22 El expediente de Davide #3
Davide miró a Tommaso. Había una vieja rivalidad disponible entre ambos, una manera fácil de convertir la medida en la victoria del hombre que se había quedado con Chiara.
Tommaso no la tomó. Se abstuvo cuando el consejo aprobó la suspensión esa tarde y dejó que la decisión perteneciera a quienes no estaban contaminados por la relación.
La tarjeta de Davide dejó de abrir People quería saber qué significaba exactamente una aprobación de su oficina y quién había preparado el paquete.
También quería oír a su padre decir algo que permitiera seguir creyendo que la diferencia entre control y manipulación podía resolverse con una explicación privada.
No fue a la biblioteca. Respondió que cualquier conversación sobre el expediente debía producirse con el comité presente mientras la revisión siguiera abierta. Vittorio contestó con una sola frase: Sono tuo padre anche fuori dal comitato.
Tommaso leyó el mensaje y guardó el teléfono.
Su padre seguía siéndolo fuera del comité; esa era precisamente la parte que había complicado todos los límites anteriores.
Podía hablar con Vittorio de Sofia, de Niccolò, de una comida familiar o de cualquier asunto que no dependiera de una prueba en curso.
Esa noche no podía fingir que la investigación dejaba de ser investigación al cruzar una puerta doméstica.
Tommaso se quedó unos segundos frente a la pantalla apagada.
La ruta alcanzaba la oficina de su padre y, al mismo tiempo, se detenía exactamente donde la prueba dejaba de acompañarla.
Podía afirmar que Vittorio había encargado el recorrido antes de que las capturas existieran dentro del expediente.
Podía afirmar que el material había llegado después desde Presidencia.
No podía decir quién había recortado una imagen, construido el paquete ni añadido cada documento.
El hueco podía quedarse abierto. Tommaso ya sabía qué hacer con lo que sí estaba probado.