siempre se siente atraída por los hombres equivocados y Romeo es solo otra manzana podrida que añadir a la lista de imbéciles con los que ha salido.

Probablemente no debería haberla advertido porque en el momento en que lo hice, su interés se disparó.

Supongo que los chicos malos son su hierba gatera.

¿Yo, por otra parte? Estoy buscando algo más. No quiero jugadores ni idiotas; quiero alguien dulce y atento. Ahora que llevo al bebé de Enzo, mi esperanza es que él y yo podamos arreglar las cosas. Incluso si no quiere un futuro conmigo, espero que quiera estar en la vida del bebé.

Oh, ¿a quién quiero engañar? Quiero a Enzo en mi vida con desesperación y si se aleja, quedaré destrozada. Más específicamente, mi corazón lo estará. Lo sepa o no, lo tiene en la palma de su mano. Espero que lo trate con cuidado.

Empiezo a caminar hacia la cocina. —¿Quieres algo de beber? —pregunto.

—Claro. Un agua está bien. Voy a usar tu baño rápido.

Cojo dos botellas heladas de agua de la nevera y vuelvo a sentarme en el sofá.

Ojalá pudiera confiar en Lili sobre el bebé y pedirle consejo.

Pero después de que le contara a Romeo que Enzo y yo nos habíamos acostado, sé que es mejor no confiar en ella.

Aunque, ella es mi amiga más cercana, a pesar de tener una boca más grande que Texas.

Cuando Lili vuelve a entrar en la habitación, sus ojos están grandes como platos.

—¿Qué ocurre? —pregunto.

—Um, Gabs, ¿puedo preguntar por qué tienes tres pruebas de embarazo en tu basura? ¿Hay algo que deba saber, como tu mejor amiga?

Oh, mierda, mierda, mierda. Me muerdo el labio inferior y cierro los ojos con fuerza. Vale, parece que voy a confesarme a Lili después de todo.

—Lili —digo, tratando de mantener la calma y organizar mis pensamientos—, necesito que mantengas esto en secreto, ¿vale?

—¡Diosmío! ¿Estás...? —Sus palabras se desvanecen.

Esperando no arrepentirme, pero sabiendo que ya es demasiado tarde para negarlo, asiento lentamente. —Estoy embarazada... y es el bebé de Enzo.

Lili empieza a caminar de un lado a otro, gesticulando salvajemente con las manos mientras habla. —¡No puedo creerlo! ¿Cómo demonios ha pasado esto? Es decir, sé cómo ha pasado, pero ¿cómo has dejado que pasara? ¿Qué dijo Enzo? ¿Siquiera lo sabe ya? ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a quedarte con el bebé?

Levanto una mano, sintiéndome de repente completamente abrumada. —Por favor, deja de moverte. Me estás mareando. Y, por el amor de Dios, una pregunta a la vez.

—Lo siento. —Se sienta a mi lado en el sofá y toma mis manos entre las suyas. A pesar de ser una cotilla, Lili es una buena amiga cuando se trata de ofrecer consejos y un hombro para llorar—. Primero, ¿cómo estás? ¿Cómo te sientes con todo este asunto?

De la nada, siento que las lágrimas me queman en los párpados. —Aguantando —digo—. Con mucha incertidumbre, muy asustada y ahora supongo que mucho más emocional de lo habitual.

Una lágrima se desliza por mi mejilla y suelto una mano de las de Lili para limpiarme la cara.

—Oh, Gabs, vas a estar bien. Eres la persona más fuerte e inteligente que conozco.

—Gracias —murmuro secamente—. No me siento muy inteligente. Quiero decir, ¿qué mujer inteligente se queda embarazada después de una aventura de una noche? Pero lo que es una locura es que usamos protección. Por eso todo esto me pilló desprevenida.

Lili se encoge de hombros. —Pasa. Nada es cien por cien efectivo.

—Y para contestar a tus preguntas: sí, voy a quedarme con el bebé y acabo de recibir la confirmación del médico. De ahí venía cuando me mandaste el mensaje. Así que eres la primera en saberlo, tía Lili.

—¡Dios mío, voy a ser tía! —chilla y me da un gran abrazo. No puedo evitar reír y se siente bien contárselo. Incluso si se va de la lengua, todo el mundo se enterará dentro de poco, de todos modos. No es como si pudiera mantener esto en secreto durante mucho tiempo.

Nos separamos y su sonrisa se desvanece.

—¿Qué? —pregunto.

—La familia Bianche va a enloquecer cuando se entere de que estás esperando un bebé de Enzo Rossi. Las relaciones están muy tensas entre vuestras familias después de lo que pasó con Miceli y Rocco.

—Lo sé, pero tendrán que aceptarlo. Y, sinceramente, yo me puse del lado de Miceli. Rocco secuestró a Alessia. Él mismo se buscó todo eso. Es responsable de su propia perdición, no Miceli.

—Intenta decírselo a Romeo y Tommaso —dice con tono sombrío—. Ellos culpan a Miceli.

—Por supuesto que lo hacen. Pensaban que el sol brillaba por el culo de Rocco. Eran sus lacayos y ahora que se ha ido, están perdidos.

—Quieren venganza, ¿sabes? —me dice.

—¿Venganza contra Miceli?

—Venganza contra toda la familia Rossi.

—Pues más les vale no levantar un dedo contra Enzo o cualquiera de sus hermanos. O su hermana. Haré que los echen de la Alianza de las Cinco Familias tan rápido que les dará vueltas la cabeza.

—Se creen intocables —me informa.

—Lo sé, y esa es la mitad del problema. Pero no lo son. Las otras familias me escucharán a mí y a los Rossi. Si mis primos son lo suficientemente estúpidos como para ir a por Enzo otra vez, me aseguraré de que lo paguen.

—Odio que eso ocurriera. Me siento fatal. ¿Enzo resultó muy herido?

—Angelo, su hermano menor, apareció en el momento exacto y lo ayudó. Pero no fue una pelea justa, Lili. ¿Dos contra uno? No sé quiénes se creen que son, pero tienen que parar.

—¿Puedo preguntarte algo? —Lili me mira atentamente—. ¿Qué sientes por Enzo?

Vaya pregunta tan cargada. Siento tantas cosas.

Pero lo que siento más intensamente ya no puede negarse.

Ya no solo me estoy enamorando de Enzo Rossi.

Creo que pasé ese punto en el momento en que insistió en que saliera temprano del trabajo y me llevó a casa.

Me cuidó cuando pensó que estaba enferma y estaba genuinamente preocupado. Ahí fue cuando lo supe.

—Estoy enamorada de él —susurro. Los ojos de Lili se agrandan aún más, aunque no estoy segura de cómo es posible—. Lo que significa que amo a nuestro bebé y haré cualquier cosa para protegerlos a ambos.